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Capítulo54

Raws: Kat
Traducción: Kim
Corrección: Zue


Incluso antes de que Selena terminara de hablar, el rostro de Ignis se había desmoronado. Más no se atrevía pedir razones o pronunciar preguntas, limitándose a rodar los ojos mientras intentaba organizar sus pensamientos.
—… Lo intentaré.
Selena se echó a reír. Era adorable verlo forzarse a sí mismo a hacer algo cuando claramente le disgustaba la idea.
—Lo dice, pero no quiere hacerlo.
—Si me niego, me odiarás. —Sonrió sin mostrar los dientes.
Nuevamente, Selena empezó a reír y ladeó la cabeza.
—¿Siquiera puedo odiar a Su Alteza? No lo sabía.
Era una simple broma; sin embargo, la expresión en el rostro de Ignis era inusual.
—… Tú… —Empezó, mirándola con los ojos entrecerrados. —¿Estás a mi lado por mi posición como Príncipe? —Finalmente se atrevió a preguntar la duda que lo aquejaba hace un largo tiempo.
—¿Qué quiere decir con ello?
—Preguntó si estás aquí porque prometí que ayudaría en el tratamiento de Evan. —Su corazón latía más rápido con cada palabra que salía de sus labios, tanto que juró que estaba a punto de escapar por su boca.
¿Qué haría si Celestine le respondía “sí''? Quizá ni siquiera debió mencionar el tema. Ignis reflexionó sobre los posibles desenlaces con gran preocupación.
—Parece que quiere que responda que no, ¿no es así? —Selena sonrió suavemente, mirándolo. —Claro que al principio esa fue la razón, pero…
Si alguien fuera a preguntarle durante su primer día por qué se convirtió en la escolta de Ignis, su respuesta sería un conciso y claro sí.
Pero ahora… Ahora no era así. Habiendo pasado tanto tiempo junto a Ignis, terminó conociendo las inseguridades ocultas en su corazón. No podía ignorar el hecho de que se había convertido en un apoyo para él.
Es por eso que no se atrevía a engañarlo.
Si se separara de Ignis en ese momento, la confrontación con Rethio sería inevitable, y el resultado sería el mismo que en la historia original.
Selena no podía hacer ninguna de las dos: engañar a la persona que busca su auxilio ni ignorar a la persona que la necesita.
—Ya no más. Estar junto a Su Alteza es mi decisión. —Colocó su mano sobre el hombro de Ignis. —Me quedaré a su lado.
Naturalmente, el rostro de Ignis se iluminó.
Tomó la mano que Selena colocó sobre su hombro.
—Lo… —Habló lentamente. —Lo lamento. —Entonces agachó la cabeza.
Selena no pudo contener su curiosidad.
—¿Por qué?
Ver a Celestine preguntar sin saber “el qué”, Ignis pasó saliva. ¿Cómo podría empezar a sincerarse sobre el elfo oculto? ¿Se sentiría traicionado? ¿Lo odiaría?
No quería más que regresar en el tiempo y golpearse así mismo en el rostro. La culpa lo devoraba, pero no tenía valentía suficiente para contarle a Celestine la verdad.
Temía que la traición fuera suficiente para que lo odiara y le diera la espalda.
—…Lamento haber ocultado mis habilidades. —En su lugar, se refirió a otra mentira. Otra que también lo llenaba de culpa. —El que no sepa manejarla es mentira, no hay nadie que pueda con este poder mejor que yo. —Ignis miró a Celestine, sin sorprenderse cuando su rostro se tiñó de decepción. —No me mires así… Solo me gustaba que me protegieras.
—¿Por cuántos meses me ha engañado solo por esa razón? —La sorpresa era evidente en su voz.
Ignis intentó mantenerse calmado, brindándole fuerza a su voz.
—Yo…
La razón por la que le ha estado mintiendo a Celestine, la razón por la que lo ha engañado todo este tiempo.
—Porque no confiaba.
No confiaba en él.
No confiaba en él y, al mismo tiempo, no confiaba en sí mismo. Por esa razón construyó mentira tras mentira como una torre, desolándose a sí mismo en la habitación más alta. Nunca se le ocurrió lo venenoso que sería.
Pero ya no quería hacerlo. No quería traicionar la calidez que Celestine le brindaba.
—Ahora confío en ti. En lo que sea, confío en ti. —Tomó las manos de Celestine en las suyas. —Así que quédate a mí lado. —Miró directamente a sus ojos. —Yo también estaré a tu lado.
Cada persona tiene verdades ocultadas detrás de una fachada, más, en este momento, Ignis estaba siendo más sincero que nunca.

* * *

El camino por la noche era oscuro. Ahora que las nubes tapaban la luna, el escenario frente a ellos era tan negro que no podía ver más allá de unos cuantos centímetros.
A pesar de ello, Ignis caminaba como si la noche fuera brillante. Mientras que Selena iba detrás de él.
En realidad, Selena podría ir delante de Ignis o justo a su lado, pero no lo hacía. No estaba en la compostura necesaria para hacerlo.
Su mente la aquejaba, un hermoso dolor de cabeza formándose en su frente. Cada vez que parpadeaba, su visión se nublaba.
[—Ahora confío en ti. En lo que sea, confío en ti. Así que quédate a mí lado. Yo también estaré a tu lado.]
Cuando recordó las palabras de Ignis, el dolor empeoró.
¿Cuál fue la expresión de Ignis cuando reveló eso? ¿No se veía más determinado que en cualquier otro momento?
Eso solo podía significar que confiaba ciegamente en ella ahora.
Y el mismo caso se repetía en Selena.
Tampoco tenía intención alguna de traicionar a Ignis, incluso se propuso a sí misma prevenir la caída de este.
Pero,
«¿Qué pasará cuando se entere que soy mujer?»
Selena mordió el interior de su mejilla. El pánico y la culpa que la poseían en ese momento era peor de lo que alguna vez imaginó.
Ignis era capaz de culparla, darse la vuelta y odiarla para toda la eternidad. Además, existía la posibilidad de que se volviera una persona peligrosa.
Al pensar en ello, su dolor se hizo más potente. Selena suspiró.
Se debía a su culpa. Definitivamente era por la culpa.
Debía ocultarlo de una forma u otra, sin importar él qué. Nunca, nunca debía ser atrapada.
Habiendo llegado a una conclusión, se esforzó por calmar sus ideas.
—Creo que será sencillo ir por aquí.
Al escuchar la voz de Ignis, Selena caminó hacia él.
—¿Podemos pasar? —Levantó la mirada.
Como Ignis mencionó, había varios árboles alrededor, algunos que parecían facilitarse el acceso al otro lado de la muralla. Sin embargo, la altura de estos árboles era formidable.
«¿Debo trepar todo eso?» Selena pasó saliva al ver los árboles que triplicaban su estatura.
—Nunca he visto árboles tan grandes, pero hay que intentar.
—¿De verdad?
Alternando su mirada entre Selena y el árbol, Ignis respondió.
—Te daré apoyo.
—¿Uh? —Los ojos de Selena se abrieron de par en par.
—Puedes usar mi mano como una grada y saltar.
—¿Me está pidiendo que pise la mano de Su Alteza?
—Sí.
Selena se quedó pensando.
Estaba reacia a pisar las manos de Su Alteza, una persona con un alto rango, debido a su experiencia viviendo en ese mundo por cerca de 20 años.
Quizá se dio cuenta de su problema mental, pero Ignis sonrió y tocó su hombro.
—Puedes hacer eso como amigos, no es nada. —Entonces colocó sus manos sobre su rodilla. —Adelante. Debemos cruzar antes de que pasen los guardias.
Cuidadosamente, Selena levantó su pie.
—En ese caso, no me negaré. No puede decir nada al respecto más tarde.
—Entiendo, entiendo.
Selena pisó la mano de Ignis, quien le brindó el apoyo necesario.
«No es nada, claro, prestarle la mano para que alguien trepe un árbol no es nada.» Pero… «¿Por qué mi corazón se está acelerando?»
Se giró hacia Ignis, quien la estaba mirando calmado. Su rostro que mostraba el cansancio con el pasar del tiempo, ese día se veía extrañamente nuevo.
«Es extraño.»
Mordiendo su labio, Selena calmó el latir de su corazón.

* * *

[Tap] Ignis pisó el suelo.
La oscuridad consumía todo el escenario, sin importar que las luces estuvieran encendidas.
«¿Heath fue siempre una ciudad tan callada?» Pensó por un momento.
—Su Alteza, ¿puedo bajar ahora?
Era la voz de Celestine. Ignis levantó la mirada.
Celestine tropezó muchas veces e incluso se cayó mientras trepaba el árbol. ¿Cuánto tiempo tuvo que brindarle apoyo? La misma persona que siempre mostraba un aspecto relajado y perfecto, no le dejaba más opción a Ignis que reírse en su cara.
«Fue muy ligero.» Pensó al cargar el peso de Celestine sobre sus manos. «Me aseguraré de que coma más cuando regresemos.» Se burló, abriendo sus brazos.
—Si saltas te atraparé.
Selena pausó por un momento, fijándose en la brillante sonrisa de Ignis.
—No pasa nada, puedo bajar por mi cuenta. —Respondió, mirando hacia abajo.
Pensó que no se haría daño si se lanzaba de una vez, pero una caída seguía siendo una caída.
[Gulp] Pasó saliva.
—¡Uno, dos, tres…!
Selena lanzó su cuerpo por el aire, al mismo tiempo de que se percató de que su posición no era la correcta.
«Maldita sea, ahora me voy a hacer una herida en algún lado.» Se encogió de hombros.
Más, aunque el tiempo había pasado, no sintió dolor alguno. Incluso abrió sus ojos lentamente al sentir como si estuviera flotando en el aire.
Antes de que pudiera procesar lo que acababa de suceder, su cuerpo giró.
— ¿Por qué no aceptaste la primera vez?
Ignis caminó lentamente hacia el lugar donde Selena estaba flotando. Con un chasquido de sus dedos, su cuerpo cayó de inmediato.
—¡Ugh!
Una especie de punzada se esparció de su figura, pero esta no dolía. Fue gracias a Ignis que su cuerpo no salió herido.
—Pesa un poco si te sostengo de esta forma.
Entonces Selena se dio cuenta que Ignis la estaba cargando. Se agitó un poco para liberarse.
—¿P-Por qué me está sosteniendo? ¡Estaría bien si me hubiera dejado por mi cuenta! —Pronunció mientras retrocedía, quería estar lo más lejos posible de Ignis.
—Cualquier cosa es mejor que caer en el suelo.
—¡Incluso así…! —Masculló, mordiendo el interior de su boca y limpiando su rostro con las palmas de sus manos.
[Badump, badump]
Su corazón latía tan rápido que ya no podía controlarlo.

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