top of page

Capítulo 5

Corrección: Hua-ni
Traducción: Kat
Raws: Kat

Era tarde para tomar el desayuno y temprano para el almuerzo, por lo que ir a un restaurante no fue una buena idea.
Pensé que podía comer sola tranquilamente, pero había mucha gente en el lugar. De un momento para otro, vi a un hombre con una cara conocida, mientras comía mi estofado.
Tenia el pelo corto de color negro y unos ojos morados con un brillo azulado, cuando de repente volteo su cara hacia mí.
Logre ver que vestía un pantalón negro con una camiseta arrugada y un velo de malla negra pegado a su cabeza.
Aunque su mirada no se encontró con la mía, parecía lucir exhausto y cansado.
Así que aparté la silla de la mesa lejos de ese hombre y me senté.
—Ha sido un largo tiempo.
Pedí una sopa ligera para calmar por lo menos lo incómodo del ambiente alimentándome, hasta que aquel hombre me habló.
Pensé rápidamente como responderle, pero el hombre tenía una expresión en su rostro que no podía leer fácilmente.
—Si.
No encontraba cómo responderle a Laertes, el sub-comandante de los Caballeros de Glamis.
«Por lo que había oído él fue a subyugar* a los bandidos de la frontera, pero luego de enterarse de este incidente, regresó apresuradamente.»
N/T: Subyugar es someter o dominar a una persona o grupo, utilizando el método de la persecución.
Llegando solo, casi al final del funeral, corrió a consolar a la Marquesa, quien se desmayó sin poder ver el ataúd correctamente.
Odiaba a ese hombre.
Cuando era un poco más joven, él era uno de mis parientes lejanos, así que lo llamaba de una forma no tan formal y le preguntaba porque se iba constantemente. Mientras más amable y considerado era ese hombre, me daba cuenta que no estaba a mi alcance.
—He oído que... usted se sentía muy atraído por Ofelia, Sir. Laertes.
Detuve la cuchara con la que estaba comiendo y la mirada clara del hombre recorrió mi cara.
—Yo amaba terriblemente a Ofelia.
«Estás hablando como si no lo supiera.»
Pensé.
Recuerdo como si fuera ayer lo dulcemente que sonreía ese hombre junto a Ofelia. Una sonrisa tan dulce como un pájaro volando a lo alto o como ver una bandada de polluelos revoloteando bajo el sol primaveral.
«Una sonrisa que no podía evitar mirar, como si me poseyera a veces, y sabiendo siempre que no podía ser mío.»
—Buena suerte, Sir. Laertes… se que la amabas como si fuera su propia hija.
Aunque apenas logré conseguir un título aristocrático aun me sentía incómoda, como si estuviera en el medio.
Cuando Ofelia, Laertes y yo estábamos juntos por lo menos ellos compartían la misma sangre de Windrose para hacerse llamar "familia", además tienen la misma edad, no era una mala idea pensar en ambos como hermanos mayores.
Nos conocíamos desde que éramos muy pequeños. Incluso en ese entonces, Laertes era amable, Ofelia era irritable pero aun así, el privilegio de ser la niña que estaba con ellos dos hizo que los viera como un hermano y una hermana.
Aunque Ofelia floreció maravillosamente como una flor, la atmósfera se volvió tensa cuando el marqués comenzó a considerar a Laertes como su yerno y heredero del Marquesado.
Unos ojos violetas ilegibles me miraron fijamente. Yo me sentí incómoda.
—Tú también la amabas como a una hija.
En lugar de responder, sonreí vagamente. Los ojos de Laertes se posaron en mis labios.
Después de todo, las palabras de que la apreciaba como una hija se limitaban a cuando Ofelia aún estaba viva.
En este juego, donde ni siquiera pude recordar su nombre, ¿Por qué será que el marqués se aferró a la joven baronesa?
¿No fue porque la conmovió la aparición de su hija que regresó con vida?
Puedes amarla como una hija, pero no puedes imaginar que es ella. Un producto original y otro falsificado, aunque sean similares, al final son completamente diferentes.
Una joven baronesa amable que se parece a Ofelia, que es hermosa como una diosa, podría llenar su vacante, pero nunca podría reemplazarla.
«La conozco mejor que nadie.»
—Cuando me ves, piensas en Ofelia y eso te hace sentir mucho peor.
Así que le dije palabras que no eran ni completamente verdaderas ni falsas.
El marqués era muy cariñoso y quería mucho a su hija. Sentí como si fuera mi culpa que ella haya nacido con un cuerpo enfermo.
Laertes guardó silencio. En ese momento, un sirviente trajo sopa.
Tome la sopa con mi garganta entumecida.
—Lord Laertes también eres un pariente cercano.
—Eso no tiene sentido.
Sentí que tenía un hueso en mi garganta, así que fingí no escucharlo.
Incluso antes de que Ofelia muriera, era incómodo tratar con ese hombre, pero después de su muerte, empeoró.
Una vez más, pensé que debería dejar la mansión lo antes posible ya que este hombre estaba pensando en quedarse en esa mansión como heredero a partir de ahora.
Bebí rápidamente la sopa y también el agua como si fuera un trago, pero de repente el hombre me habló.
—¿Y tú?
—¿Qué?
—¿Cómo estás?
«¿Qué significa eso? Se refiere a cuando veo al marqués, pienso en Ofelia. O significa… »
No pude encontrar una respuesta, así que puse la cuchara en el tazón de sopa y la removí por un rato.
—No lo sé...
Esa fue mi mejor respuesta.
«No puedo decir que estoy bien, tampoco puedo decir que no estoy bien.»
No sentí que el mundo se estuviera derrumbando como había pensado. Ni siquiera sentí que fuera a morir de inmediato.
Desde tiempos inmemoriales, todos sabían que Ofelia iba a morir.
Mientras sentía que Ofelia moría día a día, pensaba en este día, el peor día, todos los días.
La realidad era más soportable que la imaginación. No hubo lágrimas, no hubo dolor. Fue simplemente desgarrador.
Como si a alguien le hubieran hecho un agujero en el pecho izquierdo para dejar entrar y salir el viento, cada respiración que tomaba era en vano.
El hombre guardó silencio. Mis dedos dejaron de remover el cuenco del estofado.
—No se exceda.
Sonreí levemente. Como siempre, es más difícil de lo que parece.

* * *

Mientras bebía té después de tragar toda la sopa, recibí un mensaje que decía que el marqués me estaba llamando.
Cuando fuimos al frente de la habitación del marqués, el mayordomo estaba con una cara que parecía haber envejecido diez años en un día, luego abrió la puerta.
Aunque viviera en esta casa durante más de diez años, esta fue la primera vez que veía la oficina del marqués.
El rostro del marqués se ensombreció, sugiriendo que me sentara.
Me senté.
Su mirada permaneció en mi rostro, será porque estuve de luto más tiempo de lo esperado.
—No sé por dónde empezar…
—Sí, marqués.
—De verdad quería darte las gracias. Emilia, gracias a ti, mi hija no se ha sentido sola por mucho tiempo.
En lugar de responder, envolví con ambas manos la taza de té.
El marqués se cubrió la cara con las manos y suspiró. Fue el suspiro de un padre que ayer enterró a su hija.
—Te llame... para darte las gracias. No hay otro significado ¿Cómo podría olvidar a quién amaba tanto a Ofelia? He estado con mucho trabajo, así que voy a hablar de ello desde la perspectiva de un padre…
—¿La marquesa se encuentra bien?
—Se desmayó algunas veces, pero los médicos dijeron que estaba bien. Dijeron que todo lo que tenía que hacer era descansar.
—Que bueno.
Tomé un sorbo de té. Podía sentir la mirada del mayordomo posada en mí.
Quizás sea una mirada que pregunta por qué no visite en persona a la marquesa y la consolé.
Ignoré la mirada. Siempre me costó verla.
—Lo que he hecho hasta ahora no ha sido nada. Incluso si el marqués y su esposa, me cuidaron mucho tiempo, una joven sin ningún lugar adonde ir, recibió una bendición de parte de ustedes, así que me molesta no poder pagarles.
«¿Qué tipo de palabras vacías hay en esta mansión que no sabe que solo hay una persona que puede aceptar el temperamento engañoso de Ofelia?»
El marqués sonrió levemente. La risa no duró mucho y se desmoronó rápidamente.
Lucía enojado, parecía que su corazón se entristecía mientras estaba feliz al traer de vuelta los recuerdos de su hija muerta, que nadie podía detener.
La única razón por la que solo le gustaba yo, era solo porque fui la única persona a su alrededor que confirmó su muerte. Como si lo supiera instintivamente.
Cuando en realidad era porque conocía al juego, su muerte era inevitable.
Ella muere cuando es joven, hermosa y fresca. Todos las personas a su alrededor eran optimistas sobre su futuro.
Esperaban que mejorará con un poco de paciencia y usé la esperanza como un engaño.
Odiaba mentir sobre un futuro que de todos modos no podía cambiar, como un envuelto que no tenía ningún caramelo para un niño.
Especialmente sus padres que la amaban tanto, ni siquiera podían imaginar su futuro.
Yo odiaba a mis padres biológicos por venderme por dinero, y ella odiaba a sus padres por cerrar los ojos ante la situación en la que se encontraba con el pretexto de que la amaban.
Éramos tan diferentes pero iguales.
—De todos modos, todo ha terminado.
—Sí...
El marqués respondió con un suspiro.
A diferencia de la esposa del marqués, él era un poco más frío. Así que elegí este momento como una oportunidad. No sabía cuándo volvería a llegar si no lo decía ahora.
—Gracias a la consideración del marqués y de la marquesa que han sido amables y cariñosos conmigo, pude vivir cómodamente como si estuviera en casa. Me cuidaron muy bien cuando era joven, aún cuando no tenía experiencia.
La expresión del marqués cambió un poco, probablemente porque se dio cuenta de por qué estaba balbuceando deliberadamente de manera pretenciosa.
—Fue muy divertido ser amiga de Ofelia en esta mansión.
— …
—Pero creo que es hora de irse manteniendo solo los recuerdos felices.

©2021 por KovelMoon. Creada con Wix.com

bottom of page