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Capítulo52

Raws: Kat
Traducción: Kim
Corrección: Zue


—Debes mantener la boca cerrada.
—Así será.
Luego de obtener una respuesta definitiva, Selena se puso de pie.
—Su Alteza. —Se acercó hacia Ignis.
Quien se volteó, como si hubiera estado esperándola.
—No creo que lo sepa.
—¿… De verdad? —Aún con sospechas, Ignis caminó hacia Berth. —¿Es eso verdad?
—Si miento, moriré, ¿cómo podría mentir?
—Hm. —Ignis se cruzó de brazos, claros indicios de duda retratados en su rostro. —Como esperaba, es hora de usar la medicina…
—¡Su Alteza! —Exclamó Selena, colocándose entre Ignis y Berth. —¿No me prometió que no asesinaría a personas sin razón?
—¿Prometí eso? —Ignis ladeó la cabeza, intentando recordar el momento.
Claro que nunca había hecho tal promesa con Celestine, pero…
—Parece que no te agrada la idea.
No quería hacer nada que le fuera desagradable. Muchas más maneras de descubrir la verdad se presentarían tarde o temprano, así que estaría bien.
Ignis se fijó en Berth.
—¿Dijiste que tienes otros colegas?
—Eso es cierto.
—Bien. Entonces podemos tomarlos.
En lugar de responder, Berth se giró hacia Selena, quien asintió lentamente como para indicarle que estaba bien.
—No hay evidencia para asegurar que la Emperatriz tiene un hijo oculto. Puede que ni siquiera exista, así que no hay razón para perder la…
—Confió en mis instintos. Definitivamente oculta algo.
Selena mordió su labio.
—¿Qué hará si encuentran al hijo de la Emperatriz?
—¿Es eso una pregunta? —Se echó a reír y levantó el mentón. —Lo mataré frente a los ojos de la Emperatriz. —La energía roja emanaba de su piel. —Entonces la mitad de la vergüenza que he sufrido será vengada. —Era una voz tan carente de vida que le daba escalofríos
Asesinar a un hijo frente a su madre con su propia daga, era demasiado aterrador.
—Ni te atrevas a intentar detenerme, Celestine.
Selena cerró los ojos, intentando huir de la realidad.

* * *

Desde el principio supo que debía separarse del grupo de Sheerin. De haberlo hecho, no se hubiesen encontrado con Berth e Ignis no sabría sobre la existencia del “hijo de la emperatriz”.
Más no hay forma de regresar al pasado.
Desanimada, Selena arrastró sus pasos.
—Anímate. —Berth se acercó y golpeó su hombro sin fuerza. Estaba más relajado que antes.
«¿Por qué?» Selena río por lo bajo, confundida.
—No pretendas que somos cercanos, es molesto.
—¿Qué no estamos a la mitad de un acuerdo?
—Oh, no sabes cuánto quiero golpearte ahora mismo.
—No puedes hacerlo, ¿qué pasa si decido contar la verdad?
—¿Debería coserte la boca?
Berth se echó a reír y luego colocó su brazo alrededor de los hombros de Selena.
—Quita tus manos.
—¿Y si no quiero?
—Te golpearé. —Lo miró fijamente y golpeó su mano. —Recuerda que nada de esto hubiera pasado si no fuera por ti.
—¿Y por qué sigues aquí?
—Eso es porque Su Alteza… —Selena pausó por un momento.
¿No es culpa de Ignis que nos hayamos encontrado con Berth en primer lugar? Si no hubiera salido a cazar sin razón…
«Imposible.»
¿Fue planeado? Selena se giró hacia Ignis, sorprendida.
—… No, no caería tan bajo. —Masculló, ahuyentado sus pensamientos.
Sí. Todo era una enorme coincidencia, nadie había planeado nada.
—No importa lo que suceda. Te mataré la próxima vez que te vea.
Era un mundo cruel y su cuerpo estaba lleno de tensión.
—¿No fuiste tú quien me pidió ayuda?
—Hablo del príncipe, no de ti.
—Hm.
Selena apretó los labios y dejó de caminar para ponerse frente a Berth.
—Si quieres matar a Su Alteza, debes vencerme primero. Si eso pasa no ayudaré a tus colegas.
Berth se quedó en silencio, sus ojos verdes analizando el rostro de Selena.
—Maldito bastardo.
—Lo dices como si no lo supieras ya.
Se quedó en silencio, creyendo que sería la mejor opción. No mucho después, un amplio campo se presentó ante ellos. Berth tomó la delantera y luego levantó el brazo en el aire.
[Whoosh]
De pronto, un escudo negro apareció.
—Aquí es. —Berth abrió la puerta, guiándolos.
Selena ingresó antes que Ignis y miró el interior. No había nada especial sobre este, solo un círculo de magia dibujado en el suelo junto a una máquina para ingresar las fórmulas.
Sin embargo, Selena, quien estaba en un lugar así por primera vez en su vida, no pudo contener su asombro.
—Así que este es un círculo mágico, asombroso. —Más no obtuvo respuesta, haciendo que girara la cabeza hacia Ignis. —¿Su Alteza?
—Ah, sí. —Parecía concentrado en otros temas.
«¿Ha estado así todo el rato?» Selena ladeó la cabeza.
—Deja eso. Pondré las coordenadas. —Ignis empujó a Berth fuera de la máquina.
—Lo siento. Quería poner la ubicación de las montañas nevadas del continente del Norte. —Pronunció con una sonrisa.
Selena negó con la cabeza.
—Sería mejor matarte ahora para que no molestes en el futuro. —Habló Ignis, refiriéndose a Berth.
—Su Alteza, aún hay un largo camino por recorrer. —Selena se apuró a intervenir.
Ignis dudó por unos segundos, alternando su mirada entre Selena y Berth.
—No sé en qué momento se volvieron tan cercanos.
—¿… Eh?
—Nada. —Volvió a concentrarse en la máquina.
«¿Qué está pasando?» Selena no pudo controlar el ceño fruncido en su rostro.
—Adelante.
Cuando habló, el círculo mágico se iluminó con una luz blanca. Cuidadosamente, Selena dio un paso adelante, adentrándose en el círculo mágico. Ignis hizo lo mismo.
—No muera en vano, Príncipe.
Ignis se giró hacia Berth.
—Tu cuello es mío, definitivamente te mataré.
Ignis sonrió, riéndose como si fuera ridículo.
—Lo estaré esperando. —Entonces apretó el hombro de Selena.

* * *

—Uf… —Selena abrazó su cuerpo, aguantando sus náuseas.
Su cabeza estaba dando vueltas, nublada irremediablemente. El aroma de cigarrillos y comida podrida acompañado del mareo le complicaba mantenerse de pie.
—¿Estás bien? —Ignis la tomó de los hombros, levantándola suavemente. —Parece que no estás acostumbrado. Toma agua y descansa, estarás bien.
Selena tomó la botella que Ignis le ofreció.
—Gracias…
—Descansa primero.
Ignis la guió hacia un árbol, donde Selena miró alrededor. Una gran pared apareció de repente, soldados armados se encontraban frente a la entrada.
—Este es el distrito de la inspección, ¿es normal que se vea así?
—No. Esta área no suele tener mucho tráfico, así que es inusual que patrullen tanto. —Ignis también estaba frunciendo el ceño, quizá porque percibía algo extraño.
—Parece que será complicado ingresar.
Mientras se sepa que el Príncipe estaba visitando Heath, definitivamente habría una gran muralla que atravesar.
—Bien. Ingresaremos cuando la noche llegue. Solo debemos encontrar un lugar para quedarnos.
—En ese caso… —Selena apretó los labios.
Era un lugar al que no quería ir, pero no tenía más opciones en una situación como esa.
Suspiró.
—Conozco un lugar.
—¿Dónde?
—Es una tienda… Rethio me comentó al respecto, este es su pueblo natal.
En ese momento, el rostro de Ignis se torció en una mueca. Como esperaba, odiaba la idea tanto como ella.
—¿Se encuentra bien?
—¿Hablas de ese hombre? —Ignis giró la cabeza hacia ella. —¿Qué te hizo creer que el hijo de la Emperatriz no estaba? ¿Por qué soltaste a ese mercenario imbécil? ¿Ahora debo confiar en la información de alguien a quien odio?
Selena relamió sus labios y cerró la boca. Sabía que sus palabras podrían tener un efecto adverso.
—¿Te sientes bien?
—Ah, sí. Creo que estoy bien.
—Entonces me enojaré.
—¿…Qué? —Selena se giró.
—Te ves bien, así que puedo estar enojado. —Ignis examinó el rostro de Selena y luego frunció el ceño. —Estoy enojado. —Sus ojos rojos desbordaban de emoción.
Como él mismo admitió, su enojo estaba concentrándose.
«¿Por qué?» Selena lo miró.
—¿Cuándo te volviste tan cercano con ese mercenario? ¿Cuánto tiempo planeas seguir hablándole a ese tal Rethio? ¿No te dije que ninguno de los dos me agrada?
—No eso-
—Intento evitar hacer cosas que te desagradan. Simplemente por el hecho de que no te gustan, pero tú insistes en mantener al mercenario con vida, aunque lo odie. Haces lo mismo con el sospechoso de Rethio, lo mantienes con vida. —Ignis apretó las muñecas de Selena.
Su agarre no tenía fuerza, pero los sentimientos que transportaban eran más pesados. Mucho más pesados.
—Así que, por favor, no hagas cosas que me disgusten.

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