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Capítulo45

Raws: Kat
Traducción: Kim
Corrección: Zue

—¿Qué pasa? Mi hermana no está.
—Vine a verte.
—¿A mí?
Celestine retrocedió, extrañado.
—¿P-Por qué…?
Estaba asustado por alguna razón. En primera instancia, su amigo se presentaba como una persona enloquecida, dándole la sensación de que no debía cometer error alguno en su presencia.
—¿No dijiste que querías ser más fuerte? —Rethio, ignorante de los pensamientos del contrario, lo miró fijamente.
—Eso es cierto, pero…
—Te enseñaré esgrima de verdad.
Celestine frunció el ceño. ¿Enseñar? Su orgullo estaba herido.
Era un hombre hijo de Simón Evan, el mejor caballero imperial. Durante una década se dedicó a aprender esgrima teniendo a su padre como maestro, ¿por qué tendría que ser alumno del chico frente a él?
Incómodo, Celestine negó con la cabeza.
—Mi padre ya me enseñó. Creo que lo básico es suficiente, así que…
—No. —Interrumpió firmemente. —No hablo de la esgrima de los caballeros. —Se levantó y lo miró a los ojos.
Esa persona se parecía a quien admiraba, pero su interior era completamente diferente. No podía dejarlo así, sin más. Era su responsabilidad convertir a Celestine en alguien de utilidad, tanto para Selena como para él.
Rethio colocó su mano sobre el hombro de Celestine.
—Te enseñaré cómo asesinar personas. —Sus ojos rojos brillaron.

* * *

Había pasado casi un día desde que emprendieron su viaje, más Ignis mantuvo el silencio. No hacía más que quedarse sentado mientras observaba la nuca de Selena.
La penetrante mirada fue suficiente para que se volteara en múltiples ocasiones, pero a Ignis no parecía importarle. Si es que pasaba algo, solo ocasionaba que la mirara todavía más.
«¿Qué le sucede? Está loco.»
Nuevamente, Selena masculló maldiciones. Agradecía profundamente haber partido en secreto, de esa forma podía atravesar el camino sin la atención de las personas.
Ya que el rostro de Ignis era bastante conocido, lo más probable es que, de cruzarse con alguien, lo hubieran reconocido. Uno de los testigos podría revelar su posición a aquellos que desean atacarlos.
—Debemos tomar un descanso ahora mismo, se ve cansado. —Habló Selena, jalando de las riendas. —Si seguimos avanzando el sol se ocultará y será un gran problema. Creo que lo mejor será pasar las montañas en la mañana.
Estaban pasando por un pasaje de las montañas. Si seguían adelante, no tendrían más opción que ir todo el camino de frente y eso era peligroso en más de una forma. Entre las posibles opciones se encontraban ataques de bestias salvajes o mercenarios. Así que, lo mejor era quedarse en un lugar abierto.
De acuerdo con el argumento de Selena, Ignis se bajó del carruaje.
—Qué dolor.
«Te duelen los ojos por estar mirándome.»
Pensó Selena viendo a Ignis estirar su cuello.
Cuando llegaron al lago, colocaron su equipaje bajo un gran árbol y tomaron asiento.
—Traje un poco de comida, pero no sé si será de su gusto. ¿Trajo algo? —dijo Selena mientras buscaba dentro de su mochila.
Claro que pensó que Ignis estaría preparado de distintas maneras, así que no se molestó en empacar muchas cosas para ella misma. Con dos cantimploras llenas de agua y un poco de carne seca estaba contenta.
Entonces, al girarse hacia el equipaje de Ignis...
—Debería ir a lavarme. —Mencionó, sacando ropa de su mochila.
«¿Ropa?». Selena frunció el ceño mirando el equipaje.
En lugar de ver comida, solo pudo divisar mudas de ropa.
—Por favor, dígame que Su Alteza trajo más que ropa.
Ignis se encogió de hombros.
—Siempre debo estar presentable, ese es mi lema.
«Es demasiado». Selena frotó su frente.
—¿Trajo también para mí?
Ignis la miró como si hubiera preguntado una locura, sonriendo.
—Como sir, eres el sirviente y yo el maestro. La ropa bonita es solo para los maestros, ¿no sabías?
«Jaja, qué maldito».
—Es tan gracioso, Su Alteza.
—Gracias por reconocerlo.
Apretando los dientes, Selena lo miró. Sin embargo, a Ignis no le molestaba en lo absoluto, tomando el borde de su abrigo para quitárselo.
—Uh… Uh… —Sin darse cuenta, Selena empezó a retroceder.
Ahora que lo pensaba, Ignis mencionó que iba a bañarse, así que lo normal era que se quitara la ropa. Tomando aliento, Selena agachó la mirada.
Cuando terminó de desvestirse, Ignis se metió al lago.
El escenario poco a poco comenzó a oscurecerse, dejando solo a la luna como fuente de luz. La apariencia del cielo nocturno alumbrando sobre la figura de Ignis en el lago lo hacían más misterioso que nunca.
Su cabello plateado ondeó suavemente, su piel pálida brillaba bajo la luz lunar. Su cuerpo hecho de músculos sólidos recibía la luz del océano y se veían más fuertes.
Levantando la cabeza luego de sumergirla en el agua, se giró y separó su cabello mojado con uno de sus dedos.
[Drip, drip]
Las gotas de agua caían de su cabello, haciéndolo todavía más hermoso.
En ese momento, sus ojos rojos se posaron sobre ella. Extendiéndole el brazo, sugirió.
—Bañémonos juntos.
«Oh, cielos.» Con una mano en el pecho, Selena luchó por calmar su acelerado corazón. «De verdad… Yo… Oh…» Suspiró, ignorando el color rojo tiñendo sus orejas.
Lentamente levantó la mirada porque sabía que, de mostrar un comportamiento extraño, solo lograría que Ignis sospechara de ella.
Manteniendo el contacto visual, se percató que la apariencia de Ignis era más brillante que antes.
—… Ah.
Sus labios rojizos se abrían y cerraban, sus párpados aumentaban en peso.
«¿Por qué? ¿Por qué?»
Sus hombros se tensaron y su pecho se contrajo.
—Sir, justo ahora… —Ignis frunció el ceño. —Su nariz está sangrando.
«Qué vergüenza.»
Fue imposible no desmayarse.

* * *

Avergonzada, Selena se sentó, cubriendo su rostro con sus manos. Podía escuchar a Ignis riéndose, lo que aumentaba su vergüenza y sus ganas de desaparecer.
Intentando calmar el rubor de sus mejillas, Selena limpió sus labios. Escuchó pasos acercándose, más no levantó la cabeza. Estaba segura que, de ver su rostro, solo aumentaría su sonrojo.
—Solo quisiera asegurarme de que mi cuerpo no fue la causa de su sangrado. —Jugueteó, secándose con una toalla para luego dársela a Selena.
«¿Cuántos años tengo?»
Si combinaba lo de su vida pasada y la del presente tendría alrededor de 40 años.
«¿Cómo es posible que a esta edad me sangre la nariz al ver a un chico guapo?» Se quejó.
—Sir, ¿no se bañará?
Selena levantó la cabeza, tomando la toalla y doblándola cuidadosamente.
—No lo necesito, ¿qué tipo de baño es ese?
—Eso es cierto.
En realidad, Selena quería entrar al agua, el sudor del día la estaba molestando. Pero, no podría hacerlo en un lugar como ese, ¿verdad? Sería extraño esconderse para ir a lavarse, así que decidió aguantar incluso si le era incómodo.
Giró por un segundo hacia Ignis, pero pronto volvió a mirar hacia otro lado. A pesar de que este ya se había puesto ropa, le era imposible no imaginarlo en el escenario de hace un rato.
—Bueno, iré a buscar leña.
«Es culpa de esa hiena, no mía.» Masculló.
Se levantó de su asiento y, con una mano en el pecho, fingió ignorar a Ignis.

* * *

[Tak, tak, tak, tak]
El sonido de la fogata llenaba el desolado bosque.
Estaban comiendo la carne seca que Selena trajo consigo. Ya que no empacó una gran cantidad de comida, pensó que lo más certero sería salir a cazar al amanecer.
—Sir, así que comes este tipo de comida.
Selena levantó la mirada hacia él mientras masticaba
—¿Trajiste una cama?
¿Qué decía? Selena frunció el ceño.
—Traje mi saco de dormir, puede echarse en el suelo y dormir.
—Eso es demasiado, no puedo quedarme dormido en suelo duro.
Había llegado el preciado príncipe. Selena entrecerró los ojos.
—¿Qué hizo durante la guerra?
—No dormía y no comía.
—¿No es molesto?
Tras limpiar sus manos en el tronco del árbol, Selena se recostó sobre su espalda. Ya que el árbol donde estaban era enorme, era sencillo para ambos acomodarse en este.
—Sir, ¿seguro qué está bien?
—¿De qué habla?
—¿No es el sir, hijo de un aristócrata que nunca se apartó del sistema? Estar sin techo y comer de esta forma no debe ser bueno. —Habló como si realmente no entendiera.
Selena solo rio.
En el pasado, durante tiempos donde realmente necesitaba ayuda, no tenía una cama que usar. Solo contaba con una delgada sábana. Recordó las noches que pasó echada en la dura madera junto a Celestine mientras ambos temblaban.
¿Y la comida? Tampoco tenía mucho de eso, así que tomaba la mano de Celestine para ir a la espalda de las montañas.
Habiendo pasado todo eso, ¿no se hacía sencillo pasar una tarde en mejores condiciones?
—Estoy bien, ya me acostumbré. —Respondió, rememorando el pasado.
Ignis se quedó en silencio por un momento, como si pudiera leer los pensamientos de Selena.
—¿Alguna vez culpaste a tu madre?

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