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Capítulo59

Raws: Kat
Traducción: Kim
Corrección: Zue



Si calculaba bien sus acciones, podría dar con los errores del Duque. De esa forma, el poder de Ignis se reforzaría.
Selena le sonrió brillantemente.
—… Celestine. —Ignis la llamó suavemente. —No te rías de esa forma hoy… Mucho menos si es hacia mí. —Su rostro estaba enrojecido.
«¿Por qué se sonroja?» Selena se preguntó.

* * *

Como si Hugo le hubiera comentado al respecto, la mujer que parecía ser parte del grupo que enviaba comida, recibió al par amablemente.
Entonces, partieron su camino. Se decía que tomaría cerca de 20 minutos llegar hasta la mina.
—Es su primera vez aquí, ¿verdad?
Selena giró la cabeza hacia la mujer.
—Eso cierto, obtuvimos una recomendación de Hugo.
—Oh, entiendo. Un gusto conocerte. Soy Daisy.
—Celes… No, soy Selena.
Celestine era el nombre de un hombre, así que quedaba mejor utilizar su nombre verdadero.
—¿Qué es ese nombre, “Selena”? —Ignis interrumpió.
«Sabía que no lo dejaría pasar.» Por eso, Selena preparó una respuesta.
—Es un seudónimo, Celestine es nombre de varón.
—Hm… —Ignis se cruzó de brazos.
—Esa persona… —Daisy habló, sus ojos brillantes estaban posados sobre Ignis.
Quien se dio cuenta de inmediato.
—Soy Violet.
«¿Ese no es el nombre de la emperatriz?» Selena levantó la mirada hacia Ignis.
—Es un seudónimo. —Ignis susurró entre risas.
«Es como un niño.» Selena no pudo evitar unirse.
—Ya veo, señorita Selena, señorita Violet. —Daisy sonrió brillantemente sin saber la realidad. —No es muy complicado, solo deben entregarlo y obtener una confirmación. El pago lo entregan luego del envío, son aproximadamente diez monedas, así que asegúrense de traerlas.
«¿Cómo puede cobrar eso? Es absurdamente poco…»
Pero Daisy no parecía pensar lo mismo.
—¿Cómo es que logro conseguir esta cantidad? En tiempos tan horribles como estos… —Agachó la cabeza desanimada.
Selena la consoló.
—Todo mejorará, ¿sabes que el Marqués Sein será capturado?
—¿Dices que el Marqués será arrestado? —Daisy agitó la mano como si la idea fuera ridícula. —No hay nada que hacer, menos en esta área. —Su risa era amarga. Una sonrisa que mostrar ante la frustración del pasado. —No queda más que acostumbrarse, ¿qué otra cosa podría hacer? —Entonces se giró hacia Selena y luego hacia Ignis, parecía cambiar el rumbo de la conversación. —Por cierto, la señorita Violet es bastante hermosa.
Ignis frunció el ceño y Selena lo golpeó en uno de sus lados.
—Jaja, eso es cierto. Es realmente hermosa.
Daisy respondió con una sonrisa, a la vez que sus pasos se aceleraron. Y, un poco después, sus caminos se separaron.
Selena levantó la mirada hacia Ignis. «Jajaja, Ignis es bastante grande. Una belleza impecable que solo oculta su cuerpo más no su rostro.»
—Es extraño que sigas diciendo que me veo bien. —Ignis susurró.
Selena se echó a reír.
—Disfrútelo, porque no volverá a suceder.
—¿Es eso así? —Dijo con un semblante serio.
—¿Por qué no acepta que es una belleza? ¿Por qué no deja de preguntar al respecto? —Selena frunció el ceño.
—¿Me estás reclamando?
—No, eso no…
Ignis agitó la mano.
—Te ves mucho mejor desde mi punto de vista.
—…
—Es raro. —Entonces, caminó hacia adelante.
Selena sonrió en vano, viendo su espalda. Cubrió su boca con sus manos, buscando ocultar como las comisuras de sus labios se elevaban.
«No pensé que diría eso.» Selena mordió su labio inferior.

* * *

Al haber llegado al tiempo indicado, Selena e Ignis se veían igual, sin importar quién llegó primero técnicamente.
El escenario era un desastre.
Decenas de mercenarios y cientos de esclavos. Estos últimos llevaban un peso mucho mayor al de sus propios cuerpos, los cuales estaban marcados por heridas de látigos. La imagen era tan dolorosa que uno podía imaginar el sufrimiento de tan solo verlos.
—¿Cómo es esto posible? —La temblorosa voz de Ignis pudo escucharse. Se veía sinceramente sorprendido.
Lo mismo fue el caso de Selena, quien se quedó de piedra sin percatarse.
—Lo mejor será grabarlo.
Ignis tomó una pequeña esfera de video, ocultándola bajo su capa. Se paseó por el lugar, filmando la evidencia.
Selena miró hacia todos lados, cubriendo su boca. La mina no era muy grande; sin embargo, estaba desbordante de personas. Solo podía asumir que la cantidad de piedras mágicas era igual de grande.
«Es por eso que no se lo comunicaron a la familia Imperial.» Selena frunció el ceño, recordando al marqués y al duque.
Si la familia imperial hubiera sabido de la existencia de la mina, nunca habrían recurrido al uso de esclavos. En su lugar, se hubiera creado un grupo de minería.
En ese escenario, el estado de Heath podría haber generado una gran cantidad de dinero al brindar recursos y techos a todos los trabajadores sin problema alguno.
Sin embargo, esos sueños fueron silenciados por la avaricia del duque y el marqués.
«¿No están sufriendo todos aquí? ¿Por qué solo esos dos logran sonreír?»
—Tengo evidencia. —Dijo Ignis, acercándose.
—¿Qué deberíamos hacer?
—De ser posible, me gustaría regresar a la capital y revelarlo…
Antes de que pudiera terminar, Selena lo interrumpió.
—El Duque puede actuar antes de eso.
—¿No es suficiente el video?
—La realidad vale más que los videos. Si se deshace de las personas, se deshace de la evidencia. —Ante la severidad de sus propias palabras, Selena mordió el interior de su mejilla. —Si tantas personas son asesinadas y enterradas… Sus familias no estarán tranquilas.
—¿Crees que los esclavos tienen familia? —Ignis rió amargamente. —Espera hasta la noche. Tenemos que sacarlos a todos.
Entonces, guió a Selena, quien apenas fue capaz de obtener la fuerza necesaria para caminar. Antes de partir, se giró hacia el escenario y suspiró para luego desaparecer.

* * *

Afortunadamente, los mercenarios no le daban mucha atención a la mujer, permitiendo que ambos se ocultaran en el bosque sanos y salvos.
—No pienso tener esto ni un segundo más. —Ignis se quejó, agitando su caballo. —Es realmente incómodo. —Se quitó la peluca, su cabello plateado ondeó con el viento.
Limpió sus labios con el dorso de su mano, manchándola con lápiz labial de un rojo brillante.
Selena sonrió y caminó hacia él.
—Si lo hace así, embarrará su rostro. —Entonces, lo ayudó a limpiarse con el extremo de su manga.
De pronto, detuvo sus movimientos, pensando que Ignis probablemente estaba confundido y asustado por su comportamiento. Sin embargo, sus ideas estaban lejos de la realidad.
Ignis estaba conteniendo sus expresiones con los ojos cerrados. Sus mejillas teñidas de un ligero color rojo, indicando que al menos ese contacto estaba permitido.
Selena lo ayudó con las mangas lentamente. Cuando su piel tocó la suya, pudo sentir como Ignis se estremecía.
Era extraño. Aunque el roce era mínimo, su corazón latía como si fuera demasiado. Era similar al ruido que resonaba desde su pecho hasta sus oídos.
[Gulp]. Selena pasó saliva.
—Esta… No es una buena posición. —Levantó el pulgar, limpiando el área alrededor de su labio superior.
Sobó y sobó, pero el maquillaje no se desprendía porque se había adherido a su piel. Selena tomó a Ignis de la mejilla y volvió a limpiar sus labios.
—… —Ignis abrió sus ojos suavemente y las miradas de ambos se encontraron.
Sus ojos rojos se paseaban por su piel, logrando que los cabellos de Selena se erizaran.
El corazón de Ignis latía fuertemente y su manzana de Adán subía y bajaba por la cantidad de saliva que pasaba. Mientras más se acercaba, más se preocupaba por la posibilidad de que Celestine pudiera escuchar sus latidos.
Inesperadamente, el calor se apoderó de su rostro. Aunque Selena no podía verse en un espejo, podía darse cuenta que estaba en la misma situación.
Ignis se percató de la oportunidad y su mirada no dudó ni por un segundo. Fue entonces que la tomó de la muñeca y besó su pulgar.
—¡Su Alteza! —Selena levantó la cabeza bruscamente.
Ignis solo le sonrió.
—Es un agradecimiento por tu ayuda, no debes odiarlo tanto.
Selena se quedó en silencio, solo escuchando el latir de su propio corazón. Las puntas de sus dedos ardían y el calor de este se paseó desde sus manos, por sus brazos, hombros y su cuerpo entero.
Suspiró profundamente.
—¿Este es el momento para este tipo de bromas?
—Tienes razón. —Ignis se levantó, mostrándole la espalda. —Por favor, ayúdame con los botones, quiero cambiarme de ropa.
—¿Trajo una muda?
—¿Por qué crees que llevo puesta esta capa?
Selena sonrió y tocó su espalda. Pero no era una simple risa, era un método para ignorar sus latidos acelerados que no brindaban señal de estar cerca de calmarse.
Se encargó de los botones. Uno, dos, tres… Mientras más botones deshacía, más piel era revelada, ocasionando el temblar de sus brazos.
Pronto se percató de una herida en su espalda, probablemente un fuerte corte.
Sin percatarse, rozó la herida con la yema de sus dedos.
—Es una herida bastante grande.
Ignis movió su cuerpo, quitándose el vestido en un rápido movimiento. Para el corsé utilizó una daga.

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