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Capítulo34

Traducción: Kim
Corrección: Zue
Raw: Kat


Berth levantó su ensangrentada espada hacia Selena, quién aún no podía calmarse por completo.
Juraba que su cabeza estaba a punto de partirse en dos. No solo le era imposible ponerse de pie sin tambalearse, sino que su visión se había nublado. Era similar al mareo que uno siente luego de pasar horas navegando en barco.
De pronto, las náuseas se presentaron. En un intento por contenerla, Selena mordió su labio inferior fuertemente. Sin embargo, en ese preciso instante, sintió el mismo dolor de hace un rato. La única diferencia era que en esta vez el objetivo fue su hombro izquierdo.
Rápidamente, Selena se apartó con sonoros jadeos. Podía escuchar la voz de Ignis llamando su nombre atrás suyo, pero no podía permitirse darle importancia.
En su lugar, levantó la cabeza, posando su mirada sobre el rostro del duque, adornado por una sonrisa de seguridad y victoria. De pronto, Selena recordó el agua que había tomado hace unos minutos.
—Estos malditos…
Empuñando su espada, bloqueó el ataque de Berth.
[¡Clang!]
El sonido del metal chocando contra el metal resonó por el lugar.
Berth fue capaz de contrarrestar la fuerza aplicada por la espada de Selena con la suya propia.
—¿Por qué tienes miedo ahora? —Sonrió ampliamente.
Sabía que los movimientos de Sir Celestine fueron arruinados gracias al líquido que se le entregó hace un rato.
—¿Quieres aprovechar y pedir un deseo?
Junto a su creciente sonrisa, Berth empleó más fuerza. En consecuencia, empujó el cuerpo de Selena, el cual dejó líneas en la arena provocadas por el arrastre de sus pies.
[¡Clang!]
Berth volvió a empuñar su espada, estaba dirigiendo el filo hacia la cabeza de Selena. Esta retrocedió, logrando esquivar el ataque. Giró sobre el suelo para luego levantarse y erguirse.
—Agh, realmente me enoja.
Selena apretó el agarre que mantenía sobre el mango de su espada. Estaba claro que su hombro izquierdo estaba roto. Entonces, ¿por qué? Berth entrecerró los ojos.
—¡Por cierto, soy zurdo!
[¡Clang!]
Corrió rápidamente hacia Berth, tan veloz que era imposible capturar su movimiento con los ojos.
—Planeaba aguantar por el dinero.
—¡U-Ugh…!
—Pero mi enojo es mayor que eso.
Utilizando toda su fuerza, Berth intentó bloquear la espada de Selena. Sin embargo, en el proceso, su hombro derecho fue herido. En un segundo, el dolor lo atravesó como una fuerte punzada.
Se volteó hacia la herida, quedándose mirándola por un momento. Eso le dio la oportunidad a Selena de atacar.
[¡Clang! ¡Clang!]
El filo de la espada atravesó su torso múltiples veces.
Berth podía sentir los cortes a lo largo de todo su cuerpo, pero no podía hacer nada para defenderse. Intentó bloquear, pero los movimientos eran demasiado rápidos. Estaba exhausto, sus músculos se negaban a cooperar.
—¡Ugh!
Su hombro derecho fue perforado, colapsando casi de inmediato. Selena no dejó pasar tal oportunidad, empuñando su espada para apuñalarlo en la espalda.
—¡C-Coff…!
Berth se agachó y vomitó sangre. En eso, Selena pisó su mano, atrapándola contra el suelo.
—¿Dijiste algo, Berth?
Lo miró desde arriba, levantando su espalda y rozando el filo de esta contra la piel de Berth.
—Ahora…
La punta de su arma comenzó a teñirse de un rojo brillante.
—¿Quién es el maldito?
Pronto el público aclamó y aplaudió.

***

—Ah…
Selena suspiró y mordió sus labios firmemente.
Las personas a su alrededor gritaban complacidas. Parte de la rutina sería saludar; sin embargo, no tenía la fuerza para hacer nada en lo absoluto.
Su cabeza dolía, no podía respirar y estaba segura que pronto se desmayaría.
«No.»
Ignis era capaz de armar un alboroto y llamar a un doctor, uno que revisaría su cuerpo en busca de lesiones.
«Debo aguantarlo.»
Eso no podía suceder. Aferrándose a su conciencia, Selena volvió a suspirar y caminó hacia Ignis. Cada uno de sus pasos era firme, sin tambalear.
—¡Sir Celestine! —Ignis corrió hacia ella. —¿Estás bien?
No, no estaba bien. Uno de sus lados había sido herido y el sangrado continuaba. El dolor era severo. Además, el mareo no daba indicios de estar cerca de detenerse.
—Regresaré de inmediato, llamaré a un doctor. —La voz de Ignis era más temblorosa que en otras ocasiones.
¿Estaba enojado o preocupado? No podía identificar cuál de las opciones era la correcta.
Estaba claro que sabía la verdad. La razón por la que Celestine perdió el control sobre su cuerpo a la mitad del encuentro. El cómo esa botella de agua fue alterada.
Tomando eso en cuenta, la voz de Ignis tenía más posibilidades de mostrar furia que cualquier otra cosa.
—…No. —Selena lo tomó del hombro, apoyándose en este.
Necesitaba a alguien que pudiera ayudarle. Y solo había una opción.
«Rethio.»
Definitivamente se encontraba en los alrededores, lo más probable es que incluso estaba viendo el duelo. Concentrándose, Selena se irguió y miró alrededor.
No muy lejos de su posición, pudo divisar la figura de Rethio. Este se encontraba de pie entre los arbustos, mirándola directamente.
«Vamos.»
Selena articuló esa palabra con la boca. En respuesta, el Rethio avanzó lentamente. Selena hizo lo mismo, separándose de Ignis.
—¿Sir Celestine?
Ignis la tomó de la mano, sacudiéndola, Selena solo se apartó.
—Regresaré con Rethio.
—¿A dónde vas? ¡Necesitas recibir tratamiento!
—Puedo recibir tratamiento en casa. —Selena frunció el ceño, podía sentir el dolor en su hombro empeorar.
—Mírate, ni siquiera puedes caminar por tu cuenta, ¿a dónde crees que vas?
—No es nada, me iré a casa.
—Celestine.
Ignis volvió a tomarla de la mano. Sin embargo, su agarre fue tan fuerte, apretando justo en su herida.
—¡Ugh! —Selena se quejó, apartándose de inmediato.
Rápidamente, Ignis separó su mano.
—N-No, ¿está bien, sir?
Quería tocarla nuevamente, pero no podía arriesgarse.
Es entonces que,
—¡Sir Celestine! —Rethio se acercó a Selena, deslizando su mano derecha alrededor de su cintura. —¿Está bien?
Solo bastaba un vistazo a su rostro para notar que no estaba bien.
—Su Alteza, regresaré con Rethio. —Tan pronto terminó de hablar, Selena sintió que iba a desmayarse.
—Pero, Celestine, necesitas recibir tratamiento ahora mismo.
—Su Alteza. —Esta vez fue Rethio quien habló. —Sir Celestine está sufriendo. No debería insistir más.
Ignis lo miró, suprimiendo su enojo al apretar los dientes. No había nada que pudiera hacer y, por alguna razón, se sintió más indefenso que nunca.
—…Está bien. —Giró la cabeza. —Adelante.
Con esa oración, Rethio se aferró a Celestine, corriendo mientras la abrazaba.
Ignis solo podía observar las espaldas de ambos. Se sentía derrotado, pero el origen de sus emociones era desconocido.
No podía hacer nada más que mirar su mano embarrada de la sangre de Celestine.

***

El recorrido fue extenso y, afortunadamente, las personas desconocían la severidad de las heridas de Celestine. Por esta razón, quedó en claro que la escolta de Ignis había triunfado sobre la escolta del duque.
Los periodistas estaban pendientes a cada detalle, observando desde una distancia alejada. Definitivamente los sucesos serían narrados en los periódicos de mañana.
Ignis sonrió ante la idea, pero eso no era suficiente.
—Duque.
Llamó, haciendo que el mencionado se detuviera para girarse y mirarlo.
—¿No tiene algo que decir?
—El perdedor no necesita decir algo.
—Esas son palabras para un perdedor que no ha cometido una falta grave. —Tomando la botella de agua que Celestine había tomado hace un rato, continuó. —Averiguaremos el contenido.
Los murmullos de los testigos no se hicieron esperar. Algunos de ellos notaron la figura tambaleante de Celestine en pleno duelo. Sin duda esa agua estaba contaminada con algo.
—Desconozco de qué me está hablando. —El duque sonrió.
Ignis suspiró, caminando hacia él.
—¿Dice que no ha hecho nada malo?
Levantó la mano, agitando la botella de agua para que todos los periodistas la vieran.
Como si acabara de leer sus pensamientos, el duque frunció el ceño por un segundo. Sin embargo, pronto regresó a la normalidad.
—Incluso si no fuera una simple botella de agua, ¿qué relación tiene eso conmigo?
—Duque.
—Además, sea lo que sea, nadie obligó a Evan a tomarla. —Habló, sonriente.
No quería nada más que arrancarle los labios en ese momento. Pero, Ignis decidió manejar su enojo y continuar con sus palabras.
—Todo apunta a que la bebida de Celestine fue manipulada.
—Nadie obligó a Sir Evan a beber de la botella.
Es entonces que Ignis ya no pudo contenerse. Avanzó hacia el duque, quien continuaba fingiendo inocencia.
—Si bien fue Celestine quien tomó el agua, fuiste tú quien la envenenó. —Susurró en su oído. —Si fuera a tomar un cubo de agua y verterlo directamente en tu garganta, ¿sería tu culpa por beberlo?
El duque no respondió. No, en realidad, no podía responder porque la energía mágica fluyendo alrededor de Ignis era demasiado potente.

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