
Raws: Kat
Traducción: Kim
Corrección: Zue
[Badump, badump]
Podía sentir el acelerado latir de su corazón. Celestine se sentía cerca y luego lejos, para volver a estar cerca nuevamente. Se arriesgaba a decir que la distancia entre ambos se asemejaba a la fuerza con la que su corazón latía.
«Esto…» Ignis mordió su labio inferior, frunciendo el ceño.
—Su Alteza es muy… —Celestine inclinó la cabeza hacia atrás, permitiendo que su frente, cejas y ojos quedarán visibles. —Muy bueno conmigo.
Sus ojos azules lo miraban directamente y, cada vez que las mirabas de ambos se encontraban, un cálido cosquilleo recorría su figura, a la vez que sus latidos se hacían más rápidos.
«¿Qué es lo que me sucede?»
—Claro….
Estuvo a punto de decir “es porque me gustas”.
Pero no se atrevía a pronunciar tantas palabras. Era su escolta, su amigo, quien obedecía sus órdenes.
Por primera vez, dudó en hablar.
—¿… Su Alteza?
Ignis tomó asiento, apoyando su frente en la espalda de Celestine, y cerró los ojos.
«Celestine. Maldito seas, me gustas. Me llegaste a gustar.»
* * *
Selena se quedó en silencio al sentir el peso de Ignis sobre ella. No podía comprender la razón tras las acciones de Ignis, pero quería saberlo. Asumió que había confianza entre ambos, así que no entendía por qué estaba tan agitado.
—¿Alteza?
Ignis se estremeció.
—¿Príncipe?
Con el segundo llamado, Ignis finalmente se puso de pie. Estiró sus pies y apoyó sus manos en su cintura, más no levantó la mirada. Se quedó observando el suelo.
—¿Qué sucede? ¿Está bien? —preguntó, preocupada.
El brillante y enrojecido rostro de Ignis le llamó la atención. Colocó la palma de su mano sobre su frente, creyendo que tenía fiebre. Entonces, Ignis retrocedió.
—Tú… —Ignis suspiró al verla nuevamente y negó con la cabeza. —Me voy a bañar. —Tomó dos toallas y empezó a caminar. —Duerme.
[Bam] La puerta se cerró.
Tan pronto Ignis se marchó, Selena se recostó en la cama confundida.
—¿Qué es esta sensación? —Masculló y chasqueó la lengua.
Pensándolo, la expresión de Ignis cambió en el momento que la vio salir del baño.
«Es extraño.»
Selena colocó una sobre su pecho. [Badump] Por alguna razón, su corazón se aceleró hasta el punto donde dolía.
* * *
[¡Splash!]
Ignis se sumergió en el baño, humedeciendo su cuerpo de pies a cabeza. Pronto cerró los ojos.
«¿Por qué?»
No pudo evitar cuestionar sus sentimientos.
«¿Por qué?»
Celestine era un hombre, uno que actuaba como su escolta y debía protegerlo, así que,
«¿Por qué?»
Ignis sumergió su rostro por completo en el agua. El baño caliente irritaba su piel, pero no se levantó. En su lugar, mantuvo la respiración hasta su límite.
—Ah, ah… —Mordió sus labios.
Por más que pensará al respecto, no encontraba una razón. Es por eso que estaba seguro de que sus sentimientos eran de “amor”. Y no hay explicación para una emoción así.
—Estoy loco. —Frunció el ceño, pasando una mano por su cabello.
A diferencia de la oscuridad de su mente, su cabello era brillante.
«¿Desde cuándo? ¿Cuándo me empezó a gustar Celestine? ¿Fue desde que vi su cuerpo mojado? ¿Desde qué acampamos juntos? ¿Cuándo salimos del Palacio? ¿Cuándo lo vi dormir? ¿Desde que se volvió mi escolta? ¿Desde que vi su potencial? No, no…
Fue desde la primera vez que lo vi.»
Ignis ladeó la cabeza como si estuviera cansado. Al parecer, su deseo de tenerlo como escolta no era pura camaradería, sino, se trataba de un afecto oculto. Uno del que ni él mismo se dio cuenta.
—…
Ignis tocó su frente. «De haber comprendido mis sentimientos antes, no le hubiera mentido.»
No se hubiera aprovechado de su familia. Más decirlo en ese momento no eran más que excusas para aliviar su culpa.
—Debo enviar al elfo tan pronto regrese. —Murmuró, paseando su mano por su frente para aliviar el dolor.
La temperatura de su cuerpo aumentaba debido al agua caliente, más Ignis no tenía intención de salir. No podía. Ahora que sabía cómo se sentía, era momento de pensar en sus acciones futuras.
—De ahora en adelante…
«¿Qué debería hacer de ahora en adelante?» Frunció el ceño. «¿Confesar mis sentimientos a Celestine?» Eso era irrazonable. «Celestine era un amigo cercano y su escolta. Emociones profundas y complejas como el amor… Claramente no existirían para él. Además, ¿cómo podría confesarse en medio de esa situación? La mente de Celestine estaba ocupada por cosas más importantes.»
Más que eso, Celestine era un hombre e Ignis también.
«Las relaciones entre dos hombres no funcionan.» Ignis golpeó su rostro.
Una relación que no podía funcionar, esa idea perforaba su corazón. Si pensaba en ello, admitía que sus sentimientos no podían ser aceptados.
«Este tipo de emociones…»
Era bueno pasar por esas sensaciones por su cuenta. Era mucho más fácil que hablar con Celestine y ser hundido hacia el fondo del mar.
Nunca se atrevería a infligir ese tipo de daño en Celestine, quien se sentía satisfecho al ser su escolta y amigo. No quería hacerle daño.
«Debo ocultarlo.»
De una forma u otra, escondería sus sentimientos.
Él era un príncipe y Celestine su escolta. Una relación que nunca podría florecer en primer lugar.
«Está bien… No puedo ser egoísta.»
Cerró los ojos, permitiendo que el vapor caliente cubriera su rostro. Más, su cuerpo estaba helado, como un fuego apagado.
* * *
—Despertaron temprano, ¿durmieron bien? —Hugo se acercó a ambos, se veía contento al creer que los dos estaban ahí para solucionar los problemas de la aldea. —Tomen un bocado, ¿no es hoy el día de grandes planes? —Sonrió, brindándoles un plato con tostadas.
Sin embargo, había algo extraño. Celestine y la persona sin nombre se veían perdidos en su mente. ¿No eran ambos amigos cercanos hasta el día anterior?
Hugo no pudo evitar preguntar.
—¿Están bien?
Al escucharlo, Selena volvió a la normalidad.
—Oh, sí, todo bien, un poco cansado… ¿No lo crees? —Codeó a Ignis en los lados.
Este tomó un mordisco de la tostada y respondió.
—Al menos no es nada malo. —Frunció el ceño.
Selena se giró ante el intento de chiste de Ignis. Fue ella quien se mantuvo despierta la noche entera. Se dio cuenta que Ignis, al salir del baño, dudó sobre si sentarse en la cama y, en su lugar, se acomodó para descansar en el ceño.
Miles de pensamientos recorrían su mente al ver el contraste con su comportamiento en la capital. «No me digas que sabe que soy una mujer.» Pensó.
—Las mujeres que entregan la comida partirán dentro de dos horas, deberían estar listos para entonces. —Hugo dijo, entregándoles bebidas.
Selena se forzó a sí misma a asentir con una sonrisa.
—Entonces debo cambiarme de ropa.
—Sí, llamé a alguien para que les ayude.
—Ya… ¿Disculpa? —Selena preguntó de regreso, conteniendo su miedo.
—Aunque se trate del vestido más simple, les será difícil ponérselo por su cuenta ya que no saben cómo hacerlo. Es por eso que le pedí ayuda a alguien, ¿hay algún problema?
Selena apartó la mirada. «Si me ayuda a vestirme, definitivamente se dará cuenta que soy mujer. Debo pensar en algo.»
—No, no hay problema… —Mordió su labio inferior.
Ignis se quedó mirándolo. No había descansado la noche anterior. Usualmente, descansaba cómodamente junto a Celestine, pero ahora era diferente. No se atrevía a recostarse a su lado, mucho menos tocar su cuerpo.
Tomó la decisión de ocultar sus sentimientos y haría lo posible para cumplir tal juramento. Para lograrlo, debía evitar situaciones que lo llevaran a traicionar su resolución.
Es así como terminó durmiendo en el suelo. Aunque, al final, no pudo obtener ni un segundo de sueño porque podía escuchar la respiración de Celestine.
Detalles que no le importaban hasta el día anterior ahora le eran cruciales. Pequeñas cosas que acariciaban su corazón y llevaban una sonrisa a su rostro.
Todo porque se percató de sus emociones tarde, de haberlo hecho esa misma mañana tal cosa no estaría pasando.
La noche transcurrió con Ignis atormentándose de esa manera. Había llegado a una conclusión de no revelarse, así que la mantendría de ser posible.
Y ahora, apenas se atrevía a mirar el perfil de Celestine.
—¿Qué sucede, Celestine? —Intentó hablar tranquilamente, pero se escuchó un poco nervioso al final de sus palabras.
Celestine levantó la cabeza lentamente.
—¿No es más conveniente si una mujer nos ayuda?
—Eso es cierto, pero… —Frunció el ceño. —Yo… —Se giró hacia Ignis. —Me da vergüenza mostrarle mi cuerpo desnudo a una mujer.
«¿Cómo es que una persona puede ser tan adorable?» Ignis cubrió su nariz por inercia, su mente daba vueltas.
