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Capítulo22

Traducción: Kiash
Raws: Kat
Corrección: Yokenneh

—Puaj…


Mientras tanto, en el mismo lugar donde tuvo lugar la conmoción anoche, Bentley aplicó la medicina en su cuerpo solo.

Ampollas y cortes llenaron cada parte de su cuerpo. Lo más notable fue la herida en la cabeza que le infligió una mujer sospechosa con un jarrón anoche.

Sin embargo, todos los demás moretones y heridas restantes fueron hechos por otra persona.


Y ese fue, Lycan Jellinus.


Era hermano de Lariensa, hermano del amor de Bentley.


Esta mañana, Bentley decidió ir a trabajar a pesar de la lesión en su cabeza porque eso es lo único que podía hacer para encontrar e identificar a su agresor.


Sin embargo, de camino a la sala de profesores, alguien de repente cubrió la boca de Bentley por detrás y lo secuestró.


Bentley, quien fue llevado a un bosque apartado dentro de la academia, se puso nervioso al descubrir quién lo había secuestrado.



—¡¿L-Lycan?! ¿Qué crees que estás haciendo?. No importa lo reconocido que seas como un estudiante sobresaliente, ¡no puedes hacerme esto!.


[¡Wham!]


El golpe en la cara dejó al profesor Bentley sin palabras.


—Incluso tú serás expulsado de la escuela por esto... ¡Uf!


No hubo tiempo para hablar.


¡Calmémonos primero...!


Fue golpeado sin siquiera tener la oportunidad de hablar.


—Sabes... Hay dos tipos de personas que más odio en este mundo, profesor.


Lycan se sentó con las rodillas dobladas e hizo contacto visual con Bentley que estaba tirado en el suelo.


—Primero están aquellas personas que usan su poder contra los débiles, y segundo… son aquellas personas que se atreven a herir a mi hermana. Pero profesor... hizo ambas cosas. Incluso en el primer caso, tu objetivo es mi hermana.

—¡T-debes haber entendido mal! ¡Lariensa y yo nos amamos!.


Ante esas palabras, los ojos de Lycan brillaron de ira y golpeó al profesor Bentley unas cuantas veces más. Sin embargo, no se detuvo allí. Lycan incluso sacó su espada.


—¡Hiik!.


[¡Wham!]


La espada se clavó entre las piernas de Bentley.


—Si esto vuelve a suceder, esta espada no fallará como lo hizo ahora.

—...

—Así que no te engañes tanto y... no molestes más a mi hermana.

—…

—O te mataré de verdad.

—¡Uh, uh, u-uh...!.


Bentley finalmente rugió de ira.


—¡AHHHHH!.


«¡Ella también me ama! ¡Se supone que somos el destino del otro! La reconocí en el momento en que la vi, pero ¿por qué no me reconoce también?»


El profesor Bentley luego recordó lo que sucedió anoche.

Lycan y Sibel. Los dos tipos que se le acercaron furiosos y a plena luz de la luna… Eran ambos hombres.

Pero el asaltante que irrumpió en su casa anoche eran mujeres.


—¿Quiénes eran?


Tenía que averiguarlo. Bentley no podía permitirse el lujo de extrañar a su último amor como le sucedió a su primer amor.


—¡Para conseguir a Lariensa, destruiré todo lo que obstaculice nuestro amor!.
Lo primero es lo primero, esas dos chicas parecen ser las más fáciles.


Bentley se centró en recordar lo que sucedió anoche.


«Ambas se cubrían la cara. Una tenía un color de cabello común y la otra era...»


—…Jengibre.


«Una mujer pelirroja»


—¿Por qué no me di cuenta antes?.


«¡Definitivamente vi su cabello cuando rompió la bolsa de papel!»


—¡Esa maldita chica otra vez...


Finalmente, había encontrado a uno de los dos criminales.


«Ahora es el momento de la venganza»


Bentley apretó el puño con tanta fuerza que se le marcaron las venas.





* * *





Hoy, todos en la clase eran ruidosos y no se concentraron en la lección.

Y también fue lo mismo para nosotras.


—Chicas, saben que es hoy, ¿verdad?.


Todas asentimos mientras Natalie susurraba en clase.


«Hoy es finalmente el día que tenemos tiempo libre para salir. ¡Oh sí!»


Por lo general, todo el mundo estaría emocionado de salir a comprar ropa y comida y divertirse, pero estábamos un poco nerviosas porque tenemos una razón diferente para salir.


—¿Qué hora es, de nuevo?.

—Cinco en punto.

—Después de esta clase, seremos libres de irnos.


En días como hoy, donde tenemos tiempo libre, la clase termina un poco después del almuerzo. Y ahora, solo quedan 10 minutos antes de que termine la clase...


«Espero que el profesor ya nos deje ir. Aunque Bentley ha estado callado últimamente, ¡todavía me preocupa saber que aún camina libremente por el campus!»


—Muy bien, la clase terminó. Todos saben cuándo es el toque de queda, ¿verdad? Intenten no volver demasiado tarde.


Después de que terminó la clase, inmediatamente le di mi bolso a Emily que contenía todos los diarios de Bentley. Aunque teníamos tiempo libre para nosotras solas, tenía prisa por irme porque mientras Bentley esté aquí, no puedo evitar sentirme agobiada por mantener sus diarios.


—¡Lariensa!.


De repente, alguien llamó a Lariensa.


—El profesor de aula dijo que tiene algo de qué hablar contigo.

—¿Ah en serio?.


Aunque siempre hemos estado juntos, esta vez me apegué mucho más a ella debido al incidente reciente.


—Está bien, Marin. Ella también está conmigo.

—Pero...

—Sé que te costó mucho protegerme todos los días. El profesor Bentley se reportó enfermo hoy de todos modos. Además, solo tenemos que aguantar hasta hoy, ¿verdad? ¿Sigues pensando que va a pasar algo malo?.


«Eso es cierto, pero todavía estoy preocupada»


Sin embargo, como sé que Lariensa se ha sentido mal por haberla seguido todo el día solo para protegerla, decidí seguir su voluntad esta vez sin decir nada.


—Entonces estaremos esperando en la entrada del edificio principal.

—Está bien, volveré lo antes posible.


Me sentí aliviada pensando que después de este día, Lariensa ahora estaría a salvo de ese bastardo.

Pero nunca creí que esa decisión sería algo de lo que me arrepentiría por el resto de mi vida.





* * *





—¿Por qué no ha llegado todavía Lariensa?.

—¿No dijo que iba a la sala de profesores?.


Violet miró nerviosamente su reloj.


—Ya son las cuatro. Tenemos que darnos prisa...

—No pasó nada malo, ¿verdad?.


Natalie también estaba ansiosa mientras se mordía las uñas y se golpeaba el dorso de la mano.


—¿Por qué no van y hablan primero con el editor? No les des los diarios fácilmente.

—Marilyn, ¿y tú?.

—Buscaré a Lariensa.

—Pero, ¿y si algo te pasara…?


Mientras Natalie murmuraba ansiosamente, Violet la criticó por decir tal maldición.


—Ese es otro motivo para que tengas que llevar estos diarios.


«Si ese bastardo vuelve a apoderarse de sus diarios, ya no tendremos nada como prueba»


Después de instruir a mis amigas sobre qué hacer, me dirigí rápidamente a la sala de profesores para encontrar a Lariensa.


—Lariensa no está aquí.

—¿Qué? ¿No la llamó aquí, profesor?.

—¿Qué quieres decir? Nunca llamé a Lariensa.


«…Eso no puede ser»


—¿Está ... seguro, profesor?.

—Ni siquiera la he visto el día de hoy, así que si no tienes más negocios conmigo, por favor vete. Como puede ver, la oficina de los profesores es un lugar muy concurrido.


El profesor de aula parecía encontrarme muy problemática, pero me quedé allí, congelada. Sentí que mi cabeza se estaba volviendo blanca.


«Entonces, ¿dónde está ella ahora?

[—El profesor de aula dijo que tiene algo de qué hablar contigo…]

Sí, no dijo que el profesor la llamó a la sala de profesores.

Pero el profesor ni siquiera la llamó.

De ninguna manera, no, no, no...»



Salí furiosa de la sala de profesores después de darme cuenta de algo. En ese momento, vi a la estudiante que llamó a Lariensa y se la llevó.


—¡Qué bueno verte!.


Corriendo hacia esa estudiante, inmediatamente la agarré por los hombros y comencé a preguntarle.


—¿Dónde está Lariensa?.

—¿Eh? ¡¿Ah, qué estás haciendo?!.

—Vamos dime. ¡Tú eres quien se la llevó!.

—Eso es porque el profesor de aula me preguntó...

—¡No me mientas! El profesor dijo que ni siquiera llamó a Lara.

—Eso no puede ser... definitivamente me pidió que se la trajera...

—¿Quién te dijo eso?


De los labios del estudiante salió un nombre que esperaba no fuera real.


—Profesor Bentley.

—...

—Dijo que el profesor le pidió que llamara a Lariensa por él.

—¿A-a dónde…?.

—¡Al salón de clases del quinto piso…!


Instantáneamente supe dónde estaba después de escuchar tanto. ¡Seguramente, es el aula vacía donde estamos siendo asesorados por el profesor Bentley!

Después de soltarla, corrí directamente al quinto piso.

Sin embargo, Lara no estaba allí.

En cambio, se dejó una nota en un escritorio.


- Tráeme los diarios a el vestíbulo de entrada a las 5:00 PM. Te mataré si llamas a otra persona y no traes los diarios. -


«Ahora has recorrido todo el camino, eh. ¡¿Al final, la estás secuestrando?!

Qué psicópata más completo. No, siempre ha estado así de loco.

Es mi culpa haber sido descuidada.

Pero, ¿tengo que darle los diarios a las 5? Los diarios están con Emily y las demás, y tomará demasiado tiempo incluso si intento recuperarlos. Además, nunca sabemos, si realmente se los doy directamente, es posible que no me entregue fácilmente a Lariensa.

Creo que su diario tenía un diseño común. Y según la historia original, era un hombre extrañamente limitado, así que tal vez...»


Regresé a la sala de profesores.


—Marilyn, ¿qué estás haciendo?.


Naturalmente, los otros profesores me gritaron cuando de repente irrumpí dentro y busqué en el escritorio del profesor Bentley. Independientemente de que me gritaran, no dejé de moverme.


—…Lo encontré.


Había cuadernos similares en diseño y color en su escritorio con solo algunas pequeñas diferencias. Técnicamente, no podría identificarlos desde lejos a menos que lo mirara de cerca.

Así que, después de reunir tres cuadernos de notas similares a sus diarios, salí rápidamente de la sala de profesores, sin importarme que los otros profesores me gritaran.

La academia era tan grande que tomó una cantidad considerable de tiempo llegar desde el edificio principal al vestíbulo de entrada.


«Sería bueno pedirle ayuda a Lycan, pero ahora mismo no tengo tiempo para buscarlo»


Después de llegar sola a ese lugar, encontré otra nota.

En él estaba escrito una sencilla instrucción de ir a otro lugar.


—Parece que te estás volviendo arrogante ahora que tienes la ventaja, pero nunca lo verás venir.


Furiosa, me dirigí a la sala de música al final del pasillo en el primer piso, siguiendo la nota dejada por Bentley.

Tragué saliva y luego abrí la puerta con cuidado.


—Realmente te tomaste tu tiempo para venir aquí, Ginger.


«Ginger, Ginger, ¿no me estás familiarizando demasiado?

Tal vez en realidad no esté obsesionado con las rubias, sino con las pelirrojas»


—¿Dónde está Lariensa?.

—Los diarios primero.

—No, Lariensa es lo primero.


Mientras permanecía firme, Bentley golpeó por primera vez el viejo piano dentro de la habitación. Las teclas del piano crearon un ruido extraño, no una hermosa melodía.


—Debes estar equivocada ahora, niña. No puedes elegir.

—Entonces, ¿vas a amenazar a Lariensa diciéndole que la amas?.


«Nada bueno vendrá si lo provoco aquí. Como no tuve tiempo para pedir ayuda antes, y no hay nadie que vendría a rescatarme ahora, tengo que tomarme el tiempo que pueda hasta que pueda pensar en un plan»


—Ah, por supuesto, la quiero mucho. ¡Pero ella no me ama! ¿Por qué? ¡Cómo!.


«Muy bien, induzcamos la conversación de esta manera»


—Entonces, ¿qué te dijo Lariensa?


El profesor Bentley estaba completamente absorto en sus emociones porque no podía tomar decisiones racionales.


«Incluso ahora... míralo emocionado al recordar lo que sucedió antes entre él y Lariensa»


—¡Dije que la amo, pero ella no! ¡Dijo que era desagradable! ¿Cómo es posible?.


«¿Lara dijo eso? ¿Qué tan loco estás para que te haya dicho esas cosas?»


Al ver que ahora mostraba sus verdaderos colores, me preocupé más por Lariensa.


—Entonces, ¿qué hizo después, profesor?.

—Le grité un par de veces. Estaba temblando como una hoja. Después, se desmayó.

—S-…!.

—...

—...¿Se desmayó?.


Apenas logré contenerme. ¿Cuán asustada debe haber estado por haberse desmayado?.


—Profesor, ¿por qué no nos calmamos primero y tratamos de reconciliarnos? Creo que han habido muchos malentendidos entre nosotros.

—¿Malentendido?.

—Sí, un malentendido. ¿Por qué no hablamos con calma sobre esto primero y nos reconciliamos, hmm?.


Cuando me acerqué a él con cuidado, el profesor Bentley, que antes tenía el aspecto de una tierna oveja, cambió repentinamente de actitud tan pronto como escuchó mis palabras.


—Por tu culpa… ¡Es todo culpa tuya! ¿Cuál malentendido?.


El profesor Bentley luego estranguló mi cuello.


—¡E-euk!.

—Si simplemente desapareces, Lariensa sabrá cómo me siento.

—...¡Heok!.

—Si puedo demostrarle mi amor al deshacerme de ti, ¡con mucho gusto lo haré!.


Me estaba sofocando. Las lágrimas llenaron mis ojos mientras luchaba por resistir y luego caí al suelo.

Me las arreglé para encontrar algo que podría ser un arma, pero... no pude alcanzarlo.

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