
Raws: Kat
Traducción: Kim
Corrección: Zue
Al escuchar las palabras de Selena, Ignis sonrió, vertiendo todo el contenido de la botella dentro de la boca de Berth. El líquido empezó a burbujear por unos segundos, para luego deslizarse por su garganta.
—¡Agh!
Contorneó su cuerpo entero.
Al percibir el extraño olor, Selena se apresuró a retroceder.
—¿Cuál es esa medicina?
—Una que lo obliga a vomitar la verdad.
—¡Agh!
—Así es como la vomita.
—… No quiero ver. —Selena negó con la cabeza y dio otro paso hacia atrás.
Al contrario, Ignis se colocó frente a Berth y se puso de cuclillas.
—¿Cuál es tu misión?
Los ojos de Berth perdieron el brillo, símbolo que confirmaba la efectividad de la medicina. Ignis sonrió ampliamente.
—… El Duque. —Berth continuó hablando entre jadeos. —… Ganar la confianza del Duque y asesinarlo en cualquier momento.
—¿Y fallaste?
—… Solo yo fallé.
—Oh, así que hay otros. —No estaba sorprendido, era una de sus inferencias. —¿Quién te dio la misión?
—… Nos pagan por el trabajo, no recibimos órdenes.
—¿Es eso así? Bien. ¿Quién te pagó?
Luego de pensarlo por un momento, Berth lo miró.
—…Violet.
—¿La emperatriz? —Ignis entrecerró los ojos. —Eso es inesperado.
¿La emperatriz era quien estaba manteniendo al Duque a raya? Cómo eran hermanos, asumió que estaban en el mismo barco.
—Su Alteza, ¿qué pasa si fallece? —En medio de todo, Selena se preocupó por Berth.
Creía que las consecuencias de la tortura aún no habían desaparecido por completo, llevando a que la medicina lo afectara más.
—No pasa nada si muere por un efecto adverso.
—Su Alteza.
—Bien, bien. No puedo hacer nada malo cuando estoy junto a ti. —Sonrió. —Una pregunta más. —Jaló a Berth del collar. —¿Por qué la emperatriz quiere deshacerse del Duque?
Sus ojos rojos miraron al mercenario fijamente, obligándolo a responder.
—… El Duque… —Empezó a hablar débilmente. —…Va detrás del hijo de la Emperatriz.
El rostro de Ignis se tensó. Aunque lo sabía, apretó sus manos con firmeza.
—¿Lo encontraron?
Berth dudó por un momento.
—…Yo…
En ese momento, el olor se hizo más fuerte.
—¡¿Cree que nos creeríamos eso?! —Se escuchó un grito a la vez que el humo empezó a disiparse. —¡¿Intentaron engañarnos con este truco?! —Era la voz de Wells.
«¿Ya pasaron 10 minutos?» Ignis frotó su frente.
—Celestine.
Creyó que lo mejor sería huir, llevándose a Berth con ellos.
—¿Celestine?
Selena estaba en un trance.
«El hijo de la Emperatriz.»
Nunca, nunca, debe permitir que se descubra que Rethio es el hijo de la emperatriz.
«Se acabó.»
—¡Celestine!
[¡Clang!]
Instintivamente, Selena bloqueó el paso de la espada de Wells, moviendo su propia arma hacia su cintura.
—¡Ugh! —Wells apretó uno de sus lados y colapsó.
Pero a Selena no le importó.
—¡Su Alteza! —Tomó a Ignis de la muñeca. —¡Corra!
Debía salir de ahí de inmediato, sin Berth o cualquiera, solo los dos.
* * *
—Ahh, ah… —Selena jadeó, colocando sus manos sobre sus rodillas.
Había corrido un largo tramo sin pausarse a respirar apropiadamente. No tuvo más opción que escapara junto a Ignis que enfrentarse a los mercenarios.
—Su Alteza, ¿Está bien…? —Al girarse, se quedó sin palabras.
Eso es porque vio la figura de Berth sobre el suelo, envuelto en una sombra negra.
—¿… Lo trajo hasta aquí?
—¿No crees que deberíamos escuchar hasta el final? No me gusta cuando interrumpen mis conversaciones.
«Ah, qué dolor de cabeza.» Selena frotó su frente.
—Sus amigos no podrán encontrarlo porque cubrí sus huellas y olor. —Sonrió calmado, ignorando las ideas de Selena.
—¡Maldito seas! —Gritó Berth.
—¿No dijiste que era el dueño de un perro?
Sin embargo, era Ignis quien tenía la ventaja en ese momento.
Habló relajado.
—Ahora debes tomar tu medicina y responder mis preguntas. —Sacó el recipiente de debajo de su manga.
El rostro de Berth empalideció.
¿Cuánto dolor soportó durante 10 minutos luego de ingerir esa medicina? ¿No sintió cómo su estómago quemaba y su cabeza era arrancada? No quería sufrir eso otra vez. Si lo hacía, estaba seguro que se desmayaría y moriría.
«Maldición.»
Berth apretó los dientes. Sabía que el príncipe era un desquiciado, pero nunca se imaginó que tanto. Lentamente separó sus labios.
—El hijo de la Emperatriz…
—¡Espera! ¡Espera! —Selena intervino, colocándose entre ambos. —Espera, quiero hablar con este chico.
—¿Hablar? ¿Por qué? —preguntó Ignis.
—¿Y si está mintiendo?
—Si ese es el caso, puedo darle más medicina…
—No, eso es demasiado. La información puede ser errónea. Debemos intentar convencerlo.
Ignis se quedó mirándolo sin responder. Como Celestine mencionó, aunque la medicina de Ruan surte efecto, tiene varios efectos adversos.
—¿No es la primera vez que la usa? Deme un momento.
—…Está bien. —Ignis fue persuadido. —Haz lo que te plazca.
Selena esperó a que se apartara para girarse hacia el mercenario. —Berth. —Lo tomó de las mejillas para obligarlo a mirarla a los ojos.
El secreto del nacimiento de Rethio fue revelado cuando este se encontró con el emperador luego de realizar una gran contribución en la subyugación de monstruos. Es por eso que Selena estaba previniendo que Rethio hiciera tal cosa.
—Imposible… No te has dado cuenta, ¿verdad?
Berth pudo sentir la ansiedad emanando de los ojos de quien consideraba un perro. —¿Por qué? ¿Hay alguna razón por la que no debería saberlo? —Sonrió, burlándose.
—¡Eso…! —Selena apretó los dientes.
—No ignores nuestra inteligencia. —Berth tomó a Selena del brazo, apartando su mano bruscamente.
—Rethio. —La mano de Selena quedó en el aire. —¿Puedes oírme?
Debido al cansancio, Selena colapsó.
* * *
Debía pensarlo por su cuenta, no había más opciones.
El Duque estaba en busca del hijo de la Emperatriz. Es por eso que la Emperatriz vigila los movimientos del Duque… ¿Por qué? ¿Hay alguna razón por la que el Duque no deba saberlo?
Por ahora se limitaría a dormir, lo más relevante era que los lacayos de la Emperatriz ahora sabían sobre la existencia de Rethio.
—Qué problema.
Su cabello estaba enredado y desalineado, tanto que ningún esfuerzo por ocultarlo funcionaría.
No esperaba que la historia original tuviera tantos líos. Suspiró profundamente.
—De seguro ya lo sabes. —Era Berth.
Selena giró la cabeza hacia él.
—¿No quieres que le diga al Príncipe?
Selena mordió su labio inferior, volteandose hacia Ignis.
El momento en el que Ignis se entere, una guerra comenzará. Se apresurará hacia Rethio para asesinarlo. Entonces eso culminaría en el mismo escenario que la historia original, ¿verdad? No había duda que habría varios daños, entre ellos estaban Ignis y ella misma.
Selena apretó los puños.
—¿La familia Imperial lo sabe?
—Aún no, pero es cuestión de tiempo.
—No dejes que lo sepan.
—Hm. —Berth se echó a reír. —Deberías hacer algo por mí, ¿verdad?
—Es suficiente con dejarte con vida.
—No planeas matarme de cualquier modo, ¿o sí?
Selena pausó. ¿Cómo es que este chico la conocía tan bien? Apretó los dientes.
—Si quisieras matarme, lo hubiera hecho de inmediato. Justo el segundo que mencioné al hijo de la Emperatriz.
Tenía razón. Selena podría haber culpado a su consciencia, pero ya era muy tarde.
—Como dijiste, no le diré a la familia Imperial. A cambio…—Berth la miró fijamente. —Quiero que ayudes a mis colegas a escapar del Duque.
—¿Eh? —Escupió.
¿Por qué escaparían del Duque? ¿No fue esa persona quien los salvó y reclutó como caballeros? ¿Por qué le darían la espalda a un hombre como él?
—Solo tengo una vida para utilizar. —Frunció el ceño.
Una petición así pondría su bienestar, e incluso su vida, en riesgo.
—Estoy seguro que sobrevivirás.
—Lo que digas.
—Si mis compañeros no salen, ¿crees que la información no se filtrará a la corte imperial?
[Ah…]
Selena destensó sus hombros. Desconocía la razón por la que seguía involucrándose en esa clase de problemas, pero debía aferrarse a su intención principal. Pase lo que pase.
«Debo vivir.»
No podía permitirse morir por nadie. Ni Ignis ni Rethio ni cualquier otra persona. Chasqueó la lengua.
—Añadamos que debes llevarnos por Heath sanos y salvos.
—Como quieras. Después de todo, el círculo mágico está justo frente a ti.
Selena se giró hacia Berth nuevamente.
Sin duda se preocupaba por sus colegas, a pesar de la forma que trataba a Wells y Sheerin. Confiaba en ellos y en sí mismo, así que estaba fuera de lugar creer que cometería algún error.
