
Traducción: Kim
Corrección: Zue
Raw: Kat
—Si hago algo que le gusta, ¿le gustaré?
Eso. Selena no tenía una respuesta para eso, limitándose a morder sus labios. De inmediato, Rethio tomó su vacilación como una respuesta.
—No importa lo que haga ni lo mucho que la siga, nunca va a mirarme. —Le fue imposible no dejar salir una risa penosa, sea para burlarse de sí mismo o recuperar el ánimo. —Aun así, no quiero estar simplemente detrás suyo. —Rethio tomó la mano de Selena nuevamente. —Escuché que marcha rumbo a Heath.
¿Cómo pudo saber eso? Los ojos de Selena se agrandaron, pero Rethio no le dio tiempo para preguntas.
—Cuando regrese, escucharé su respuesta.
Con esas palabras se puso de pie y Selena rápidamente lo interrumpió.
—¿Es algo a lo que pueda negarme? —La última sílaba fue temblorosa.
Sabía que Rethio también lo sabía, pero a este no parecía importarle. Se veía igual de contento.
—Por favor, acepte mi oferta.
Finalizó su oración con un beso en el dorso de la mano de Selena.
De inmediato, escalofríos recorrieron su cuerpo y esta no pudo hacer más que suspirar.
***
—Ah…
Selena levantó la mirada hacia el techo y parpadeó.
Su dolor de cabeza seguía presente, pero no quería cerrar los ojos y dormir. Tenía muchas cosas que procesar.
Solo buscaba vivir una tranquila y larga vida. Sin embargo, en algún punto, llegó un torbellino que la succionó para dejarla sin aire. Si se le ocurría buscar un escape de este, solo terminaría más adentro.
De quedarse al lado de Ignis, viviría cada segundo intranquila, sin saber cuándo o cómo sería atrapada.
¿Acaso eso significaba que lo ideal era tomar la mano de Rethio? De ser así, podría terminar con un inestable sociópata.
—Hay una gran variedad de personas, pero todas están locas.
Se irguió lentamente, acariciando su frente.
—¡Hermana!
Entonces, Celestine abrió la puerta e ingresó.
Oh, aquí está. Selena lo saludó con la mano, como si solo ahora recordará su presencia.
—¿Estás bien? ¿Te duele algo? ¿Te preocupa algo? —Con un salto, la tomó del hombro. —¿Sabes lo asustado que estaba? Nunca fuiste herida de esta manera, siempre eras tú la que salía sana y salva a defenderme…
—Tan ruidoso.
—Es bueno escucharte decir eso. —Celestine río, tomando asiento en la cama. —Has estado descansando por tres días, ¿cómo vas?
—¿…3 días? —Selena frunció el ceño.
Sentía como si acabara de despertar, pero habían pasado tres días y no podía creerlo.
—Sí, la medicina que tomaste era bastante fuerte, dijeron que sobrepasaste el límite de tu cuerpo. Seguramente… Estabas muy cansada, hermana.
—Estoy bien. —Se encogió de hombros.
Celestine la miró directamente a los ojos.
—Lo lamento demasiado. Si no fuera por mí, esto nunca hubiera sucedido, todo es mi culpa…
—No menciones el pasado, es molesto.
—Entiendo.
Celestine se calló y rodó los ojos. Selena sonrió suavemente ante la presencia de su hermano menor.
—Bueno, este es el periódico que salió al día siguiente del duelo. —indicó Celestine, tomando el periódico de la mesa y colocándolo sobre sus piernas.
Selena solo observó la cara principal.
—Talento del siglo… Derrotó al escolta secreto del Duque… Hijo del cazador de dragones… Nacido para esto… —Sonriendo para sí misma, alejó el periódico. —Supongo que no es algo malo.
El contenido de las noticias fue justo lo que Ignis y ella habían esperado. Con esta información, no habría personas que se atrevieran a ignorarla en un futuro.
—¿Cómo te sientes?
Entonces, se giró hacia Celestine, quien sonrió como si supiera la respuesta.
—¿Cómo te sientes ahora que tu nombre se extendió a lo largo del Imperio?
Según las palabras escritas en el periódico, solo mencionaba el nombre de Celestine Evan. En ningún momento se nombraba a Selena.
Pero, ¿no es eso lo esperado? La Selena del presente es Celestine, y el Celestine del presente ya no lo es.
Celestine mordió su labio inferior, parecía entenderla sin necesidad de más palabras.
—Esto es obra de mi hermana.
—Pero está bajo tu nombre.
—…Eso…
—No, no te estoy culpando. Muchas gracias. —Rozó su brazo con una sonrisa. —Si mi nombre estuviera aquí en lugar del tuyo, nadie lo creería.
—¿Por qué dices eso?
—Porque soy una mujer. —admitió calmada, apoyándose en el respaldo de la cama.
Celestine frunció el ceño, pero Selena no le dio importancia.
Sabía que no sería reconocida por su habilidad y talento por ser mujer. Su vida pasada fue invisible salvo por la humillación y en esta solo era vista por el odio, el contexto seguía siendo el mismo. Estaba acostumbrada a ese tipo de trato.
—Creo que lo mejor sería escribir tu nombre.
Su cuerpo se entumeció. Selena se giró hacia Celestine, cuya cabeza estaba gacha y lo tomó de los hombros. Lentamente, logró que el menor girara hacia ella.
Estaba resaltando una injusticia, pero la expresión de su hermana era calmada. ¿Cómo es que logró obtener tanta indiferencia?
No se sentía bien en lo absoluto. Celestine tomó aliento.
—Si hay algo que pueda hacer para ayudarte, dímelo. Puedo hacer cualquier cosa si es por mi hermana.
Selena sonrió en lugar de responder y desacomodó su cabello. Intentó moverse de nuevo, pero su cuerpo seguía igual de tieso.
—¿Alguna vez vino el Príncipe?
—Uh… No. Nunca ha venido.
—¿De verdad? —Frunció el ceño.
Estaba enojada sin explicación. La razón por la que estaba en cama era él. ¿Por qué no fue a ver su rostro? Claro que estaba ocupado, pero, aun así.
—Me estoy enojando sin razón. Es por él que me desmayé.
—Escuché que tuvo un gran altercado con el Duque, es por eso que Su Majestad está tan enojado.
—Seguramente tomó otra decisión repentina. —Chasqueó la lengua.
Si esa era la verdad, podía entender el por qué no fue a visitar. Aun así, eso no significaba que estaba contenta con ello. Sentía emociones que su mente comprendía, pero que no podía explicarle a su corazón.
Es entonces que un extraño olor ingresó por la ventana. No, era ajeno pero delicioso.
Selena y Celestine se voltearon hacia la dirección.
—¿Qué es ese olor?
Celestine se levantó y se dirigió hacia la ventana. Rápidamente, Selena lo tomó del brazo.
—No salgas.
—¿Uh? ¿Por qué?
—Iré yo.
Solo había una explicación para algo tan aleatorio como ese olor…
—¡Sir Celestine!
Como esperaba, era Ignis.
Selena exhaló. Podía ver a Ignis a través de su ventana, mirándola y saludándola con la mano. Sonriente, apuntó a las carretas detrás suya, estas contenían mucha comida, incluyendo pan, pasteles, carne y vegetales.
—No sabía que le gustaría, así que traje todo. —Se veía realmente alegre.
Al ver esa expresión en su rostro, Selena sintió su pecho comprimirse sin razón aparente.
—Celestine.
—¿E-Eh? —Respondió, habiéndose alejado de la ventana al escuchar la voz de Ignis.
Sin mirarlo, Selena continuó.
—Por ahora…
En sus ojos solo podía verse el rostro brillante de Ignis. Había preparado un regalo especialmente para ella y le fue imposible no sonreír.
—Celestine. Seguiré usando tu nombre.
Selena se apartó del marco de la ventana.
***
—¡Maldita sea!
[Clink]
El duque Gellu lanzó todo lo que se encontraba sobre su escritorio al suelo y gritó.
—¡Agh!
Sin embargo, su enojo no subsidió. Incapaz de controlar sus emociones, tomó la espada expuesta en su pared.
—¡Maldita rata! ¡¿Cómo te atreves?! —Gritó, destrozando el escritorio, las sillas y todo lo que estaba dentro de la habitación.
Por su mente recorría la conversación que tuvo con el Emperador ese mismo día.
[—No suelo prestarle atención al Príncipe, pero esta vez dijo que]
¿Cómo se vieron los ojos del Emperador en ese momento?
[—La próxima podrían investigarte directamente, no a la medicina.]
¿Por qué su mirada estaba llena de desconfianza?
[—Fuiste inteligente. Sin dejar rastro alguno que te ligara al veneno.]
¿Cómo es que sus ojos no mostraban más que críticas?
[—¿Crees que no habrá ley que te condene si te atrapan?]
Esa maldita rata del Príncipe plantó la discordia entre el Emperador y él. ¡Era como si hubiera esperado por la oportunidad!
[—Ten cuidado, Duque. Algunas veces pareces no saber con qué asuntos lidias.]
Dijo el Emperador, echando al duque y despidiéndose con solo el ruido de la puerta al cerrarse.
—Ah, ah…
El duque estaba de pie en medio de la habitación arruinada.
—Maldito sea.
¡Era un hijo con la sangre de un plebeyo! ¡¿Cómo se atreve a hacerle esto?!
—Me aseguraré de matarte la próxima vez.
Sus ojos brillaron con frialdad. Era una energía tan oscura que no se veía bien con la luz del exterior.
