
Traducción: Kim
Corrección: Zue
Raw: Kat
Sentía como si algo lo estuviera empujando hacia abajo por los hombros y otra fuerza lo estuviera jalando desde los pies.
[Gulp].
El duque pasó saliva. Nunca se le pasó por la mente que el príncipe odiado poseyera tanto poder.
«Por un día…»
Entonces, Ignis se alejó del duque, mirándolo fijamente.
—Sea tuyo o no, lo descubriremos al interrogar a ese caballero. —dijo apuntando a Berth, quien seguía arrastrándose en el suelo del campo de entrenamiento.
La mirada del duque se fijó en Berth por un momento. —No tiene sentido volver a usar un perro herido. —Respondió fríamente. —Solo queda matarlo.
En otras palabras, quería decir que lo asesinaría y sellaría su boca para siempre.
—Confesará antes de que muera. —Rio Ignis, asintiendo hacia los caballeros de pie detrás suyo. —Llévenlo.
Ante la orden, varios caballeros corrieron hacia Berth, recogiendo su cuerpo roto.
Celestine resultó herido, así que lo natural es que el culpable pague por lo sucedido.
—No dejaré que esto pase desapercibido. —Insistió Ignis, sus ojos fríos observaban los del duque Gellu.
Al terminar de hablar, miró a los periodistas ubicados al otro extremo. Estaba claro que la última revelación formaría parte de las noticias del día siguiente.
***
Su cuerpo completo dolía, nunca había sentido algo así durante el tiempo que llevaba viva. Incluyendo ambas vidas, como Seo Eunha y Selena.
Quejido tras quejido podía escucharse mientras giraba sobre sí en la cama. Había recuperado la conciencia, pero aún le faltaba la capacidad de mover sus músculos por voluntad.
A través de su nublada visión, vio formarse una figura familiar. Se trataba del rostro de Rethio.
—Sir, ¿despertó? —Inquirió, limpiando el sudor de la frente de Selena.
Selena se las arregló para voltearse.
—Estoy despierta, pero estoy lejos de estar bien, así que no me lo preguntes.
Rethio solo río al escuchar tal respuesta, El comentario de Selena le hacía creer que la situación presente no era seria.
—El doctor vino hace un rato. Puedes confiar en él, no te preocupes.
Era consciente de la razón por la que Selena fue a buscarlo. Rethio hundió la toalla en el agua fría, para luego colocarla sobre la frente de Selena.
—La herida en tu hombro es un poco severa, pero nada serio. Recomendó descansar por algunos días.
—¿Quieres decir que no puedo moverlo hasta entonces?
—¿Estás en este estado y todavía te preguntas si puedes empuñar una espada? —Frunció el ceño. —Debes descansar hasta nuevo aviso. Reduce tanto movimiento como puedas para no interferir con el efecto de las medicinas.
—¿Medicinas?
Selena frunció el ceño.
Maldita sea.
Cualquiera asumiría que el agua o comida en un campo de entrenamiento estaba preparada para el consumo de los caballeros. Esa es la razón por la que decidió beber de la botella en primer lugar, ¿quién hubiera pensado que se atreverían a envenenarla?
Sin embargo, fue eso lo que sucedió y, en consecuencia, ahora estaba herida.
Podría dirigir su enojo hacia el duque, pero al final no había más culpable que ella misma.
Selena suspiró.
—Aprendí una lección muy valiosa de todo esto.
—¿Lección?
—No comer ni beber nada antes de un duelo.
Rethio sonrió.
—No es tu culpa. —Nuevamente, remojó la toalla, escurrió el exceso y la colocó sobre la frente de Selena. —Sir Selena.
En lugar de palabras, le respondió con la mirada, parpadeando lentamente y dándole a entender que no tenía la energía necesaria.
—Supe desde hace tiempo que eras bastante fuerte. —Rethio paseó su dedo sobre su mejilla, su cálida temperatura contrastaba con la fría piel de Selena. —Fue sir quien me salvó hace 10 años.
¿Qué? Los ojos de Selena se abrieron de par en par. Entonces, revisó sus recuerdos. No, no recordaba algo así. Nunca había hecho eso…
—Está bien si no lo recuerda. —Añadió, acariciando su cabeza.
Al no tener la fuerza suficiente para negárselo, no tuvo más opción que aceptar su tacto en silencio.
«Es demasiado molesto.»
A simple vista, uno asumiría que Rethio estaba preocupado mientras cuidaba de ella. Sin embargo, al fijarse un poco más, era claro que estaba contento de que no pudiera negarse.
Escalofríos recorrieron su cuerpo y quiso apartar la mano de Rethio; sin embargo, no tenía la energía para hacerlo.
—Tengo una casa en Nehar, es un lugar poco poblado y alejado de los demás. Si vas ahí, nadie te encontrará.
¿Por qué estaba mencionado eso de repente?
—Vayamos juntos. —La tomó de la mano. —Te protegeré, Sir. —Apretó con fuerza.
Su agarre era tan fuerte que no dejaba espacio ni para que pasara el aire. Tanto así que Selena se asustó por un momento.
Mirándolo sin expresión alguna, Selena se dio cuenta de que estaba siendo serio. En ese instante, su dolor de cabeza empeoró y comenzó a marearse.
¿Se trataba de una persona introvertida o un sociópata?
Sea la opción que sea, lo más importante era dejar las cosas en claro. Reuniendo su fuerza, Selena habló,
—Rethio, sir. —Se giró hacia él. —¿No crees que es extraño decirle eso a un paciente?
—¿Decirle qué?
—Me refiero a lo de llevarme contigo.
—¿Por qué no podría? —Ladeó la cabeza. —Quiero ayudar, Sir. Creo que soy el único que puede hacerlo. —Afirmó.
Selena sintió su espíritu irse en ese momento.
—Claro, sé que me has ayudado en esta ocasión y lo agradezco sinceramente.
—Soy el único que puede ayudar.
Rethio tomó la mano de Selena nuevamente, luego de que esta la apartara. Selena solo podía reír.
—Es demasiado peligroso. —Rethio apretó la pequeña mano de Selena entre las suyas. —Nunca sabes cuándo Su Alteza irá a buscarte. ¿Cómo planeas vivir con esa ansiedad?
Selena suspiró. Lo sabía, lo sabía. Sabía que Ignis era capaz de terminar con todo lo que se encontraba a su paso.
Cómo Rethio dijo, ¿podría vivir tranquilamente si decidía huir?
No. La mejor opción era integrar el conocimiento de las vidas pasadas en el presente, no encontraría la paz en irse sin mirar atrás. Esa era la única verdad.
Selena negó con la cabeza.
—Esta es mi decisión. Por mi cuenta me convertí en Celestine, fui yo quien decidió volverme su escolta.
—¿Es la misma explicación para lo que sucedió?
—Sí. Acepté el duelo yo misma.
Hubo un flash que atravesó los ojos de Rethio, una brillante energía reflejaba en sus irises, amenazantes de empezar un fuego.
—Todo es culpa de Su Alteza.
—Su Alteza no hizo nada mal, ¿entendido?
—Esto no hubiera sucedido si no fuera por su estúpida rivalidad con el Duque en primer lugar.
Rethio frunció el ceño, mientras que Selena no podía ocultar su sorpresa al ser esta la primera vez que el contrario la miraba de esa manera. Tomando la mano de Selena un poco más cerca de la suya, Rethio continuó,
—Esto no hubiera pasado si Su Alteza no te hubiera mantenido a su lado. —admitió, relajando los músculos de su frente. Sin embargo, el enojo aún era visible en sus expresiones. —Fue el Príncipe quien la envió ahí en primer lugar, ¿no es así? Eso dice mucho sobre lo que piensa de ti.
¿Príncipe? Se está quedando sin palabras.
—¡Cuando pienso en lo mucho que te hirieron por su culpa…!
Jaja, incluso está maldiciendo ahora mismo.
—Me hace querer rozar mi espada por su cuello.
Santo cielo.
—…Tanto así. Estaba muy preocupado por ti, Sir. —Rethio acarició la mano de Selena.
Ja. Selena suspiró al no poder separarse.
Sin importar lo mucho que una persona cambie, esto significaba que los altercados y rivalidades serían inevitables, ¿no es así? ¿o es culpa de ella esta vez? Selena no tenía idea alguna.
—Sir Rethio. —Llamó, separando su mano.
—…Sir Selena. —Sus ojos se abrieron, para luego agachar la cabeza. —…Sir. —Continuó, arrastrando sus palabras. —¿Es el Príncipe tan preciado?
Sorprendida, Selena dio un pequeño salto, ¿a qué se debía esa pregunta?
—Si no lo fuera, no estaría defendiendo su nombre frente a mí como lo hace ahora. —Dijo con una sonrisa amarga. —Si yo…
¿Qué va a decir? No podía saber que se trataba del hijo oculto del Emperador. Por favor, no le hagas eso al corazón de Selena, el cual estaba latiendo peligrosamente rápido, amenazando con saltar fuera de su pecho.
—No. No puedo adquirir un rango tan alto como el del Príncipe. Lo sé.
Oh, eso era un alivio. Aún desconocía la verdad. Selena se permitió exhalar.
—Pero… Puedo protegerla, Sir. Estoy seguro de que algo así no volvería a suceder. —Su voz era melancólica, se veía patético.
Pero Selena estaba determinada.
—Sir Rethio. —Mirándolo, recordó. —¿No prometió que solo haría lo que me gusta?
Esa era la promesa que hicieron cuando regresó a casa la última vez.
Con la misma seguridad, Selena continuó.
—Su comportamiento de ahora está lejos de ser algo de mi agrado.
Pudo ver como Rethio apretó el puño y, aunque esto le sorprendió, Selena mantuvo su firmeza.
—Sir Selena.
Rethio levantó la cabeza, sus ojos rojos se veían más oscuros que en otras ocasiones.
