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Capítulo33

Traducción: Kim
Corrección: Zue
Raws: Kat

—¿Por qué golpearía al asistente de Su Majestad? Es la primera vez que nos vemos.
Al escucharla, Ignis finalmente levantó la mirada. Observando los ojos en blanco de Selena, asintió.
—Eso es verdad.
Parecía igual de sorprendido por la reciente actitud de Ruan.
—Es realmente extraño, no suele ser así. —Murmuró, sobándose de la frente.
Selena estaba de acuerdo, pensando en la escena de hace unos segundos mientras veía la puerta por la que Ruan se retiró.
En la historia original, aunque sus apariciones eran escasas, Ruan siempre se comportaba de la misma manera en cada una de ellas.
Se trataba del mejor estratega del Imperio. ¿Cómo es que una persona así sale corriendo tan pronto la ve? Había algo raro en la situación.
«Supongo que deberé dar un paso atrás en su momento». Pensó, levantando la cabeza.
Ya era hora de la cena y el sol se estaba ocultando.
—El sol se está ocultando.
Ignis se levantó, sintiendo también el paso del tiempo.
—Ahora…
El atardecer comenzó a establecerse dentro de la habitación a través de las ventanas.
—¿Deberíamos partir?
Añadió Selena, mostrando una sonrisa igual de profunda que el atardecer.

***

Desde lo sucedido en el evento de la noche pasada, el duque Gellu estuvo resentido.
—¡¿Cómo se atreve?! ¡¿Hacerme eso a mí?!
Era favorecido por la emperatriz. Además, él era quien tenía el honor de ponerse de pie junto al Emperador. Salvo el mismo Emperador, nadie ostentaba un cargo más alto que el suyo.
Pero Ignis, ese descarado, se atrevió a ir en contra suya.
—¡Ja! ¿Convertirse en Emperador? ¡No hay manera de que logre hacerlo! ¡Incluso si la tierra se abre en dos y el cielo empieza a caerse, eso nunca pasará!
Sus puños cerrados temblaban. ¿Por cuánto más planeaba dejar que esas emociones lo poseyeran?
No podía permitirlo. Tomando suaves y lentos respiros, se concentró en el atardecer ocurriendo a través de la ventana.
—Berth.
Al ser llamado, Berth, quien estaba de pie en una de las esquinas de la desordenada habitación, dio un paso adelante.
—Sí, mi Señor.
—¿Puedes ganar?
Los ojos de Berth se afilaron por un segundo, dejando a entrever su descontento. Sin embargo, pronto regresó a su rostro impasible.
—Duque.
—Sí, lo sé. Sé que tan fuerte eres, pero aún así…
El duque continuó abriendo y cerrando sus puños.
—Es sólo que ese comportamiento sigue molestándome.
[¿Puedo matarlo?]
No podía olvidar los ojos cansados de ese caballero. La frialdad que estos emitían era suficiente para generar escalofríos en su figura. No parecía tratarse del mismo ‘medio centavo’ del que hablaba el público.
-Mi señor, no se preocupe. Me aseguraré de brindarle la victoria.
—Aun así.
—Además, no vio su figura. Se veía tan débil, incapaz de empuñar una sola espada apropiadamente. Preocuparse por una persona careciente de talento es como denigrar el mío.
Berth tenía razón. Pero… La ansiedad seguía presente.
El duque abrió el cajón y de este sacó un pequeño frasco de agua, entregándolo a Berth.
—Dale esto.
No era necesario acercarse y analizar el contenido, estaba claro de qué se trataba.
—Mi señor…
—Es solo un medicamento para nublar su mente. Si toma esto, ganarás definitivamente.
Berth observó el frasco de agua con ojos temblorosos. No quería ganar el encuentro utilizando ese tipo de métodos. Aunque era un miserable mercenario, sabía el significado que contenía un duelo.
—¿Por qué no me respondes? ¿Estás intentando decir que piensas desobedecer mis órdenes?
Pero ahora necesitaba estar en buenos términos con el Duque.
Berth aceptó el frasco lentamente, recibiendo la sonrisa satisfactoria del Duque.
—Si no ganas.
Cerrando los ojos, se imaginó la figura de Celestine cayendo al suelo, derrotado. Pura felicidad vino a él automáticamente.
—Hoy será el último día en el que tu cuello esté intacto.
El abrazador atardecer ingresó a través de la ventana.

***

El lugar escogido para el duelo era el lugar de entrenamiento para los caballeros de la tercera unidad.
Berth llegó temprano, paseando su mirada por cada rincón. Podía sentir ojos curiosos que lo estaban observando a una no tan larga distancia. Otros tantos estaban viéndolo desde las paredes.
Los rumores se esparcieron a lo largo del día.
Celestine Evan.
Sin duda se trataba de un tipo insolente. El mismo que no se veía como alguien capaz de empuñar una espada se atrevió a ir en contra del escolta del Duque.
Lo bueno de este molesto incidente es que sería capaz de ganar la atención del Duque, un paso necesario para mantener su posición.
Berth tomó su espada del mango, pensando en distintas maneras en las que podía atravesar el cuello del contrario.
En ese momento, se percató de las figuras acercándose. Seguramente se trataba del insolente Celestine y ese maldito príncipe.
Berth los miró, un pequeño brillo mostrándose en sus oscurecidos ojos. Entonces, frotó su rostro al creer que su mirada le estaba fallando. Sin embargo, pudo confirmar que estaba en lo correcto.
Celestine estaba caminando, acercándose y bostezando.
—¿No puedes mantener la boca cerrada?
—¿Y si tengo sueño qué?
—Careces de modales.
—Es gracioso porque Su Alteza gusta de una persona sin modales.
—Quisiera golpearte.
—Jaja, muchas gracias por no hacerlo.
La conversación mantenida entre ambos mostraba que no estaban nerviosos por el próximo duelo. Detalle que resultó en que Berth frunciera el ceño y chocase sus dientes.
Se acercó a ellos a paso apresurado.
—Me estaba preguntando de dónde venía ese olor tan repugnante, parece que el perro del Príncipe ya ha llegado.
Rio fuertemente.
¿No sería una reacción normal enojarse ante la provocación? Berth se fijó en el ligero brillo en su mirada; sin embargo,
—Oh, tengo sueño.
Celestine lo ignoró con facilidad, haciendo que Berth apretara los dientes con mucha más fuerza.
—¿Cómo te atreves…?
—Deberías beber un poco de agua para despertarte.
Selena recogió una botella de agua que estaba frente a ella. Tanto la comida como el líquido fueron preparados con anticipación.
—E-Espera.
Es entonces que Berth detuvo los movimientos de Selena.
—… Olvídalo.
Sin embargo, la duda de Berth fue corta.
¿Qué le pasaba? Sin darle más importancia, Selena se terminó la botella de un sorbo.
—Está bien.
Selena se quedó mirando a Berth, cara a cara.
—Ya es hora.
Ignis, quien estaba detrás de Selena, dio un paso adelante. Al mismo tiempo, el duque también comenzó a caminar.
—Un gusto volver a verlo, Su majestad.
—Es una molestia volverte a ver. -Agitando su mano, Ignis dijo. —Los participantes serán mi escolta y el escolta del Duque. Entre los observadores estaremos el Duque Gellu, un mediador del Marques de Sein y yo. ¿Alguna objeción?
—Ninguna.
—La victoria o derrota de este duelo se determinará luego de que uno de los contrincantes se rinda. ¿Alguna objeción?
— Ninguna.
Al recibir la veloz respuesta del duque, Ignis sonrió y levantó la mano.
—Bueno, empecemos.
Con esas palabras, tanto el duque como el público dieron un paso hacia atrás. Dejando a Berth y Selena como los únicos de pie en el medio.
Ambos pusieron sus manos sobre sus pechos, dando una pequeña reverencia. Luego, empuñaron sus espadas al mismo tiempo.
—Entonces, Cesletine Evan. —Pronunció Berth, tomando posición. —Hoy será tu último día.
Sus ojos eran brillantes, desbordantes de vida. Pareciera que las palabras del mercenario no contenían mentira alguna. Además, el aura emanando de su figura era atroz. Pero,
—Para alguien que se atreve a decir algo así, dudo que puedas vencerme.
Selena relajó sus hombros, empuñando su espada. Los ojos de Berth se afilaron, analizando cada movimiento en cámara lenta como si fuera un sueño.
El viento sopló una sola vez, levantando la arena consigo. En ese momento, Berth dio el primer golpe.
Se fijó en el hombro de Selena, atacando en ese lugar. Sin embargo, Selena esquivó la punta de su espada al deslizar su cuerpo.
Nuevamente, Berth levantó la espada e intentó aprovechar. Pero Selena vuelve a esquivarlo.
—¡Tú, maldito! —Berth apretó los lentes.
Como si estuviera a punto de utilizar su última táctica, corrió rápidamente y agitó su espada.
Mas Selena lo esquivó. Desde su punto de vista, no había nada más lento que los movimientos de Berth.
«No es entretenido».
Inclinándose hacia atrás, Selena esquivó el filo de la espada que se acercó a su garganta. Entonces, pateó la pierna de Berth, haciendo que este comenzará a tambalear.
—¡Ugh!
Berth retrocedió, el dolor no era mucho ya que la fuerza de Selena no era la más elevada.
En lugar de dolor, ira fue lo que sintió. No podía evitar creer que el tipo frente a él estaba jugando con él. Sin empuñar su espada apropiadamente, dedicándose a evitar cada uno de sus ataques.
«¿Me estás subestimando?»
—¡Oye, tú!
Volvió a correr. Selena fácilmente esquivó la espada que iba dirigida hacia su torso. Lo tomó de la nuca y lo lanzó.
—¡Agh!
Berth cayó en la arena del recinto. Selena solo chasqueó la lengua al verlo en ese estado.
«Débil».
Enojada, Selena frunció el ceño.
¿Esto se supone que es un mercenario? ¿De verdad? Quizá esperaba demasiado, pero es demasiado débil, mucho más de lo que pensó. A este paso, llegaría a la marca de 10 minutos en cualquier instante.
Selena giró la cabeza para mirar a Ignis, quien solo negó mirándola a los ojos. Claramente estaba diciéndole que no se le ocurriera finalizar el duelo en ese instante.
«Ugh, qué molestia».
Cuando Berth intentó correr hacia ella otra vez, Selena lo pateó en el estómago. Entonces, apretó el mango de su espada. Desde que intentó atacar su torso, se comenzó a sentir un poco extraña.
«¿…Eh?».
Al intentar levantar el pie para patearlo, su visión se nubló en un instante. De un momento a otro, una cegadora luz tomó control sobre sus ojos, dejándola incapaz de ver a su alrededor.
Entonces, sintió dolor en uno de sus lados. Aprovechando, Berth comenzó a correr hacia ella.
—Ah, perfecto.

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