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Capítulo46

Raws: Kat
Traducción: Kim
Corrección: Zue



Son palabras que salieron luego de un breve silencio. Cuidadosamente, Selena se giró hacia Ignis, mirándolo.

—No exactamente, no lo creo. En lugar de que creciera el resentimiento por mi madre, aumentó el amor que le tengo a mi padre. Lo abandonó todo por nosotros. —Suspiró, apoyando la cabeza en el tronco y observando la noche oscura. —Luego de que mi madre dejara la casa, mi padre dejó su puesto como comandante de caballeros para criarnos. Él es quien vivió por nosotros.

—… Así que esa es la razón. —Ignis sonrió. —Nadie sabía por qué Evan renunció de repente. De haberlo sabido, podría haber ayudado.

—Mi padre siempre fue así, creía que uno debía responsabilizarse de sus acciones sin ayuda. —Sonrió.
—Entonces, ¿cómo fue tu vida?

—Mi padre daba clases de esgrima para la gente común. Hubo pedidos de bastantes nobles, pero, de hacerlo, no tendría tiempo suficiente para darnos de comer. Así que solo enseñaba a la gente del pueblo.
Ignis entrecerró los ojos.

Los mercenarios eran los únicos que enseñaban el manejo de la espada a los pueblerinos. Por otro lado, los caballeros, especialmente aquellos que trabajaban en el Palacio, nunca harían algo así. Incluso si llegaban a dar clase, solo lo hacían para los niños de nobles de altos rangos.
En eso se basaba el orgullo de un caballero, y su propio orgullo como persona.
Pero Evan, el gran Evan…

«Significa que lo abandonó todo por sus hijos.»

Ignis se rio en vano, esto es porque estaba celoso del hijo de Evan, Celestine.

—Ganó una buena cantidad de dinero dando clases, pero eso era tomado por nuestros familiares. Oh, eso es porque mi madre estaba endeudada con ellos. —Continuó hablando, sin saber los pensamientos de Ignis. —Pero siguió esforzándose. Ahora que pagó todas las deudas luego de 10 años, consideró que sólo había felicidad en su vida.

—…

—Pero enfermó. —Selena sonrió amargamente, agachando la cabeza.

El rostro de Evan surgió en su mente. Su corazón estaba lleno de amor y respeto por él. Ahora mismo, incluso, lo extrañaba. Tan pronto regrese, le daría un abrazo.

—Hice una pregunta insensible, lo lamento.

—No, no es así, no se preocupe. —Sonrió sinceramente. —Está bien, de verdad. No hay razón para sentir pena por mi padre que sacrificó todo por mí.

Ignis miró el perfil de Celestine, preguntándose, de haber vivido en el mismo ambiente que Celestine, ¿sería el mismo tipo de persona que es su escolta?

No, probablemente sería un monstruo. Uno mucho peor que ahora.

Mientras el respeto que sentía por Celestine continuaba aumentando, su culpa también lo hacía. ¿No era él quien estaba utilizando a Evan para amarrar a Celestine?

«… Cuando regresemos.»

Determinado, habló.

—Si digo esto, sonará bastante egoísta. —Colocó una mano sobre el hombro de Celestine. —Estoy celoso del Sir.

Selena giró la cabeza hacia él lentamente, haciendo contacto visual.

—Para mí, hace tiempo que Su Majestad ya no es mi padre.

No lo había pensado recientemente, pero es verdad que “En canción de la luna”, la relación entre Ignis y el Emperador era de las peores.

El emperador era impaciente con su propio hijo, e Ignis se enojaba con su padre cuando este no lo reconocía a pesar de sus esfuerzos.

«¿Qué pasó entonces? No lo recuerdo.»

—Si es la espada de mi padre la que perfora mi pecho no me sorprendería. —admitió con una sonrisa melancólica. —Estoy seguro que él piensa lo mismo. Si mi espada lo toca, Su Majestad no estará sorprendido. —Terminando de hablar, colocó su mano en la espalda de Selena. —Sir. —Recostó su cuerpo y la miró hacia arriba.

La sensación de sus ojos rojizos sobre su piel ocasionaba un ligero cosquilleo.

«Oh, ahora lo recuerdo.»

『El Emperador fue demasiado lejos, Ignis ya no podía aguantar más. 』

Al final, Ignis se cansó.

『Una noche oscura, el Emperador fue encontrado, apuñalado por una fría espada. No se encontró rastro alguno sobre un posible asesino. Sin embargo, todo el mundo tenía sospechas sobre de quién podía tratarse. 』

Eventualmente, el Emperador fue asesinado.

『Celestine Evan, el escolta del Príncipe, era el culpable detrás del asesinato del Emperador. 』
Se lo ordenó a Celestine.

—La única persona que puede ayudarme eres tú, Sir.

Selena no podía apartar la mirada. Aquellos fijados sobre su piel actuaban como cadenas que se ajustaban con el pasar del tiempo.


* * *

—…
Ya había llegado la noche.
¿Cuánto tiempo había pasado? Ignis levantó la mirada hacia el cielo nocturno. Pasó la noche entera con los ojos abiertos, como si sus palabras de hace un rato fueran verdaderas.
Incluso cuando estaba en el Palacio Imperial, pasaba las noches en vela. Es por eso que podía aguantar no dormir por un segundo durante un día como ese.

Sobando sus cansados ojos, Ignis giró su cabeza hacia Celestine, quien estaba durmiendo.

—Quedas descalificado como mi escolta. —Sonrió burlonamente, golpeando con las yemas de sus dedos la frente de Celestine.

Esta frunció el ceño, más no se despertó. De cualquier modo, la escena era adorable.
—Creciste bien. —Murmuró, sonriente.

Sí. Era verdad, Celestine creció realmente bien. En especial considerando el ambiente en el que lo hizo, tenía una buena personalidad cuando se trataba de trabajo.

Por su parte, él nunca podría haber logrado tal cosa. Ignis siempre llamaba la atención por su dificultad al controlar sus emociones, que muchas veces eran generadas por su autocrítica y su culpa.

Sin embargo, recordó como Celestine utilizó la palabra “nosotros” al hablar. Escuchó que no tenía hermanos, dejándolo confundido.
[Tuk].
Entonces, la cabeza de Celestine cayó sobre su hombro.
Ignis la miró, sorprendido.
—… No tengo buenos hábitos al dormir.
Se le quedó mirando mientras dudaba. Podía sentir el aliento de Celestine rozando su hombro, incluso el sonido de su respiración era perceptible por sus oídos. El aroma se impregnó un poco más profundo.
Observó detenidamente.
Su frente no era muy amplia, el puente de su nariz era pequeño, ojos grandes, labios redondos… Si se fijaba en cada detalle, las facciones no eran bonitas, pero…
Se veía bien. Mejor que una mujer, no, se veía más como una mujer que una mujer. Aunque eso nunca pasaría.
—Estoy loco. —Escupió, mordiendo su labio inferior.
¿Por qué hacía esto?
Ignis sintió un cosquilleo recorrer desde su cuello hasta su mentón, ¿por qué? ¿por qué?
Ese sentimiento le era desconocido. Una ola de emociones cuyo origen le era igual de ajeno, llegó hacia él para ahogarlo. El calor subió hasta su rostro y su corazón latía rápidamente.
—…Tch. —Peinó su cabello hacia atrás.

En ese momento, como si fuera una respuesta a su movimiento, la cabeza de Celestine se levantó y cayó hacia el otro lado. Ignis se quedó mirando a su, ahora, vacío hombro.
Extendió su brazo hacia la cabeza de Celestine e hizo que volviera a apoyarse.
—Ahora es así. —Rio en silencio.
No podía hacer nada más.

* * *

Escuchando el piar de las aves, Selena abrió los ojos lentamente.
¿Cuándo es que se quedó dormida? Sobando sus ojos, bostezó.
—Su Alteza, ¿está despierto…? —No terminó de hablar porque no había rastro de Ignis.
¿Un secuestro? ¿Un ataque?

Se levantó de un salto y revisó por todos lados.
—Santo cielo.
Sin importar por donde viera, no encontraba ni un solo cabello de Ignis. Empuñó su espada y comenzó a caminar.
—¡Su Alteza!

Su ruidosa voz resonó por el bosque, más recibió el ruido de la naturaleza como única respuesta. De inmediato, fue hacia otra dirección.

—¿Está aquí?

Serena frunció el ceño hacia Ignis.

—Oh, eso es bueno, vayamos juntos.

—Estoy furioso, por favor diga algo antes de irse por su cuenta.

—Pensé que no tendríamos nada para desayunar, así que traje un ciervo. La carne asada es deliciosa. —Sonrió en un intento por calmarla mientras que le entregaba las patas delanteras del animal.
Selena se quedó mirando el ciervo. Como dijo, ya tenían desayuno. Solo había algo extraño, ¿por qué había dos flechas incrustadas en el animal?
Claro que una de ellas le pertenecía a Ignis, pero aquella en el cuerpo… Los cabellos negros aferradas a esta claramente no eran de él.

—¿Qué es esa flecha?
—Oh, verdad.
Es entonces,
—¡Maldito!
Alguien saltó de los arbustos. Rápidamente, Selena actuó como escudo para Ignis.
[¡Clank!]

El sonido del metal chocando resonó.
El hombre dio pasos hacia atrás, agrandando la distancia entre ambas partes. Frunciendo el ceño, Selena se preguntó quién demonios era.
—¿Qué estás haciendo?
Selena empuñó su espada y tensó sus piernas. Sin embargo, el hombre gigante no parecía tener interés alguno en ella, sino en Ignis.

Señalándolo, gritó.

—¡Tú! ¡¿Cómo te atreves a robar mi presa?!

¿Qué? Selena se giró hacia Ignis, quien parecía ser el culpable del incidente.

—¿Qué vas a hacer? —Se encogió de hombros. —Lo tomé, así que me pertenece. ¿No crees?

—¡Oye!

El hombre fue hacia él.

«Agh, mi cabeza.» Selena pudo sentir como su dolor de cabeza regresaba.

—¿Cuál es la razón para causar problemas en cualquier lugar? ¿No aprende de sus errores?
—No, no es necesario, confío en ti. —Sonrió brillantemente, colocando su mano en el hombro de Celestine. —¡Ve, Celestine! ¡Ataca!

«Maldito loco, no soy un pokémon.»

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