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Capítulo16

Corrección: Yokenneh
Traducción: Kat
Raws: Kat


«¿Será esto lo correcto?»

Jack se rascó la mejilla. Pero desde que abrió esa cafetería, nadie más que Emily ha estado allí, así que probablemente esa sea la respuesta correcta.

El hombre afirmó con un rostro reacio.

—Por favor. Si sabe algo, me gustaría que me lo contara todo

—Ah, bueno, dijo que su abuela estaba enferma y lo ha estado durante varios meses.

El hombre entrecerró los ojos. Parecía perplejo.

Vaya, me preguntaba en dónde había estado al encontrarse a un chico guapo y noble en frente de la cafetería.

No creo que haya filtrado ninguna información a nadie que no sepa quién es la chica con forma de cuchillo.*

N/T: Metáfora de cómo es Emily para Jack


Jack abrió la boca, sintiendo que estaba presumiendo por alguna razón.

—No, yo no sabía eso, pero sé que tiene una abuela en el campo y estaba pagando sus deudas que se habían acumulado. Pero de repente se enfermó y Emily quiso ir al campo unos meses para ver los rostros de su familia. Por esa razón, está cerrado por el momento…

—... ¿Campo? ¿familia?.

El hombre tenía un rostro algo desconcertado.

—Qué absurdo… ¿de verdad?

—Sí. Dijo que descansaría unos meses y que luego volvería. En otras palabras, no se fué. La tienda también está aquí. ¿A dónde le podría ir? Si miras cómo ha estado trabajando aquí y allá, parece que le estaban pagando muy bien.
Tú, pareces muy guapo ... Seguramente, debes ser un noble. ¿Para qué has venido a esta tranquila tienda? ¿Conocés a Emily…?.

«¿Podría ser un amante escondido?».
Jack razonó.

Emily, que muestra una actitud extrañamente distante, pudo haber estado saliendo con un hombre guapo.

Después de todo, si estuvieras saliendo con un chico así, no se sentiría tentada por las chucherías y los regalos que Jack ofrecía.

Cejas oscuras, ojos afilados y una mandíbula fuerte. A primera vista, era un hombre peculiar y guapo como si fuera una estatua muy alta, con hombros firmes y sólidos.

Pero, ¿cómo puede no saber que su amante se va de la capital y que iba a cerrar la tienda por un tiempo?
¿No es verdad? Mirando su actitud sorprendentemente indiferente, ¿un noble sería capaz de tratar a los plebeyos con sinceridad?

Todo tipo de pensamientos pasaron por la cabeza de Jack. El hombre se mordió el labio una vez más.
Sus ojos revolotearon como si estuviera pensando en algo.

—...Te diré algo, por si acaso antes de eso ... Si llegas a ver a Emily, me gustaría que me lo hicieras saber.

—¡Ah, sí! Si eso sucede… a dónde tendría que ir…?.

— Todo lo que tienes que hacer es venir al Cuartel General de los Templarios y preguntar por Sir Hope.

— ¡Sí, sí! Así será. Entonces Sir Hope, ¿no es ese el lugar donde se encuentra el teniente Laertes? Por cierto, ¿cuál es tu nombre…?.

—Bueno, nos vemos.

El hombre apretó los dientes y abandonó el lugar.
Jack miró la espalda del hombre que lo dejó con un poco de desconcierto.

* * *

Cassio Bramanderf realmente era muy puntual.

Abrí la tienda hasta altas horas de la noche e informé a los clientes que por el momento iba a cerrar debido a lo que me pasaba.

La tía Anne, de la verdulería, donde solía ir a comprar fruta, sonrió de manera significativa y preguntó: "¿Vas a ver a tu novio?" y con un rostro tranquilo, respondí: "Ni siquiera puedo cuidar de mí misma, menos de un novio."

La tienda cerraría durante varios meses y no había razón para irse, por lo que use a la familia del campo como excusa para irme.

Era una excusa cliché, pero funcionó. Esto se debe a que no soy como las chicas jóvenes que fueron a la bulliciosa capital a buscar trabajo en el campo.

Por supuesto, el lugar al que voy a ir no es al campo, sino a una casa adosada* en un terreno caro de la capital, y a la que voy a ver es a la condesa McGinty, que es tan fría como yo, y que es conocida como una de las damas nobles más famosas.

Amaneció cuando finalmente limpié la tienda y empaqué mis cosas. Me acosté boca abajo como si me volcara el equipaje y apenas dormí.

Menos de dos horas después de cerrar los ojos, alguien llamó a la puerta y tuve que frotarme los ojos al ver que era Cassio Bramanderf.

Cassio Bramanderf, que venía con una carreta grande y dos sirvientes de aspecto muy fuerte, me condujo amablemente hasta la carreta, y la adornó de tal forma para que me sintiera cómoda y pudiera dormir.

Cuando finalmente me desperté en el carruaje, ya estaba frente a la puerta principal de una lujosa y desconocida casa adosada.

Miré el edificio con una sensación de aturdimiento.

Su casa parecía una ciudad, más como una mansión en toda regla. En lugar de ser lujoso, se sentía como un lugar al que acudiría una dama cuando quería relajarse.

Cada seto resplandecía sin parar, como si un jardinero lo hubiera cuidado con esmero.
Con cuidado pisé el suelo para bajar del carruaje. Y me tendió su mano.

—Ven.

El hombre iba con las manos desnudas. Desde el amanecer hasta llegar a la mansión, sus manos, que brillaban como artesanías bien decoradas, eran un poco extrañas.
Sin pensarlo durante mucho tiempo, tomé su mano.

Hacía un poco de frío. La sensación de pisar el suelo era desconocida.

Tal vez era hora de volver a ser 'Emilia' a partir de ahora.

Solté la mano del hombre y lentamente enderecé mi espalda. Las mujeres y los hombres con túnicas blancas y negras frente a la puerta principal inclinaron lentamente la espalda.

—Puede que ya lo sepas, pero esta es la joven a la que tendrás que servir a partir de ahora.

Un vestido negro bien arreglado y un cuello rígido. Delantal blanco nube.
Su mirada estaba ligeramente hacia abajo, pero con una expresión cortés e inexpresiva. Eran sirvientes bien educados.

Revisé lentamente mi atuendo. Un vestido de una pieza incoloro sin patrón para el uso diario.
Mi cabello, que no había sido arreglado adecuadamente, y mi rostro sin maquillaje, parecía que había venido de un carruaje en mal estado.

No importa cómo lo mire, son personas comunes y corrientes.

Sin embargo, nadie alberga dudas y se limita a responder de forma cuidadosa y cortés. El estatus de Cassio Bramanderf aquí era comprensible.

El hombre me tendió la mano. Miré la cara de Cassio, sin saber qué significaba.

Ojos gris oscuro. Una leve sonrisa como si fuera solo una cortesía. Sin esperar, Cassio tomó mi mano lentamente.

—¿Kitty?.

—Sí, Maestro Cassio.

Ojos anaranjados con cabello castaño claro mezclado con un poco de naranja. Era una niña que se parecía extrañamente a Dorothy.
Giré mi mirada hacia un lado, tratando de no estar consciente. Cassio me miró.

—Emilia, ella será la sirvienta que se encargará de cuidarte a partir de ahora.

—… Estoy a tu cuidado.

—Gracias señorita.

—Y ellos son Nelly, la criada, y William, el mayordomo.

—Un placer conocerte.

—Es un honor conocerte. Haremos todo lo posible para que se sienta cómoda durante su estadía.

—Lamento si cometo algún error, pero por favor, estoy a su cuidado.

Un hombre y una mujer de mediana edad se me acercaron e inclinaron la cabeza cortésmente.

«¿Cómo diablos hizo Cassio? No tengo ninguna clase de vínculo con los Bramanderf.»

Cassio Bramanderf era la presa más codiciada de todos.

Hubo algunos escándalos menores, pero la mayoría terminaron en chismes. Ofelia Windrose fue la única persona que tuvo una discusión "seria" con él.
Pero, como todo el mundo sabe, era alguien que no podía ser la novia de nadie.

Su vista era famosa de muchas maneras. Tenía buen ojo para una inversión que seguramente tendría éxito, y una obra de arte que seguramente aumentaría de valor.

Era un hombre que ocultaba hábilmente su sinceridad con una sonrisa, pero había personas en todas partes que reconocían su valía.
Si la escena de una joven de un aristócrata caído como yo sosteniendo su mano se filtrara en cualquier lugar, habría ocupado la primera página del periódico de inmediato.

Un heredero soltero sin prometida, vendrá de la mano de una doncella desconocida y hará su debut. Una temporada de lluvias no se vería bien para los asistentes de la familia.

Sin embargo, la apariencia exterior de los asistentes fue educada e impecable.

Mientras estaba pérdida en mis pensamientos, Cassio agarró suavemente mi mano.

El hombre se adelantó primero sin esperar mi reacción. También caminé por el camino.
La multitud nos siguió en silencio como una sombra. preguntó el mayordomo, de pie a la derecha del hombre.

—¿Cómo haremos con el horario?.

—¿Es exactamente lo que dijo la otra vez?.

—Sí, vamos a volver a casa esta noche.

—La señorita estará cansada, así que puedes descansar hasta entonces y luego cenaremos juntos.

—…

—¿Emilia?...

—¿Sí?

—Mi tía viene hoy. ¿Puedo unirme a ustedes para cenar?

—¿Cenaremos los tres?.

—Jajaja ¿Acaso no quieres cenar conmigo?

—... ¿Estás bromeando?

Cerré mis ojos. Apreté su mano con fuerza, imperceptiblemente.
Cassio movió una de sus cejas. Apreté con más fuerza y lo dije una y otra vez.

—Siempre he respetado el prestigio de la condesa McGinty, así que estaría muy feliz si Sir Cassio Bramanderf me presentara.


NOTAS:

Adosada: casa, chalé que tiene alguna de sus paredes colindante con otra vivienda de las mismas o similares características.

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