
Capítulo6
Raw: Kat
Traducción: Zue
Corrección: Hua-ni
Mientras tanto, Sedin estaba profundamente dormido después de mucho tiempo. ¿Cuándo fue la última vez que me quedé dormido con tal sensación de saciedad? Fue un sueño del que nunca quise despertar.
—... ¡Sir!
¿Quién me estaba llamando? No quiero despertar
—¡Si… Sir! ¡De… Despier… te!
“Pequeño”.
¿Pequeño? No soy un niño.
“Despierta. Deberías ser castigado por hacer enojar a tu maestro”.
¿Maestro? No tengo tal cosa como un dueño.
“A partir de hoy, soy tu maestro. Si no te despiertas ahora, te castigaré. Te daré una bofetada en el trasero”.
¿Bofe… tada? ¿De qué estás hablando? No tengo un maestro…
—Ugh,
Sedin finalmente abrió los ojos debido al dolor punzante en la nariz.
—¡Sir Sedin! ¿Se ha vuelto loco?
—Qué demonios es esto…
—Te desmayaste por un momento. La duquesa de Marchius te encontró en el suelo.
—¿Me desmayé?
Sedin frunció el ceño ante las increíbles palabras. Fue entonces que se dio cuenta de las circunstancias en las que se encontraba.
El sacerdote Melson tomó su mano y dio su bendición, y detrás de él estaba sentada una deslumbrante mujer de cabello plateado.
—Sí. Nos movimos aquí y lo estamos bendiciendo. Creo que probablemente se deba al exceso de trabajo.
—Los maestros de la espada no se desmayan por el exceso de trabajo. Obviamente el atacante.
Parecía recordar algo. Sedin agarró su cabeza palpitante y trató de recordar lo sucedido.
Sí. La magia del sueño del soñador se había activado y el sacerdote se desmayó. Así que fui a la tienda del santo para averiguar la causa.
“Y se sintió la presencia de un hombre muy poderoso”.
Tengo que encontrar a esa persona. Tengo que encontrarlo de alguna manera y pedirle que me acepte.
Sedin apartó la manta y trató de levantarse. Pero hubo una voz que lo detuvo.
—Nadie atacará al maestro de la espada.
Sedin miró directamente a la mujer que había dicho eso. No había notado quién era porque no estaba de buen humor antes, pero era la infame René Marchius.
—La hija del duque de Marchius.
Al ver la arrogancia y la expresión tranquila en su rostro, definitivamente era ella.
—Parece que me conoces. ¿Nos conocemos?
¿Por qué estás sonriendo así? ¿Eres una persona con ese tipo de ambiente? Sedin frunció el ceño involuntariamente al notar que la atmósfera era completamente diferente a la que había escuchado.
—Es mi primera vez aquí.
—No es de extrañar.
—Sacerdote Melson. ¿No has visto al hombre que estaba en la tienda del santo?
Sedin preguntó con urgencia a Melson. Sin embargo, Melson tenía una cara de que no entendía de lo que hablaba.
—La única persona en la tienda era la joven Marchius. ¿Por qué preguntas eso?
—Allí…
—Hasta allí. ¿Puedo intervenir?
René rápidamente cubrió la boca de Sedin con su mano. Melson asintió, desconcertado por el comportamiento grosero de René. Sin embargo, fue el mismo Sedin, no Melson, quien más entró en pánico. Pensó para sí mismo que estaba claro que la joven finalmente había perdido la cabeza.
—¿Le importaría irse por un momento, Sacerdote Melson?
—¿Sí? Pero Sedin-nim necesita tratamiento-
—Sal de aquí mientras lo digo de buena manera, vete.
—Sí, sí…
Tan pronto como el sacerdote Melson se fue, René acercó una silla y se acercó mucho a Sedin.
Sedin nunca había estado tan cerca de una mujer desconocida, por lo que mostró una mirada incómoda.
—Por favor, retroceda, señorita.
—Quiero decir. ¿Recuerdas?
—¿Qué…?
—Mi presencia. ¿No lo recuerdas? Definitivamente lo habrías sentido con tu nivel de habilidad.
René tomó la mano de Sedin. Luego, su débil energía fluyó hacia Sedin a través de sus manos. Estaba claro. Era lo que había sentido antes.
Sedin se sintió confundido por la información al punto en que no podía entrar en razón.
—Entonces. La señorita, es eso.
—Bueno. Eso soy yo.
Entonces... La persona a la que prometí... Dar mi lealtad...
—¿Eres una joven señorita?
—Es extraño. La estadística de sabiduría es alta, pero el niño parece un poco estúpido.
—Sabiduría... ¿Estadísticas?
—¿Por qué escondiste a los testigos, niño?
—Niño... ¿Eh?
¿Significa eso que es como llamar al gato de al lado?
Sedin estaba atónito ante la sensación de ser golpeado una y otra vez. Pero una palabra obligó a su mente a despertar.
—¿Quién es el que ordenó encubrir al testigo? ¿El príncipe o el santo? ¿O fue una tercera persona?
—... No tengo idea de lo que estás hablando.
—Lo sé todo, así que no sirve de nada ocultarlo. No perdamos el tiempo entre nosotros. Sé que eres el rey de los mercenarios, y sé que la última persona que vio al santo fue el sacerdote más joven. Acabo de conocerlo y escuché todo. Pero lo que realmente no sé es eso.
René agarró la barbilla de Sedin y se movió lentamente. En ese momento, sus profundos ojos azules escaneaban su piel blanca.
Sedin todavía estaba abrumado, sin siquiera pensar en quitar sus manos. Esos ojos brillantes lo cautivaron por completo.
—¿Por qué hiciste eso?
—...
—La santa se fue por sus propios medios, Sedin.
René sonrió brillantemente. Sin embargo, Sedin sabía lo que significaba esa sonrisa a través de su larga experiencia como mercenario.
—Eso significa que soy muy inocente. No había razón para que despertara por estar encerrada dentro de un calabozo.
—Ja.
La mano de René que sostenía la barbilla de Sedin se estaba volviendo más fuerte. Pero Sedin no le tenía miedo a esa mano. Más que eso, había algo más... Algo que me hacía desear.
—La razón por la que el santo se fue... Asumí que fue porque eras intimidante.
—¿Me habías amenazado para que me fuera? Bueno, esa es una suposición razonable.
René soltó la barbilla de Sedin.
—Pero nunca lo hice.
—El Príncipe heredero piensa diferente.
René puso los ojos en blanco. El príncipe. Era muy sospechoso.
—¿Él lo ordenó?
Sedin asintió silenciosamente. Después de todo, el Príncipe Heredero estaba involucrado por una orden. Como no existía lealtad hacía él, no había nada de qué preocuparse.
—¿Lo hiciste bajo una orden?
—... Sí.
Entonces tienes que entender. Una pelota es una pelota, y un ser vivo es un ser vivo.
—Aún así, no puedes ocultar al único testigo.
René consiguió lo que quería y se levantó de su asiento con cara de satisfacción. Fue un logro mayor de lo esperado. Al menos dejó en claro que ella no envió a un asesino, por lo que se había avanzado.
—Joven señorita.
Pero Sedin no tenía intención de dejarla ir tan fácilmente. Él agarró su muñeca en un movimiento desesperado.
—¿Qué demonios es la señorita? ¿Eres un demonio?
—¿Un demonio? No. Soy un humano.
—Pero, ¿Cómo diablos puede un humano tener tal poder? Eso es…
Era una fuerza increíble. Sedin frunció el ceño. No podía creer que había convocado al monarca, pero con esa energía, era imposible.
No importa cómo lo pienses, no era una energía que una persona pudiera poseer. No era solo porque era fuerte. La energía que sintió Sedin…
N/T: Con el monarca se refiere a nuestro abuelito seductor. Al parecer él es como el dios de los demonios o algo así.
“Fue una energía muy oscura y de larga data llena de rencor”.
Pero al mismo tiempo, era limpia y pura, sin impurezas. Así que fue más confuso.
—Morí 58 veces y me acabo de despertar.
—¿Qué?
—No es cómo si pudieras hacerlo, así que no preguntes.
Sedin soltó su mano con impotencia. Fue porque pensó que René estaba bromeando porque no quería decirle la verdad.
—Pero se sabe que la joven señorita nunca ha empuñado una espada.
—Lo hice.
Hasta hace poco, eso era cierto. René se encogió de hombros.
—¿Por qué escondes tu poder? Con ese tipo de poder, podrías unificar un imperio, no, incluso un continente.
—¿Qué ganaría con la unificación?
—Eso....
—Sedin. No tengo ningún interés en esas cosas.
“Lo único que me interesa es completar la misión e ir a mi casa para ver a Cerberus”.
¿Dónde usaría los continentes unificados de una novela? René se quejó por dentro. Pero Sedin parecía haber malinterpretado sus palabras para que significarán otra cosa. Estaba profundamente impresionado, reflexionó sólo sobre sus palabras. Asintió silenciosamente.
—Señorita… ¿Estás diciendo que no te dejas influir por cosas materiales? Sólo sigue el camino de la espada.
No quise decir eso. René trató de negarlo, pero cuando vio sus brillantes ojos verdes, volvió a cerrar la boca. ¿Quién se atrevería a refutar al ver esos deslumbrantes ojos verdes similares a los de un gato?
—Lo he decidido.
—¿Qué?
—Serviré a la señorita como mi maestro.
“¿Qué?”
[¡El favor de Sedin Ansirad aumentó en 200!]
¿Relación de discípulo? Una palabra muy llamativa le llamó la atención de inmediato. He estado mirando la ventana de estado desde hace mucho tiempo, pero esta es la primera vez que veo algo como esto.
—Dame una explicación.
<Opción Sorprendente>
El rey mercenario Sedin Ansirad te ha propuesto que lo aceptes como su discípulo. ¿Lo aceptarás?
[Acepto]: Aumento de fama en 100, el favor de Sedin Ansirad sube en 100.
[No]: Disminución del favor de Sedin Ansirad en 100.
Entonces, ¿Quieres decir que vas a considerarme cómo un maestro ahora? Eso es tan...
—No quiero.
