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Capítulo50

Raws: Kat
Traducción: Kim
Corrección: Zue


Sheerin dudó por un momento al procesar las palabras de Berth. Por alguna razón, el ambiente alrededor de ambos era más tenso de lo usual.
—Uh… Eso… Esas personas. —Comenzó, claramente incómoda mientras rascaba su nuca. —Al ver que estaban yendo hacia Heath, les pregunté si podíamos unirnos.
—¿Uh? ¿Qué hay de mí? —Berth suspiró, un pequeño brillo resaltando en sus entrecerrados ojos.
Era una situación que podía ser interpretada con algunos fragmentos de la historia. Estaba claro que, en algún punto, a Sheerin le gustó ese idiota. De cualquier modo, parecía que sus preferencias no habían cambiado.
Berth negó con la cabeza y continuó, esta vez apuntando su dedo hacia Ignis.
—¿Sabes quiénes son? —Habló como si estuviera listo para atacar a Ignis en cualquier momento. —Son el perro y el dueño que le hicieron esto a mi rostro.
«¿Perro? ¿Está hablando de mí?» Selena río por lo bajo, sin mostrar los dientes.
—Mira, Celestine, ¿no dice que soy tu dueño? Ahora, eso significa que soy…
—¿Tiene tiempo para bromear en un momento como este?
—Creí que estabas muy tenso. —Sonrió, golpeándola suavemente. —Relájate, nada pasará.
Más, Selena no lo escuchó. Después de todo, ¿no se salvaría al usarla como escudo otra vez? Su respiración se hacía más profunda con el pasar de los segundos, esto porque mantenía la guardia alta alrededor de Sheerin y Wells.
—Sabía que ese mal sentimiento no era por nada.
Ignis interrumpió a Wells.
—¿Lo sabías? Me parece que solo quieres encajar.
—¡Este maldito…! —Ante la provocación, Wells no tardó en empuñar su espada.
—Adelante.
—¡Su Alteza!
Selena de inmediato jaló a Ignis. Una vez frente a frente con Wells, se fijó en la punta de la espada en su rostro. Tomó su propia arma con el brazo izquierdo y adquirió la posición correcta.
El tenso aire los rodeaba, como si estuviera listo para presenciar la pelea en cualquier momento.
—Espera, Wells.
No fue otro que el mismo Berth quien desvaneció dicha energía. Interviniendo entre las figuras de Wells y Celestine, se acercó al primero.
—Hay algo que quiero hablar con el Príncipe, déjenme solo por un momento.
—Pero…
—No pasa nada. Por otro lado… —Berth se giró hacia Celestine.
Era consciente que, por su cuenta, no podría enfrentarse a ese perro. Su única oportunidad era si unía fuerzas con Sheerin y Wells, más su orgullo no se lo permitía.
¿No fue él quien recurrió a sucios trucos durante el duelo? Aunque no haya sido su sola voluntad en esa instancia, no había nada más vergonzoso que sus acciones.
«No puedo volver a hacer algo tan vergonzoso.» Pensó Berth.
—No, está bien, váyanse.
Ante las firmes palabras de Berth, Wells se vio obligado a soltar su espada. Selena hizo lo mismo.
«Ya estaba pensando en cómo huir.» Selena se giró hacia Ignis.
—¿Eres un escolta de la realeza? —Habló Sheerin.
—Así es.
—¡Woo! —Silbó, asintió velozmente. —¿Qué dirías si digo que ahora me gustas más?
—Sheerin.
—Está bien, está bien, tengan una buena plática. Sin embargo, si le hacen algo a Berth… —En ese instante, los ojos de Sheerin se afilaron. —Te mataré. Lo único que me gusta es ese escolta, podré apartarlo y quedarme, ¿verdad?
—… No soy un objeto.
—Solo quiero decir que puedo lograrlo. Así que ten cuidado. —Sin esperar una respuesta, Sheerin se giró.
—Son muy duros.
Berth se encogió de hombros.
—Mis amigos se preocupan mucho por mí. Si no los hubiera detenido, estarían golpeando al Príncipe ahora mismo. —Sonrió.
Selena lo observó, siguiendo a Ignis.
—No hay necesidad de ser tan cauteloso, todo estará bien siempre y cuando obtenga una respuesta.
Selena estaba enojada, su cabeza dolía y no quería más que dejar ese lugar tan pronto como le sea posible.
—Tengo algo que preguntar, Príncipe.
—Celestine, ¿escuchaste? Tiene una pregunta para mí.
—Su Alteza, ¿de verdad quiere que me enoje?
—Está bien, está bien. —Sintiendo la energía emanando de Selena, Ignis se apresuró a retractarse. Pronto, cualquier rastro de burla en su rostro se transformó en seriedad.
—Me dejó ir a propósito, ¿verdad? —Berth fue directo al grano.
Luego de que el Príncipe partiera, la seguridad en la prisión decayó. No creyó que los guardias abandonaran sus posiciones solo porque el Palacio estaba vacío; sin embargo, Berth fue capaz de lograr su escape.
Por fortuna o no, no hubo vigilancia alguna durante su travesía fuera del palacio hacia donde estaba actualmente. El momento en el que se encontró con el Príncipe, es que se dio cuenta de algo.
El Príncipe lo había dejado ir a propósito.
Berth entrecerró los ojos.
—¿Por qué me permitió escapar de prisión?
—Creí que irías con el Duque, es una pena que no haya sido así pero ya no me importa. —Respondió Ignis, asintiendo con la cabeza.
Berth apretó los dientes.
—Mi misión con el Duque ya ha sido completada, claramente no regresaría con él.
—¿De verdad? —Ignis dio un paso adelante. Podía sentir el enojo de Celestine, más no le importaba. —Entonces, ¿cuál es tu misión?
Berth rio ante sus claras intenciones.
—¿Crees que responderé eso?
—Deberías.
—Estoy seguro que sabe muy bien que yo no abro la boca fácilmente.
—Eso es verdad. —Chasqueó la lengua, decepcionado. —Es por eso, —Ignis estaba esperando tal respuesta, así que se sacó algo de sus mangas. Se trataba de una pequeña esfera del tamaño de su dedo. —Debes abrir la boca. —Y la lanzó al suelo.
[¡Pop!]
Explotó con tal sonido. Al mismo tiempo, un círculo mágico se dibujó en el suelo, visible a través del humo.
Hubo mucha conmoción, más Sheerin y Wells mantuvieron sus posiciones, ¿por qué?
—¿Qué es esto? —preguntó Selena, alejando el humo con sus manos.
—Nada, solo algo que nos ayudará a ocultarnos.
El instrumento que acababa de utilizar servía para crear una ilusión de apariencia por aproximadamente 10 minutos.
«¿Cuándo es que encontró el tiempo para preparar algo como esto?» Selena rodó los ojos.
—¡Príncipe! —Berth corrió, gritando.
Era bastante rápido, más su sombra se alzó y lo atrapó con facilidad. Berth cayó al suelo y, aun así, la sombra no lo soltó.
Selena se giró a Ignis con la boca abierta, percatándose que la sombra estaba atada a su dedo.
—Estos chicos no dejan de tratarme como alguien indefenso.
—¡Maldición! ¡Suéltame…!
No pudo seguir quejándose ya que la sombra cubrió su boca.
—¿No te lo dije, Celestine? —Ignis sonrió brillantemente. —No hay de qué preocuparse.
Era una persona tan talentosa y, aun así, la estuvo utilizando como escudo. Selena se sintió traicionada.

* * *

En [Canción de Luna], Ignis es descrito como una persona talentosa. Competente en varios ámbitos, regresando de numerosas guerras. Sin embargo, sus escenas de batalla no eran descritas.
Esto es porque, lejos de la guerra, solo ordenaba a sus subordinados, como Celestine, para que actuarán en lugar de él mismo. Es por eso que Selena no pudo evitar sorprenderse ante la aparición de sombras.
[¡Kung!]
Las sombras aplicaron más fuerza alrededor de las manos y pies de Berth, lanzándolo al suelo.
—¿Crees que confesaré todo de esta forma? —Berth se quejó entre dientes.
Como él mismo decía, era un hombre que se jactaba de nunca revelar nada incluso bajo la tortura del palacio. Aunque fuera a cortar su cuello en ese momento, no abriría la boca.
Era algo que Ignis sabía mejor que nadie, por eso preparó una solución.
—Entonces, te obligaré.
Sacó un pequeño contenedor de sus brazos, la medicina dentro de este era de un color negro.
—Celestine, ve y abre su boca. —Dijo, abriendo la tapa.
Sin embargo, Celestine no se movió.
Ignis giró la cabeza.
—¿Celestine?
Algo en el rostro de Celestine se mostraba extraño.
—¿Qué sucede?
«¿Me pregunta por qué?» Selena entrecerró los ojos, percibiendo el dolor de cabeza acercándose.
—Se las arregló para ocultar ese tipo de poder.
—¿Hm?
—¿Por qué no dijo nada? ¡Me dejó todo a mí, todo lo difícil! ¡Lo pasé muy mal!
Si hubiera sabido que algo así pasaría, no se hubiera esforzado tanto por mantener la calma durante el viaje. Se sentía patética, pisando cuidadosamente con el presente temor de un repentino ataque.
—¿No es tu labor protegerme? ¿Qué importa si soy débil o fuerte?
—Eso es cierto, pero no le quita lo molesto.
Aunque ahora sonaba más como una broma, Ignis no dejó de sentirse extraño. Como amigo, se dio cuenta que estaba enojado porque le ocultó la verdad.
Ignis rascó su nuca, ladeando la cabeza, incómodo.
—No puedo controlar mi poder a la perfección, es solo por un pequeño periodo de tiempo.
Era una mentira. Al tratarse de un poder que poseía desde nacimiento, era imposible que no subiera manejarlo.
—Es por eso que no tuve más opción que apoyarme en ti.
¿Era lo mejor recurrir a eso? ¿Cómo podría lidiar con la posibilidad de perder a Celestine?
—¿... Es eso así? —Selena no se percató de la mentira de Ignis.
Ignis la miró y añadió.
—Sí. Incluso si uso este poder incompleto, necesito tu ayuda. Lamento no habértelo dicho antes.
No podía seguir enojada. Selena suspiró profundamente.
—Sí, sí, ya veo, ¿me pidió que sostuviera a Berth?
—¡Ugh!
Selena lo jaló de cuello, estirando su mandíbula.
—Oye, tú… No creí que estuvieras de acuerdo con…
—Lo siento, soy un perro, tengo que obedecer las órdenes de mi maestro.

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