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Capítulo49

Raw:Kat
Traducción: Kuma
Corrección:Kat


Ignis asintió con la cabeza a la vez que las comisuras de sus labios se levantaron.
—El momento en el que Sheerin se vaya, morirás por mis manos.
—Cómo sea.
Wells apretó sus puños, sabiendo que debía contenerse.
—No me agradan los chicos como tú.
—Podría decirse lo mismo, quisiera que no me hablaras.
—¿Tienes tanta confianza? ¡Caerás con un solo golpe mío!
¿Estaba siendo serio? Ignis dejó salir un largo suspiro, ya estaba cansado de pelear con ese chico.
—Bueno, mi sirviente se encargará de ti. —Habló brevemente.
Más Wells solo rió, sacudiendo los pies.
—Eso es lo que te hace tan terrible.
—¿Perdón? —Ignis frunció el ceño.
—¿El sirviente lo sabe? Claro que, como sirviente, debe protegerte, eso crees, ¿verdad? ¿piensas que es correcto?
—¿Cuál es el problema?
Estaba en una posición donde protegerlo era responsabilidad de Celestine, su escolta. Ignis no podía comprender a Wells.
—Si realmente consideraras a tu escolta como una persona igual a ti, no pensarías de esa manera.
¿Qué? Ignis giró la cabeza bruscamente.
—No te importa si pierde o muere. —Wells siguió burlándose. —Por favor ten en cuenta que la única razón por la que no te ataco es porque me da pena tu sirviente.
Sorprendido, Ignis no supo qué responder. Nunca se le habían pasado tales pensamientos por la mente, ¿por qué es que no se había cuestionado eso antes?
—Patético. —Escupió Wells, marchándose, como si no quisiera ver a Ignis.
—… Ah. —Exhaló.
No había nadie alrededor, nadie para escucharlo.

* * *

Selena caminaba por el sendero de la montaña, claramente cansada.
Sheerin no dejaba de susurrarle “¿por qué no abandonas a ese chico noble y vas con nosotros?”, mientras que Wells le decía “me da pena que debas juntarte con ese tipo de gente”. Oír lo mismo una y otra vez se le hacía frustrante.
Podía entender a Sheerin, pero, ¿por qué Wells? ¿Sucedió algo con Ignis durante su ausencia?
Selena se acercó a Ignis, evitando que Sheerin pudiera seguir susurrándole.
—S-Su… No, m-maestro.
Ignis se volteó hacia ella.
—Siempre es bueno escuchar que me reconocen como maestro. Sí, dime, mi sirviente.
—¿Puedo maldecir?
—De ninguna manera. —Sonrió, acercándose a ella. —¿Qué sucede?
—Nada en particular. —Habló Selena, rascándose la cabeza. —¿Pasó algo con Wells?
En ese momento, Ignis apretó los labios, acomodando sus ideas rápidamente.
—No. Nada en especial.
—¿Seguro?
—Sí, pero…
—¿Pero?
Ignis se quedó de piedra. Aunque remojaba sus labios con su saliva o se deshacía del apretado botón de su camisa, seguía sintiéndose asfixiado.
—Cuando regresemos, podremos tratar a Evan.
«¿Por qué menciona eso de repente?» Selena ladeó la cabeza.
—Sí, lo espero con ansias.
—Entonces… —Comenzó con voz temblorosa. —¿Vas a renunciar?
Selena se quedó pensando por un momento.
Si decidiera marcharse, no cambiaría mucho. No tendría que preocuparse por ser atrapada, tampoco tendría que lidiar con el comportamiento de Ignis.
Sin embargo….
Incluso si su padre recibía tratamiento, no había garantía de que se levantaría y sanaría de inmediato. Tendría que alimentarse correctamente, tomar las medicinas necesarias y descansar para recuperar su energía.
¿Y qué pasaría con Rose? Si muriera por enfermedad, ¿no sería devastador para Celestine? Si se trataba de Celestine, por quien se ha esforzado demasiado, no podía rendirse.
En conclusión, si quiere emplear el dinero en medicina y costos de vida para su padre y Rose…
«Otro trabajo no me pagaría lo suficiente.»
Selena chasqueó la lengua. No importaba lo complicado y molesto que fuera su empleo, nunca le faltaría el dinero mientras siguiera trabajando en lo que hacía.
Por ahora, al menos hasta que Ignis se convierta en Emperador o Rethio se estabilice, ¿no sería lo mejor mantener su posición como escolta? Incluso podría pedir reparaciones por perjuicios. Al menos eso pensaba.
—¿Por qué lo menciona? —Sonrió ligeramente, observándolo. —¿Quiere que renuncie?
El rostro de Ignis carecía de expresión, sus ojos fijados en la figura de Selena.
—Eso… —Mordió su labio inferior. Quería decir algo, más le era imposible.
«¿Por qué se comporta de esta manera?» Selena entrecerró los ojos.
—Dígamelo todo, le responderé.
Ante las palabras de Selena, Ignis suspiró profundamente, para recobrar el valor.
—Pues…
Es entonces que,
— ¿Eh?
El llamado de Sheerin interrumpió.
—¡Ahí! ¡Ahí! —Sheerin tomó el brazo de Wells y empezó a correr hacia una dirección específica. —¡Berth! ¡Está ahí!
En el punto que señalaba se encontraba Berth, agitando los brazos.
«¿Qué es lo que dije? Claro que nos lo encontraríamos aquí.»
Selena agachó la cabeza, aplaudiendo a su talento innato con la intuición.

* * *

—¡Sheerin! ¡Wells! —Berth sonrió ampliamente.
Los dos rostros presentes en su mente cuando recibió la noticia y fue al Ducado, los mismos que recordó una vez estuvo siendo torturado en prisión. Sus amigos más cercanos. Al verlos, sus problemas se desvanecieron.
Los abrazó fuertemente.
—¿Todo bien?
—Hemos estado bien, sí. —Wells golpeó ligeramente el hombro de Berth.
—¿Qué? ¿Por qué tu rostro está así? —preguntó Sheerin fríamente al ver el rostro manchado de Berth.
—No es nada. —Respondió brevemente, con su lengua atorándose en su garganta. —Terminé siendo mordido por uno de los perros, esto fue hecho por el dueño.
—¿Estás hablando del Príncipe? —inquirió Sheerin.
Berth asintió lentamente.
Entonces, recordó el encuentro con Celestine e Ignis. Su opinión del primero no era tan mala, tuvieron un duelo legítimo donde él salió perdedor.
Por otro lado, la imagen que tenía de Ignis era otra. Con el poder de su estatus, este lo torturó por días sin final próximo. Todo con tal de descubrir los planes del Duque.
«Si te encuentro, te mato.» Berth apretó los puños.
—Pero, ¿puedes salir así sin más? ¿Qué hay de la misión?
—Ya se acabó. Creo que el Duque ya no está bajo la mirada del Emperador… Un segundo. —Berth, que estaba respondiendo la pregunta de Wells, se detuvo mirando a un punto en específico. —¿… El Príncipe? —Su mirada se heló tanto como el metal.

* * *

—Creo que lo mejor sería mantener un perfil bajo. —Habló Selena, tomando a Ignis de la manga.
—Tengo algo pendiente con él, así que no. —Sin embargo, Ignis se mantuvo firme.
Selena mordió el interior de su mejilla. Claro que podía vencer a Berth, más él no era el problema.
—Sheerin y Wells.
Esos dos eran la molestia. Desconocía sus talentos a la perfección, lo máximo que podía hacer era asumir las características más comunes en personas pertenecientes a una organización especializada en asesinato.
Y eso era lo que los hacía más peligrosos.
Estaba claro que era su deber salir victorioso, pero quería ahorrarse cualquier problema que Ignis pudiera llegar a causar.
«Soy la escolta de Ignis, es mi responsabilidad.»
Su intención era evadir todo tipo de peleas inútiles, pero el inmaduro de Ignis seguía metiéndose en estas. Seguía pensando que todo se resolvería fácilmente si Celestine daba un paso adelante.
«Pero no es así.»
No era una especie de dios, no era más que una simple humana. Estaba destinada a errar, sin importar lo cuidadosa que sea.
—Lo mejor será evitar las peleas tanto como sea posible, debemos retirarnos ahora. Con solo quedarnos aquí nos arriesgamos a no saber qué pasará.
—No lo dejaré en tus manos.
«¿Qué?» Selena abrió los ojos un poco más.
—Quiero decir que no debes preocuparte porque tengo otros planes en mente.
—No creo que sea sensato confiar en su palabra.
—¿Alguna vez te mentí? —Respondió sonriente, para luego mantener el silencio.
La atmósfera alrededor complicaba la conversación.
—Incluso si intentara huir ahora mismo. —Susurró. —Ya está viniendo.
Entonces, señaló a la distancia, logrando que Selena se gire hacia tal lugar.
—Maldita sea.

* * *

—…
Al ver a Berth corriendo hacia ellos, Selena se apresuró a empuñar su espalda.
Jadeante, Berth se detuvo frente a los dos, sus ojos estaban llenos de toda clase de emociones maliciosas. Selena pasó saliva, apretando el mango de su espada.
—¿Por qué demonios estás aquí?
—Ahora tienes el valor de rebelarte.
—¿Por qué debería tratarte como un príncipe?
—Celestine, ¿no crees que es hora de golpearlo?
—Silencio, por favor. —Habló Selena, codeando a Ignis. Entonces, se giró hacia Berth.
—¿Cuál es tu relación con mis amigos? —inquirió Berth, mirándola fijamente.
—No hay tal cosa como una relación. Solo pasa que nos encontramos en el mismo camino.
Berth frunció el ceño.
—¿Qué?
Antes de que pudiera continuar, Sheerin y Wells se acercaron corriendo.
—¡Berth!
—¿Qué pasó? ¿Por qué saliste corriendo? —Sheerin logró preguntar entre jadeos.
De inmediato, Berth los confrontó.
—Sheerin, ¿por qué están con estos dos? ¿Lo que dijeron es verdad?

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