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Capítulo47

Traducción: Kuma
Corrección: Zue
Raws: Kat


Selena miró a Ignis con resentimiento, pero Ignis volteó y fingió no saber.
«Jaja, pobre bastardo.»
Te golpearé algún día. Todas las bonitas conversaciones que tuvimos ayer fueron una obra maestra.
Selena apretó los dientes con fuerza.
El hombre grande y viejo, parecía no poder controlar su ira.
Selena estaba en conflicto.
Por supuesto que ganaría, pero estaba claro que la conmoción era inevitable. Nunca se sabe cuándo o en qué momento vendrán los asesinos, pero aquí no se puede retrasar ni amotinar.
—Primero, me disculpo.
Selena rápidamente cambió su actitud.
—Mi compañero cometió un error en primer lugar. Devolveremos el venado.
—¿Celestine?
—¿Qué espera? ¿Me dará mi comida? —habló el hombre grande.
Ignis tomó al venado como si fuera injusto, pero Selena ni siquiera lo miró.
Heh, cuánto tiempo más va a ser quisquilloso,
—Ha, hey. Esto es mío.
El hombre soltó una risa ronca y dejó caer su espada. La mirada de que iba a atacar desapareció.
—Me alegro que tengas sentido del humor. Pero bueno me llevaré el venado, porque es mío.
El hombre recogió su espada y caminó alrededor. Luego agarró las patas delanteras y traseras del venado y levantó el cuerpo.
Es increíblemente grande, Selena tiró de la manga de Ignis y retrocedió detrás de ella.
El hombre volteó sus ojos hacia Selena.
—Quiero que me compense.
—¿Una compensación? —Selena frunció el ceño.
—¿Acaso no perdí mi tiempo con ustedes? Por supuesto que debería ser compensado.
El hombre orgullosamente le tendió la mano.
Parece que el hombre no se rendirá. Selena arqueó las cejas.
—No tiene sentido.
Ignis tomó la delantera. Tenía una cara bastante tosca, pero al hombre no le importó.
—¿Lo vas hacer hombre pájaro?
—¿Pájaro? ¿Qué acabas de decirme? —Dijo Ignis, señalándose a sí mismo.
—Celestine. ¡Acabo de ser insultado!
Agarró el brazo de Selena y lo sacudió.
Selena se tocó la frente.
—Se lo merece. Mantenga la boca cerrada.
—... Tú también me estás haciendo esto.
Ignis nubló sus palabras y puso cara de desánimo. Pero no añadió nada. También sintió que la situación actual no iba a salir bien.
—Lo haré. ¿Cuánto quieres?
Puedo darle algunos centavos o 2 monedas de oro. Selena pensó.
—Diez monedas de oro.
«Este hombre es más codicioso de lo que creí.»
Miró a Selena con una sonrisa…
Selena frunció el ceño.
—¿Cree que le daré eso?
—Bueno.
El hombre arrojó el venado que había estado cargando.
—Si no te gusta, no tienes más remedio que luchar.
Parece que no tenía intención de volver resolver las cosas como una persona civil. Selena sacó su espada
—Mira eso, si ibas a pelear de todos modos, deberías haber peleado desde el principio. —Ignis farfulló y miró a Selena.
Selena ni siquiera lo miró, porque esta situación era irritante y loca.
«¡Ese tipo! ¡Me volveré loca!!»
Selena se resignó y apretó su espada.
«Podemos huir después de golpearlo moderadamente.»
Pensó Selena.
—¡Wells!
Se oyó una voz estridente.
Al mismo tiempo, una chica saltó de repente del arbusto.
Era una mujer con el pelo rosa atado en lo alto, y corrió directamente hacia el hombre que se enfrentaba a Selena y acabó golpeándolo por la espalda.
—¡Qué haces aquí! ¿Sabes cuanto estuve buscándote?
—¡Ay! ¡duele! ¡Espera un minuto!
El hombre grande, Wells, tembló con la espada baja.
Selena e Ignis se miraron a los ojos y luego volvieron a mirarlos.
—¡No, no es mi culpa! ¡Me robaron el venado que atrapé!
Wells miró a los ojos de la mujer tratando de explicar la situación.
Era muy agradable ver a una mujer de menos de la mitad del tamaño del hombre llamado Wells. Selena los miró.
—¿Quiénes son?
La mujer frunció el ceño cuando vió a Selena e Ignis.
—Si vas a matarlos, hazlo rápido.
Con esas palabras, Selena sintió una extraña sensación de extrañeza.
Se fijó bien en la vestimenta de la mujer.
Aunque iba vestida de paisana, se veían claramente varias dagas que colgaban de su cinturón. Las botas hasta la rodilla eran lo suficientemente gruesas como para que pareciera obvio que había un shuriken en ellas. Los guantes también parecían adecuados para un trabajo sofisticado, porque tenían las puntas de los dedos cortadas. Como un asesino…
N/T: Shuriken es un tipo de arma blanca.
Selena entrecerró los ojos.
«Si vas a matarlo, mátalo rápido y termínalo.»
Eso no era lo que decían los mercenarios ordinarios. Entonces, ¿es una asesina? Selena agarró su espada y tragó saliva.
—Está bien. Lo terminaré rápido.
Wells miró a Ignis y a Celestine, separó los pies y mantuvo su espada en forma para atacar. Selena se apresuró a encontrar la seguridad de Ignis.
—Es peligroso, así que por favor regrese primero.
—No hay ningún peligro si estoy contigo
Selena puso los ojos en blanco en lugar de responder. Ignis curvó sus labios y silenciosamente se movió a un lado.
[Woosh] el viento sopló una vez. Wells y Selena se protegían el uno al otro como si estuvieran a punto de luchar juntos.
Fue cuando…
—¡Espera un minuto!
Habló la pelirosa.
Corrió rápidamente.
—Ummm…
Luego mira alternativamente a Selena e Ignis. Sus brazos se cruzaron y sus ojos se entrecerraron como si estuviera observando.
—¿Cuál es su nombre?
La mujer habló en un tono mucho más suave que antes.
¿A quién le estaba preguntando? Selena estaba segura que la pregunta no se refería a ella, Ignis dió un paso adelante para responder.
Salió y le tendió la mano.
—Soy Ig…
—Tú no
La mujer calló a Ignis, dejándolo perplejo, la mujer se concentró en Selena.
—… Soy Celestine.
Estoy usando ropa normal, así que probablemente sea correcto no decir mi apellido. Selena pensó eso y miró a la mujer con los ojos brillantes.
—Mi nombre es Sheerin. Somos similares hasta en nuestros nombres. ¿Es este el destino?
«¿Qué?» Antes de que se pudiera responder a la refutación de Selena, intervino Wells.
—Sheerin. ¿Qué estás haciendo?
—Eres ruidoso. —gritó a Wells y prosiguió —Celestine, debemos ser el destino. ¿Y si no fue el destino que te conocí en medio de una montaña como esta, entonces que sería?
Pero Sheerin no se detuvo. Solo se acerca a Selena con los ojos brillando.
Oh, esto es un poco perturbador.
Selena soltó un pequeño suspiro, sintiéndose similar a cuando había conocido a Illea.
—No sé si puedo decir esto, pero…
«¿No sería mejor no decir nada de eso en absoluto?» Selena sintió una tensión esquiva.
—Realmente creo que me gustas.
«¿Por qué me pasan estas cosas?»
Selena se frustró al ver las mejillas rojas de Sheerin.

* * *

—Toma, come un poco de carne.
—Oh, gracias.
—¿Puedo traerte un poco de agua?
—No, está bien. Solo comeré.
—Pero toma, yo tengo el mío.
Selena sonrió, evitando los ojos de Sheerin.
Se presentaron entre sí, y luego de esto, decidieron desayunar juntos.
—Te ves más guapo de lado. ¿Sabías que tus ojos son hermosos?
—Jajaja gracias.
—Tu cabello es hermoso. Y tu piel es más suave que la mía.
Sheerin miró el rostro de Selena y suspiró con admiración. Cada vez que Selena miraba hacia otro lado con una sonrisa, a Sheerin no le importó y siguió hablando.
«¿Por qué hace eso?... Parece que estoy viendo a Illea 2.»
—Por cierto, ¿eres realmente un sirviente? No parece.
Selena negó rápidamente con la cabeza. Pero la respuesta de Ignis vino primero.
—Es por lo que hice bien.
Dejó el atizador que había estado en el fuego y se dio la vuelta mirando a Sheerin.
—Así que, no mires a mi sirviente.
Los ojos fríos de Ignis tocaron a Sheerin. Sheerin se agachó por un momento por la frialdad inoportuna.
Pero eso sólo duró un momento.
—¿Acaso te estás entrometiendo en la conversación entre Celestine y yo?
—¿Qué pasa si yo, el dueño, me entrometo?
—Ajá, ya que eres un dueño tan noble, ¿Crees que las peleas de perros comienzan todo el tiempo? ¿Acaso está bien tratarlos como objetos?
—¿Qué?
Ignis frunció el ceño.
—Seré honesta. Si Celestine y Wells pelean, ¿quién ganaría? Por supuesto que Weels ganará.¿No está mal, como dueño, alentar a su sirviente?
dijo Sherin, mientras que reposaba en el hombro de Wells. Ignis dejó escapar una sonrisa.
—No sabes quién va a ganar.
Era natural que Wells estuviera enojado con él.
—¿Estás diciendo que perderé con este?
Tiró la carne que sostenía y puso los ojos en blanco.
—No lo dije de esa forma, pero obviamente hay mucha diferencia entre ambos, ¿verdad?.
—¡Este tipo…!
¿Por qué estás peleando de nuevo? Selena tragó la carne que estaba comiendo y agarró a Ignis por el hombro.
—Para.
Ignis miró a Selena con una mirada de arrepentimiento por un momento.
Después de una palmadita, Selena miró a Sheerin y Wells.
—Mi deber es proteger al Señor… El maestro. Solo estaba haciendo lo que se suponía que debía hacer, y no hay motivo para la simpatía.

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