
Traducción: Yokenneh
Corrección: Hua-ni
Raws: Kat
—¡Tú!
Finalmente, Edmund explotó.
El personal y las sirvientas intentaban desesperadamente evitar que se me acercara y me sujetara por el cuello.
«Aunque era un hombre loco que solo se enfocaba en Ofelia, creí también se preocupaba por el tiempo y lugar, además ¿No está ahí la chica que le gusta?
Parece que realmente desea matarme…
Debes haber hecho cosas más locas que esta en el juego.
Si no era sincero con su interés amoroso frente a él, podría tener algunos malos sentimientos hacia mí en el futuro».
Por ahora quería ignorar todo eso.
Kitty apretó los dientes y se detuvo frente a mí.
—¡No te acerques a mi Lady!
—Kitty.
—¡¿Qué fue lo que le dijiste a Lady Elody?!
—¿Por qué estás enojado, Edmund Gloucester?
Me levanté de mi asiento y enderecé la espalda.
Era al menos lo suficientemente alta como para alcanzar el pecho de un hombre, podía ver su rostro perfectamente.
Cuando el hombre me miró a los ojos, pareció avergonzarse sin darse cuenta. Parecía un niño asustado con ojos azules temblorosos.
«Que divertido…»
Sus ojos iban de aquí hacía allá, él era el culpable, él fue quien se enfadó, él se apresuró.
«¿Te sientes culpable? ¿Por quién lo lamentas? ¿Por Ofelia? ¿O por mi?»
Sentí como si algo frío y negro estuviera hirviendo en mi estómago. Cada vez que esto sucedía, no tenía más remedio que tomar conciencia de qué tipo de persona soy.
—Si vas a ser un caballero y cortejar a una dama, al menos no seas grosero con los demás en su presencia.
Fue tan gracioso. Ni siquiera podía decir mi nombre, sólo decía “tú, tú”.
El Edmund Gloucester que solía conocer no era el tipo de hombre que se quedaba sin palabras o perdía un debate.
—Es verdad que actuó descortésmente, pero no te enfades con él por haberlo hecho.
Había aroma a lirios desordenados por todas partes. Era un aroma que Ofelia odiaba.
Entonces, ¿Qué esperaba este hombre? ¿Querían que fuera amable con Lady Elody y la tratara como si fuera mi mejor amiga?
Él y yo no nos llevábamos bien. Sin embargo, sé que no eran ni serán el uno para el otro…
[—Sólo sé mi amiga. No hagas más amigos además de mí, o al menos trata de que no sean mejores que yo.]
—Si no es esto es aquello, tienes agallas para atreverte a actuar así frente a mí.
Levantó el brazo, rodeó las mejillas del hombre con las manos y apretó los labios contra su oído.
Pensé que me empujaría, pero para mi sorpresa, él vino reaccionó a mis acciones como un globo desinflado.
Mi voz, tan suave como una brisa, ni siquiera sonaba como si fuera mía. Una voz que era aguda como si rompiera un espejo y lo esparciera por el suelo.
—No deberías haber actuando como un tonto frente a una mujer que ni siquiera es ella.
El cuerpo del hombre tembló violentamente.
«Lo sé, el rencor crece.
Este mundo es para el personaje principal, y el final también es para el personaje principal, ya sea malo, normal o feliz.
Ofelia está muerta de todos modos. El jugador está destinado a recibir el amor que originalmente iba dirigido a Ofelia.
Edmund Gloucester está condenado a obsesionarse con los jugadores en cualquier ruta.
Si el mundo solo va de acuerdo con el destino que se ha fijado, culpar a alguien aquí también es inútil.
Me disgusta.
Me disgustaba tanto que era molesto ver a los tipos que estaban celosos de mí, actuando como tontos frente a la presencia de Ofelia.
Quería derramar agua fría sobre todos los que decían que los muertos deben olvidar y los vivos vivir.
Lo sé.
El mundo no muere solo porque ella muere. Sus admiradores que le enviaban cartas diciendo que morirían si ella lo hacía, no cumplieron, luego de su muerte continuaron como si nada.
Ofelia también se rió de eso.
[—¿Me amas lo suficiente como para morir?. ¿Realmente vale la pena vivir para idiotas que dicen eso frente a gente que va a morir?]
Si le dijera a alguien que lo amo demasiado, es porque realmente lo hago.
El mal final me revolvía el estómago.
Después de todo, quienes decían amarla solo lo hacían porque estaban cegados por su apariencia.
El final en el cual creer que otra persona es Ofelia, encarcelarla y ponerle su nombre, es algo tan absurdo».
Al dar un paso atrás, en mis ojos se reflejaron las pupilas temblorosas del hombre.
Su mirada era tan fría que incluso para mí era espeluznante.
«¿Desprecio? Sí, lo es. Ojos que desprecian a alguien genuinamente.
Ah, sí.
Ofelia solía tener ojos así. Cuando sus ojos eran así, la gente sabía que debían de ser cautelosos.
La envidia y el cariño ajeno que ella sostenía en sus manos eran un cascarón tan vacío. De hecho, ella era una basura inútil para este hombre».
—Cállese, Sir Edmund Gloucester.
Después de estas palabras, aparté al hombre.
Absurdamente, el hombre se sentó en el lugar como si hubiera perdido todas sus fuerzas.
La gente tropezaba y nos miraba. Entre ellos había un rostro que expresaba curiosidad, quería saber de qué hablaban.
Y también había un rostro totalmente absurdo.
El hombre que se había abalanzado sobre mí como un toro enojado se desplomó después de unas pocas palabras, por lo que podría haber sido aún más curioso.
Me retiré sin mirar atrás y le dije a Madame.
—Señora.
—¿Sí, Sí?
—Por favor soluciona esto lo mejor que puedas. Claro, si no quiere arruinar a las dos familias convirtiéndolas en enemigos, estarás bien.
—¡No, por supuesto!
—Kitty, vámonos.
—¡Sí, Sí!
A toda prisa, Kitty me siguió. Las dos doncellas me siguieron en silencio.
Cuando abrí la puerta, vi un carruaje. Un carruaje grabado con el emblema de la familia Bramanderf. Había un hombre familiar frente a él.
Cabello rubio bien arreglado, vestido con uniforme de cuello alto.
Sin una palabra, el hombre se acercó a mí frente a la puerta del carruaje. Entré en el carruaje sin decir una palabra, apoyada por él.
Cassio parpadeó. Como si hubiera otro carruaje detrás de él, las dos doncellas y Kitty subieron.
Kitty me miró como si estuviera preocupada por mí, vaciló y se subió al carruaje.
Después de mucho tiempo desde la partida del carruaje, Cassio abrió la boca.
—… Hay vestidores mejores.
—Cualquier lugar sería mejor si no sucediera nada como lo de hoy.
—…
Incluso frente a este hombre, no tenía la energía para mantener una actitud recta. Apoyé la espalda contra la pared del carruaje en ángulo.
La horquilla, que se había mantenido en su lugar con bastante firmeza, se balanceó.
El hombre extendió la mano y me quitó la horquilla, que se balanceaba.
—Me temo que la familia Bramanderf se decepcionará porque la hospitalidad no es tan buena como los rumores.
—Honestamente, si es algo que planeaste porque quieres verme actuando como una tonta, dilo.
—No.
—No creo que este sea el momento de poner excusas, ¿No?
—Realmente es una coincidencia. En primer lugar, íbamos a reservar todo el vestuario para evitar rumores.
—¿Por qué no entraste?
—Bueno, si Edmund en esa situación me viera también…
Cassio me miró con curiosidad.
—No habría terminado de esa manera.
—A pesar de que no nos llevamos bien, los dos nos volveremos locos incluso si ambos tenemos una dama a la que debemos cuidar a nuestra manera –continuó —. Especialmente si Lady Emilia está en medio de todo.
—¿Qué? ¿Quisiste decir Lady Elody?
El hombre me miró con ojos significativos. Porque fue la primera vez que dije “Lady Elody”.
—Edmund es el más estúpido de nosotros.
Me quedé momentáneamente aturdida. Este hombre y Edmund tienen una mala relación. Algo que no se forma de un día a otro.
No había sucedido hasta ahora, por lo que no esperaba que pudiéramos hablar tan descaradamente.
—¿Sabes que la persona involucrada no está presente?
—En otras palabras, ¿Debo decir que soy más fiel a mis instintos? Lo mismo sucede con las malas relaciones. Su trasfondo es inútil y la actuación es buena, por eso duele más.
—Simplemente manténgalo simple. Como nuestra relación. Gloucester siempre tomó lo que tú odiabas. Si ustedes dos se combinaran sería peor.
—Bueno, si Emilia quiere pensar eso.
Cassio se encogió de hombros.
Como siempre, tuvo una actitud grosera, pero yo estaba demasiado cansada para señalar su comportamiento.
«Más bien, ¿Qué sucede con los antecedentes de Edmund Gloucester?
¿No era la familia Gloucester una familia tan prestigiosa que incluso los Bramanderf se dieron cuenta?»
—Entonces, ¿Qué tal si ves a la chica del rumor en persona?
—…
Un hombre guapo que habla como si nada. Hombres y mujeres bien vestidos en un carruaje acogedor, cálido y confortable.
Si alguien hubiera mirado por la ventana, habría dicho que era una vista realmente agradable…
Sonreí levemente. Solo estaba cansada.
—¿Tienes curiosidad acerca de mis pensamientos?
—Sí, mucha.
—Ella es bonita y amable.
—¿Eso es todo?
—¿Qué, eres tonto? ¿Debo enviarle rosas y cartas semanales?
—Solo pregunto porque pareces enfadada.
—¿Ahora estás feliz?
El hombre mordió su labio. Fuera de la ventana, los rostros de la gente estaban envueltos en bruma.
