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Capítulo53

Traducción: Kiash
Raws: Kat
Corrección: Yokenneh

«Marilyn en el pasado podría haber odiado un poco a Lariensa. Sin embargo, no tengo la obligación de hacerlo yo también»


Respondí con una sonrisa juguetona.


—Estás diciendo tonterías.

—¡Oh, Dios mío!.


Me acerqué a Lariensa, y limpié sus lágrimas con mis mangas.


—Cuando lloras, mi corazón duele.

—Dios mío, yo...

—No puedo odiarte.


Sin valor, Lara derramó unas lágrimas más y habló.


—¿No me odias?.

—No te odio en absoluto.

—Oh, pero los adultos, Nos… ¡Nos comparan!.

—Eso es un error que ellos cometieron, no es tu culpa.


Lariensa bebió un poco de agua y continuó.


—¿Cuándo fue eso?.


Violet, que no estuvo presente cuando sucedió, torció su expresión.


—Me guardaste un secreto.


Sacudió su cabeza y trajo más agua.


—¿Se lo ocultaste?.


Bebí agua y apenas logré evitar reírme de las palabras de Lara.


—Incluso los amigos pueden tener secretos.


Luego de oír mis palabras, Lariensa puso una expresión triste. Ahora parecía saberlo con certeza. La razón por la que Lara era demasiado atenta conmigo.

No sé qué sucedió con Marilyn en el pasado, quizá Lariensa se ha estado culpando por ello y ahora teme perder a su amiga.


—Los amigos pueden tener secretos, y sentirse tristes.


Éramos tan unidas que nos torturabamos con cosquillas si ocultabamos algo, pero de todos modos, los amigos pueden tener secretos.


—Pero si es algo que puedo contar, siempre se lo diré a mis amigas primero. A veces me siento mejor al hacerlo y cuando oculto cosas me odio.

—...

—En el futuro, tal vez tenga que sentir odio o disgusto por ti. Pero incluso si eso pasara, estaríamos juntas.

—¿Odio? ¿Cómo podremos estar juntas si me odias?.

—Te lo dije antes, aunque te odie, el aprecio que te tengo es aún más grande.

—Si estás conmigo, serás comparada conmigo todos los días.

—Aunque me ponga triste eso y sea algo molesto, me gusta estar contigo, así que siempre lo estaré.


Hasta entonces, Violet, que había estado quieta, enseñó un calamar cocido y cortado finamente con un tenedor entre los alimentos que Lariensa había traído en un plato.


—Mira, Lariensa.


Violet puso el calamar cerca de la cara de Lariensa.


—¡Qué feo!.


Violet fingió ser la voz del calamar.


—Eres muy fea. ¡Mi calamar es mucho más bonito que tú! ¡Una niña tan fea como tú no merece comerlo!. ¿Cómo te sentirías si este calamar te dijera eso?.


Lariensa miró una parte del calamar con forma de tenedor.


—¿Este calamar?.

—Sí.

—Creo que sería lindo.

—¿En serio?.

—Normalmente pensarían que es ridículo.


Violet siguió hablando.


—De todos modos, son lindos. No fue demasiado ¿verdad?.

—Marilyn y nosotras también.

—...

—Por supuesto que no eres una calamar hembra, pero no sería muy doloroso que otro calamar me dijera que soy fea.


Los ojos de Lariensa se pusieron más grandes al escuchar a Violet. ¡Era una expresión de comprensión!

—Ya veo...


Violet salió de la vista de Lariensa y trató de tranquilizarla, pero pronto la expresión de Lariensa se puso triste de nuevo.


—Pero Marin del pasado...

—¡Es diferente de entonces!. ¡La gente siempre cambia! ¡Ya no me importa que me comparen!.


Lara se rió de nuevo con mis palabras, luego se aferró a mis brazos.


—Gracias, por no odiarme...


No sé si eso es algo que agradecer, pero asentí con la cabeza y abracé a Lara.


—También estoy agradecida. Gracias por ser mi amiga.


En este momento emocionante, Violet derramó agua fría.


—Vamos a tener una fecha para la boda pronto.

—¡Silencio!.


Aunque ahora estaba bromeando, Violet se preocupaba mucho por mí y Lara.

Violet dijo que quería dormir sola, así que esa noche me quedé en casa de Lara y dormí con ella.

Fuimos a la habitación de Lariensa como si fuera expulsada por Violet y hablamos en la cama.
Lara habló de lo mucho que me quería y de lo mucho que no deseaba odiarme. Yo también me tranquilizaba hablando de lo afortunado que era conocer a Lara.

Parecía que hablar de esta manera aliviaba a Lara.



—Lara, estoy sofocada...

—No, no me moveré.


Lara me abrazó más fuerte de lo habitual.

Estaba frustrada y lo dije, pero… Sí, tengo que aguantar.

Me quedé dormida dando palmadas en la espalda de Lara, que parecía estar durmiendo.

Cuando me quedé dormida, tuve un sueño.


Delante de mis ojos había una chica de cabello rojo llorando. De un vistazo, supe que era Marilyn.

Por otro lado, yo, me encontraba con mi apariencia antigua. Mi cabello negro fluía tranquilamente.

Me acerqué cuidadosamente a la chica llorando.

Cuando mi mano tocó la cabeza de Marilyn,
En ese momento, el paisaje cambió con una luz blanca. Vi a Marilyn con la mirada de un tercero, y pude sentir sus emociones.


—No hagas eso, deja que Lariensa juegue conmigo. ¡Lariensa no hizo nada malo!.


Marilyn podía jugar con otras chicas si lo quisiera, pero no lo hizo. Solo porque no quería hacer nada sin su mejor amiga, porque a ella le agradaba demasiado Lariensa.


—Fue tu decisión jugar con Lariensa, así que ahora no pienses en venir con nosotras.

—No perteneces a nuestro grupo.

—¿Por qué crees que Lariensa juega con alguien como tú?.


La comparación se hace más fuerte por ser la única amiga de Lariensa. Lariensa había mencionado estar enferma.


—Eres su única amiga, obviamente debe cuidar de ti. Es molesto.


La gente se toma por sentado que deben tratar a Lariensa como una doncella. Pero eso estaba bien. No, pensé que estaba bien.

Las heridas del corazón de Marilyn empeoraban cada vez más. Sin darme cuenta, Marilyn empezó a evitar a Lariensa. Ya no quería ser comparada. No quería ser tratada como un subordinado de Lariensa.

Cuando Marilyn se encontraba más sentimental, Lycan fue de visita a su casa.
Ella se emocionó tanto. Cepilló su cabello hermosamente y se puso su mejor ropa.

Marilyn bajó, entonces, Lycan dijo lo siguiente...


—¿Estás enferma?.

—¿Qué? ¡No!.

—Seguro, te ves bien.

—¿Estás preocupado?.


Fue el momento en que la inocente mejilla de Marilyn estaba a punto de ponerse roja.


—Si no estás enferma deja de fingir y ve a ver a Lariensa. Mi hermana sí está enferma, y no importa cuánto lo piense, creo que eres la causa.


Marilyn le había dicho a sus padres que estaba enferma, como excusa para evitar a Lariensa. Por lo tanto, Lycan tenía la razón.

Si sus padres le decían a la pareja Jellyus que Marilyn estaba enferma, Lycan recibirá la noticia naturalmente.

Sin pensar en despedir a Lycan, Marilyn trató de reprenderse.


—No estoy negando que no sea por Lariensa.


Sin embargo, Marilyn odiaba tanto a Lariensa.

Cuando Lariensa tuvo coraje de visitarla, fue para romper el odio que Marilyn estaba sintiendo.

Pero, debido a la burla y comparación de las personas, Marilyn finalmente explotó.


—Bien por ti, eres amada por todo el mundo. No tienes que saber lo que es ser comparada. Lariensa, te odio.


Por más doloroso que sea el odio, no es el único sentimiento que Marilyn poseía.


—No me agradas


«Me gustas, pero no me gustas. Lo que más odio es a mí misma por odiarte»


—No tengo nada más que decirte. Yo… Me voy.


Marilyn esperaba fuertemente.

Si alguien más fuera tu amigo, hubiera sido bueno. Si una persona fuerte que no está influenciada por las palabras de los demás fuera su amiga, amable y adorable... sería genial.

En ese momento, el cuerpo de Marilyn cayó.

En ese momento, cuando Marilyn golpeó su cabeza con una piedra, el paisaje cambió. He vuelto a Seúl, Corea del Sur.

Abrazo a la joven Marilyn. Entonces, naturalmente, los cuerpos de las dos habían cambiado. Yo soy Marilyn y Marilyn es Songislo.
El deseo desesperado de Marilyn puede haber cambiado nuestros cuerpos, o puede que haya funcionado por otra razón.

De todos modos, lo cierto es que ambas estamos viviendo una vida que no nos pertenece, pero al mismo tiempo sí.


—¿Estás feliz?.


Me preguntó Marilyn, que se convirtió en mi yo original.

No sé si es una pregunta para Lariensa o para mí, pero ambas decidimos responder.


—Sí, somos felices.


Marilyn, que desapareció junto con una melodía, sonrió aliviada.


—Yo también soy feliz.


Nos miramos y sonreímos felizmente.





*****





La noche en que hablé mucho con Lariensa y soñé con Marilyn, después de eso, como siempre, llegó la mañana.


—El carruaje vendrá hoy.


Durante el desayuno, Violet salió del cuarto, llevándose consigo el plato de Lariensa.


—Regresaré a casa.

—Eres bienvenida aquí, puedes venir cuando lo desees.

—Estoy agradecida.

—Violet, ¿te vas en unos minutos?. Quédate más tiempo.

—No, ya me quedé lo suficiente, debo regresar a mi hogar.


Le murmuré unas palabras a Violet, mientras le respondía a la Sra. Lonner.


—Violet.

—¿Qué sucede?.

—Gracias.


Violet me guiñó el ojo.


«Obviamente debo devolvérselo… ¡Mi ojo derecho! ¡Mi ojo izquierdo también! ¡Toma, guiño doble!»


—¿Qué sucede, Violet? ¿Te sientes mal?.

—Vi algo que no deseaba ver.


Cuando le guiño, siempre reacciona asqueada. Esta vez, guiño a Lara.


«¡Mi ojo derecho! ¡Mi ojo izquierdo también!»


—¡Dios mío! ¿Acabas de guiñar? ¡Qué mono, Marin!.


«¿Lo ves? En los ojos de Lara, mis guiños son hermosos y hacen a su corazón saltar… ¡Ah!»


Cuando miré a Violet con una expresión de orgullo, Violet miró con preocupación a Lariensa y luego sacudió su cabeza.

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