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Capítulo55

Raws: Kat
Traducción: Kim
Corrección: Zue


«¿No he tenido bastante contacto con Ignis desde el principio? ¿Por qué ahora me da vergüenza?» Selena se preguntó a sí misma mientras su rostro ardía por el rubor.
Había algo que la estaba molestando. A diferencia de ella, Ignis se veía calmado.
«¿Por qué soy la única que reacciona de esta forma?»
—Si hubiera sabido que lo odiarías tanto… —Ignis, desconociendo el dilema interno de Selena, comenzó en un tono burlón. —Lo habría hecho de otro modo, lo siento.
Selena solo pudo reír.
La razón por la que su corazón latía a ese ritmo era porque sus palabras eran similares a la de confesión de hace un rato. Por ahora, debía concentrarse en controlar sus emociones, a pesar de la culpa que emanaba de su voz.
«No hay necesidad para estar avergonzada, tampoco para deprimirse.» Pensó mientras se obligaba a recuperar la compostura.
Selena se giró hacia Ignis.
—Respóndeme honestamente, Su Alteza, ¿se queda a mi lado porque le divierte mi dolor?
—¿Te diste cuenta? —Respondió con una sonrisa. —No puedo controlarlo cuando la vida es tan divertida desde que estás a mi lado junto con Ruan.
—Sí, sí, siga divirtiéndose a costa de mi sufrimiento.
—Aunque dices eso estás sonriendo.
—Es una sonrisa falsa.
—Mentira. —Golpeó su hombro suavemente.
Ahora, Selena no pudo contener una sonrisa que igualaba a la de Ignis.
«Ah, esto es suficiente.»
Un corazón ligero a pesar de su pesada responsabilidad.
«Es bueno sentir un poco de esta emoción.» Nuevamente, Selena se perdió en sus pensamientos.
—¿Sabes dónde queda la tienda de Vellois?
—Ciertamente. Es una tienda, así que las luces están prendidas.
—Si las luces están prendidas… —Ignis se quedó mirando un punto en específico, se trata de un edificio de tres pisos bien iluminados. —Ese es.
Sin esperar mucho, Ignis se giró sobre sus pies y caminó hacia su objetivo.
El rubor tan potente como el fuego fue ocultado por la oscuridad.

* * *

La tienda era bastante modesta, en un buen sentido. Aunque, el espacio estaba un poco descuidado. Sin embargo, Selena se guardó sus opiniones, siendo ese el único lugar donde podrían ayudarlos.
—Es viejo, tan descuidado, creo que huele feo incluso. —Pero Ignis no fue capaz de ello.
Selena suspiró y lo codeó.
—Por favor aprende a interpretar el ambiente, el dueño se enojará si te escucha.
—¿Me tuteas?
—Sí, ahora mismo no eres “Su Alteza”.
Chasqueando la lengua, Ignis comprendió que no podía quejarse ahora que debían mantener las apariencias.
Selena avanzó hacia adelante y tocó la campana sobre la mesa. Cuando el sonido resonó por el lugar, se pudo escuchar movimiento desde el interior.
—¿Quién es? —La persona que levantó la cabeza era un hombre de su misma edad.
Su vestuario era desalineado, pero no resaltaba mucho debido al estado en el que se encontraba la tienda.
Lo que la molestaba era la forma en la que los miraba. Ansioso de cualquier detalle, como si quisiera saber más…
—Buenas, nosotros… —Entonces, escogió sus palabras cuidadosamente.
«¿Puedo decir que soy amiga de Rethio? Por mi atuendo asumirán que soy un sirviente.» Pensó.
—Es amigo de Rethio. —Ignis respondió por ella, caminando hacia el dueño.
—¿Un amigo de Rethio?
—Sí.
Dudando un poco, el dueño alternó la mirada entre Ignis y Selena.
—¿Quieren decir que los dos son amigos de Rethio?
—Este…
—Sí, los dos somos amigos de Rethio.
«¿Qué?» Selena se giró hacia Ignis.
—¿Cuál es el problema? ¿Acaso no he hablado con Rethio algunas veces? Eso significa que somos amigos.
«Nunca creí que los niveles de cercanía le fueran tan insignificantes.» Selena sonrió.
—Primero que nada, conozco este lugar gracias a Rethio. Vinimos a Heath para investigar, pero no tenemos un lugar donde quedarnos, así que vinimos aquí.
—… Investigar. —Negó con la cabeza seriamente. —Así que es por “eso”, qué suerte.
«¿”Eso”?»
Selena e Ignis se miraron al mismo tiempo.
—¿Eso?
—¿Uh? ¿No es eso por lo que vinieron? —Ante la pregunta de Selena, el hombre se mostró igual de confundido.
Selena rascó su nuca y continuó.
—Será extraño, pero no sé por qué cree que vinimos hasta aquí.
—Dios mío… —El hombre frunció el ceño.
Entonces Ignis interrumpió.
—Creo que debería explicarnos en lugar de poner esa cara.
Cuando Ignis terminó de hablar, el hombre lo miró.
—¿De verdad eres amigo de Rethio? —Negó con la cabeza al analizar el rostro de Ignis. —No creo que alguien como tú pueda ser amigo de Rethio.
—Tampoco me agrada mucho.
—Ya cállate… Bueno, puede hablar conmigo en lugar de él.
El hombre miró a Selena, relajando sus facciones.
¿No es conocido que, entre dos personas, siempre está el chico loco y el chico bueno? Pues parecía justo esa situación.
—Por favor tomen asiento.
Siguiendo al hombre, Ignis y Selena se sentaron en el sofá ubicado en el centro de la tienda.
—Mi nombre es Hugo.
—Oh, cierto. Mi nombre es Celestine.
—Y ese de ahí… —Hugo miró a Ignis.
—¿Debo decirlo?
—… Ciertamente no es amigo de Rethio. —Hugo murmuró.
Selena río.
—No sé qué tanto han caminado, pero seguro ya saben sobre la atmósfera en la ciudad.
—Sí, es más silenciosa de lo que pensé.
—No solía ser así. Al menos hasta el año pasado, era bastante alegre.
—¿Qué sucedió?
Ignorando la forma de hablar de Ignis, Hugo habló lentamente.
—Todo comenzó cuando el Marqués Sein tomó el mandato sobre esta tierra.
El Marqués Sein. Definitivamente estaba aliado con el Duque. Ignis pensó lo mismo, poniéndose serio de repente.
—Primero, hablemos sobre las montañas de Heath.
—¿Se refiere a las montañas que están a la espalda? Las vimos durante nuestro camino hacía aquí.
—Sí, pero no solo esas montañas. Es un largo camino de montañas que recorre toda la frontera. Y ahí… —Hugo juntó sus manos. —Es donde se ubican las piedras mágicas.
—¿Piedras mágicas? —Ignis frunció el ceño. —Tal cosa no ha sido reportada a la familia Imperial.
—Claro que no lo han reportado, eso necesitaría bastante dinero y los impuestos se elevarían.
—Pero manipular piedras mágicas necesita una gran cantidad de personal. Si quieren contar con tantas personas, necesitan el apoyo de la familia Imperial.
—Es por eso que… —Hugo suspiró. —Empezaron a comprar esclavos.
—Eso tampoco ha sido reportado a la familia Imperial. La venta de esclavos es manejada por la familia Imperial.
—No parece que sea un problema, ¿o sí?
—Ah... —Ignis suspiró.
Piedras mágicas y esclavos. El escenario era tan obvio, pero no podía investigar más a fondo. Frunció el ceño.
—En resumen, significa que el Marqués de Sein ha monopolizado ilegalmente tanto las piedras mágicas como los esclavos.
—Sí.
—Pero, ¿qué relación tiene ese tema con el silencio de la ciudad?
Ante la pregunta de Selena, Hugo se giró hacia ella.
—El número de esclavos ha incrementado junto al número de mercenarios. La comida y bebida de esas personas proviene de este lugar.
—No es necesario escuchar más.
«Los mercenarios se están llevando los recursos de esta ciudad.» Selena negó con la cabeza y acarició su frente.
Decidió ir hacia Heath para evitar a Rethio, pero el presente problema era todo menos placentero. Era como ser succionada dentro de un agujero.
—¿Hay evidencia?
—Vayan a las montañas y descúbranlo. Aunque será difícil mantenerse ocultos.
—¿Y si fingimos ser esclavos?
Hugo se negó de inmediato.
—No tienen la apariencia de esclavos.
Al escucharlo, Selena miró su propio atuendo. «No, seguramente se refiere a Ignis en lugar de a mí.» Cuando se volteó hacia su acompañante, pudo entenderlo de inmediato.
—Eso es claro, mi cuerpo es demasiado elegante.
—Sí, se vería extraño. De cualquier forma, ¿hay algún modo?
—Algún otro modo… —Hugo apartó la mirada mientras pensaba. Entonces, sus ojos se iluminaron como si se le acabara de ocurrir algo. —Hay mujeres que entregan comida una vez al día, ¿y sin fingen ser parte de ellas?
—No es una mala idea. —Ignis respondió de inmediato, entonces, frunció el ceño. —No, no, espera un minuto. —Se levantó abruptamente. —¿Estás diciendo que nos vistamos de mujer?
—No creo que haya otra forma de hacerlo.
—¿Debo… vestirme de mujer? ¿Yo? —preguntó nuevamente, claramente confundido.
Pero Hugo lo ignoró.
—Te quedará muy bien. —Selena sonrió, levantando el pulgar.
Ya sea un atuendo de mujer o de hombre, le quedará bien. El único detalle a corregir era su personalidad.
—Ya es muy darte por hoy, vayan a descansar y actuaremos mañana. Les daré su habitación. —Hugo se levantó de su asiento.
Selena hizo lo mismo, deteniéndose por un momento.
—Pagaré, ¿cuánto está?
—No, está bien. Eres amigo de Rethio, ¿cómo podría cobrarte?
—Pero…
—Además, están aquí para ayudarnos. No pasa nada.

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