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Capítulo40

Traducción: Kiash
Raws: Kat
Corrección: Yokenneh

Cuando llegué a la oficina del Presidente, mientras hablaba con Lycan encontré a alguien al final del pasillo mientras me pasaba el pelo por detrás de las orejas.


«Déjame ver. Es como si lo hubiera visto en alguna parte… ¿Sir. Portero ?»


—¿Qué estás viendo?.

—¡Nada!.

—Creo que vi a alguien.

—Tus ojos se equivocan. Deja de fastidiarme y vete. Tienes que entrenar.


«¡Fue difícil hacer que Lycan se fuera, Seria incomodo que viera a Chiris»


Apenas después de enviar a Lycan a entrenar, el Sir. Portero que estaba parado en la esquina del pasillo, se acercó a mí.


—Marilyn…


«¿No podemos fingir que no nos conocemos?»


—Tu cabello está muy largo.

—Sí, bueno...

—Se ha vuelto hermoso.


«¡Por favor, no te comportes como un maldito ex-novio»


—¿Cómo estás con Sibel?.


«¡Boo, me siento presionada!»


—Si no tienes nada que decir, me iré. Estoy un poco ocupada.

—¡Espera!. ¿Por qué?...

—Es porque estoy muy cansada...

—¿Puedo pedirte solo una cosa?.

—Nunca, odio las citas.


Cualquiera podría pensar que hemos estado enamorados por años.


—Sólo deseo que escuches una canción que contiene mi corazón. No pude cantar la serenata para ti en ese momento, aún lo recuerdo...

—....


«Es importante escuchar esa canción. No puedo deshacerme cruelmente de él..»


—Bien, canta.

—¿En serio?'.

—Si, pero me iré inmediatamente después de que termine la canción.

—¡Sí! ¡Yo tampoco voy a molestarte más!.


Y Sir. Portero empezó a cantar.

La letra de la canción era muy desesperada.


—No puedo comer bien. Todo me recuerda a ti~

—...

—Creo que tendré indigestión. Desde que te fuiste, hoy también he tenido un día lleno de lágrimas~


Finalmente pasó el momento más difícil, era como una hora por segundo.


—La canción ha terminado, ¿verdad?.

—Sí... Ya.

—Escuché bien la canción, y ya entendí.

—En serio, ¿lo...?.

—Si nos encontramos en la calle, fingimos no conocernos, ¿de acuerdo?.

—Eres una mujer fría.


«Estoy en esto por tener una cita, pero si hubiera sabido...»


El ambiente se puso lúgubre.


—Adiós.

—Marilyn, ¿esto es todo lo que valgo?.

—Sí, eso es todo.

—Pero…

—Fue un error conocernos y no nos volvamos a ver. No vuelvas a aparecer. Todo se acabó.


Dejé al portero en la sala,


«¿Es esto lo que se siente encontrarte con un ex-novio? Me siento incómoda. ¡Vamos a limpiar!»


Hoy limpié con más pasión de lo habitual. Al terminar la limpieza, la sala del director brilló más que nunca.


«¡Oh, estoy orgullosa!»


Tarareé con orgullo al terminar la limpieza. Sin embargo, algo cayó sobre la papelera detrás de la mesa del director.
Creo que se cayó por el viento, ya que había abierto la ventana para ventilar.


—Es un cuadro.


Detrás de la mesa, el cajón oculto detrás de la cortina estaba cerrado con llave, pero parecía ser usado como una caja fuerte.

El profesor me dijo que no tocara nada en la sala del director, pero sería suficiente levantar cosas caídas.

Me acerqué y recogí el cuadro caído. Mirando de cerca, sentí familiares las fotos de dos niños pequeños en el cuadro.

No puedo evitar estar acostumbrada.
Es una fotografía de Sibel y Sio, que crecen hermosamente.

Una cara que era bonita tanto como en este momento.

Puse el cuadro de nuevo sobre la mesa, pensando que no era importante. Y mientras me estaba girando para salir de la sala, me sorprendió mucho cuando me encontré con un hombre.

«¡Es el Presidente del Consejo, no me ha visto en unos días!»


—Encantado de conocerte, estudiante Marilyn Lonner. ¿Estás limpiando mi espacio estos días?.

—Sí.

—Gran trabajo.

—No...


Se parece mucho a Sio... el Director Ejecutivo.

El presidente del Consejo, el Sir. Sear se mostró incómodo.


—Pero, estudiante Lonner.

—Sí, señor Presidente.

—No escucho nada del profesor Dam. ¿No lo hiciste?.

—¿A qué se refiere?.


El presidente pasó por mí lado y me miró enfadado mientras observaba el cuadro.


—No toques mis cosas.

—Entiendo.

—¿Entonces por qué lo hiciste?.

—Se cayó el cuadro porque la ventana estaba abierta. Quería colocarlo en su lugar, pero no lo hice a propósito.

—Lo vio y dijo que lo tocó a propósito.

—¿Qué?

—He pensado y puesto en práctica.

—…


«¿Qué le pasa? No me siento bien...»


—De todos modos, gracias por limpiar.

—Sí.

—Vete ya.


Era una cara sonriente, pero no era buena.

Cuando estaba limpiando el sentimiento incómodo por el Sir. Portero en la puerta, fui perseguida de nuevo por el director con su mala energía.

Pero como si me hubiera equivocado, no sucedió nada durante los siguientes dos días.





*****





Como siempre, vi a una persona inesperada frente a mis ojos cuando iba a limpiar la oficina del presidente.


¿Sio?. ¿Qué haces aquí?.


No lo llamé para fingir que lo sabía. Pero es ambiguo fingir que no lo sabe cuando está parado en frente de la puerta del salón presidencial.


—Tú.

—¿Sí?.

—¿Limpiar?.

—Sí, estoy a cargo de la limpieza de la sala de director por un tiempo.

—¿Aquí?.

—¿No lo crees?.


Asintió la cabeza en vez de responder, Increíble.


—Sibel.

—¿Crees que siempre voy con Sibel?.

—¿Todavía eres cercana?.

—Te ves muy interesado en Sibel.


Como si mi broma fuera desagradable, el frunció el ceño.


—Bueno, es una broma. Sibel y yo somos cercanos.

—…

—¿Vas a entrar?.

—No.

—Si no vas a entrar, apártate. Tengo que pasar.


Sin decir nada, el Sio se alejó de mí. Y ese día también terminé de limpiar tranquilamente,




*****




«¡No es que Sibel sea malo, simplemente es que hay que proteger algunas cosas para criarlo!.

¡Tres reglas generales!

En primer lugar, pasar tiempo con Sibel.

Segundo, sonreír a menudo cuando nos vemos.

¡Tercero, darle más zanahorias que látigos!»


Me dirigí a la Torre del Reloj, que es nuestro escondite, para ver a Sibel.


«¡Es un tipo desagradable que no presta atención a las excusas!»


—¡Sibel!


A diferencia de mi corazón insultado por mí misma, estoy llena de risas.


Me acerqué rápidamente a Sibel.


—¿Esperaste mucho?.

—De ninguna manera.

—Has esperado mucho.

—No.


«Hay una flor floreciente entre nosotros dos, pero no debemos caer en la apariencias.

¡Sibel se enoja cuanto más sonríe, y yo me estoy riendo hasta el punto de tener convulsiones en la boca para liberarme de Sibel!»



—Puedo esperar el tiempo que me pidas.


«¡Oh!»


—Ah, sí.


«¿Por qué no me entiende?»


—Tienes que limpiar después de clase, tomarte un tiempo para encontrarte conmigo, y cuando vuelvas al dormitorio, deberías leer un libro obsceno.

—...

—¿No sería suficiente tener dos cuerpos para hacer todo eso?.


«No es que me entienda, está siendo sarcástico. Los ángeles y los demonios están tratando de pelear. ¡Vamos a calmarnos!»


—¿El título del libro es único?. Una sirvienta floreciente y un duque desesperado...

—¡Ay, Dios mío!.


«¡No lo escuches! ¡No te oigo!

¿Por qué me dices ese nombre tan vergonzoso?»


Cuando me puse roja él acercó la cabeza y giró hacia un lado, Sibel me miró con una cara satisfecha.


«¿Te gusta mi dolor?»



—...Te encargaste de la limpieza de la oficina del presidente.

—¿Qué?.


Después de un tiempo vergonzoso, Sibel sacó el tema.


—Eso es lo que pasó.

—¿Te encontraste con el director?.

—Sí, sólo una vez hoy.


«Sibel lo sabe muy bien, ellos son parientes lejanos, pero aún así sigue siendo un familiar.

No lo sé, pero viendo que las fotos de Sibel y Sio están en el cuadro en la sala del presidente, creo que al director también le agrada sibel»


—Cuando viste al director,¿Cómo te sentiste?.

—No puedo decirlo, pero... fue incómodo y aterrador.

—Cierto.

—¿Qué?.

—Tengo una mala sensación, así que mejor no te acerques a él.

—Oye.

—...

—Puede que sea un hombre malo.


«¿Eso es lo que te viene a la boca?. ¡Oh, vamos!»


Creo que… Ya que vi que la expresión de Sibel no era agradable, no parecía estar en condiciones de bromear.


—Aunque así sea, no hay necesidad de preocuparse mucho.

—Ahora tengo miedo.
No está mucho en la Academia, y si no hay casos especiales, no habrá problemas.


«¿Eso significa que si hay un caso especial, puede haber un problema? ¡Quiero limpiar el baño ahora mismo!»


—Limpia bien hasta la ceremonia de vacaciones. Señorita Marilyn Lonner.

—¡No me llames así!.


Grité ante la burla de Sibel, pero sin importar lo que hiciera, Sibel rió con ternura.
Hasta entonces no me preocupaba mucho.
Sí, hasta entonces...




*****




—Marilyn, Natalie. Limpieza después de clase.

—Vamos a pasar por mi hermano antes de ir a jugar.


Durante la última clase, Emily salió y susurró en secreto a Natalie.

—¿Por qué?.

—Mi mamá y mi papá enviaron regalos a nuestro dormitorio ayer.

—¿Qué tiene que ver eso con Esco?.

—Mis padres no sólo me lo enviaron a mí. También a mi hermano.

—Así que, ¿quieres quitarle un bocadillo de tu hermano?.

—La palabra "quitar" es un poco dura.

—Por favor, pregúntame si estoy comiendo bien.

—¿Vas a comer bien?.

—No existe la palabra "compartir" en mi diccionario.


«Significa que después de todo, vas a quitarle todas las galletas a Esco.
Pobre Esco…

No puedo olvidar la carta de los padres de Emily que llegó ayer con un regalo de bocadillos. Los padres de Emily conocían a su hija muy bien.

¡En la carta decía!
[Si le quitas los bocadillos te castigaremos.. Por favor, deja los bocadillos.]

Por no decir que no le quitó los bocadillos a Esco, sus padres parecían haber renunciado a la idea»


—El suyo es mío.

—¿El suyo?.

—Por supuesto, el mío es mío.

—Un egoísta infinito...


Parece que logro ver la infancia de estos hermanos. Es obvio que Esco está sufriendo mucho.

[Ruido sordo]

La clase duró mucho tiempo, y alguien tocó la puerta en el pasillo. Cuando el profesor de la asignatura abrió la puerta, el profesor de la clase estaba de pie. Con una cara muy rígida.


—Señorita Marilyn Lonner.

—Sí, estoy aquí.

—Salga ahora mismo.

—¿Qué?.


De repente, no me explico por qué.
Estaba tan avergonzada de ver al profesor, pero el profesor no parecía tener la intención de explicarlo aquí.
Me levanté con rencor.


—Lara, empaca mi bolso cuando termine la clase.

—Está bien.


Al salir de la clase, mis ojos se encontraron con Sibel. Pero ni yo ni Sibel pudimos hablar. Tan pronto como salí, el profesor me guió con un paso rápido, pero el ambiente se veía raro.


—Señorita Marilyn.

—Sí, profesor.

—De ahora en adelante tiene que responder muy honestamente a mis preguntas.

—Sí.

—¿Alguna vez has tocado cosas descuidadamente en la sala de director?.

—Sí.

—¿Por qué?.


Le di la misma respuesta que al director.


—Sólo levanté el cuadro que cayó por el viento.

—¿Segura que no tocó algo más?.

—Nunca he tocado algo además de eso.

—¿Está mintiendo?

—No.

—¿En serio?.

—Lo juro por Dios, es verdad


Me miró con los ojos llenos de sentimientos y abrió la boca con dificultad.


—Algo muy valioso ha desaparecido de la sala de director.

—¿Entonces?.

—En la actualidad, la única persona que puede señalar al culpable es la Srta. Marilyn.


«Así que, ¿me estás preguntando si soy un ladrón? ¿Qué está pasando aquí?»

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